Levantados a las 7, vamos a desayunar al motel, vaya desayuno buffet… café, zumo de bote, tostadas con mermelada y mini muffins, que mala suerte la nuestra. A las 11 teníamos reservadas las entradas a Antelope Canyon, así que a las 10 estábamos haciendo cola para retirarlas, decir que los indios se lo tienen bien montado y te cobran 16$ por dejar tu coche en la explanada de la entrada. Esperamos nuestro turno y a las 11 estábamos subidos en la Jeep-camioneta, conducido por un joven indio y por unas dunas que nos hacían saltar de un lado a otro, las camionetas llevaban a 14 personas cada una.
En unos 10 minutos estábamos en la entrada, impresiona la gruta que aparece ante nosotros.
El guía nos va contando como se formó, profundidad, anchura,...y todos como locos sacando fotos.
Es hora punta y nos vamos cruzando con otros grupos que vienen de regreso. Vamos llegando a los sitios más espectaculares y el guía nos dice como realizar las mejores fotos
y también se ofrece de fotógrafo.
En 40 minutos hemos salido del cañón y nos disponemos a volver un poco más rápido. La visita se hace corta porque no paramos de hacer fotos y admirarnos con las formas, colores y figuras que se forman en las paredes, suelo y techo. Genial. Vuelta a la camioneta y regreso al parking, ahora además de saltar encima de la camioneta, vamos bañados en arena de las dunas. Salimos a las 13 del parking y fuimos cerquita a Horseshoe Bend, una curva impresionante que realiza el río Virgin antes de llegar al Lago Powell, hay que hacer una caminata de un 1 km a través de un camino de arena, pero la estampa es de aúpa. Le echamos un poco d valor y nos sentamos muy cerca del borde, mientras una asiática muy simpática nos saca unas impresionantes fotos.
Nos acercamos a un centro comercial en Page y camino a las Vegas. Esta noche dormiríamos en el fabuloso Stratosphere. A las 19:30 hicimos el check in y a las 20:30 ya estábamos en la calle, frente a una capilla, haciendo unas fotos para colgarlas en el Facebook, una bromilla para nuestros amigos. Seguimos y nos detenemos en el Circus Circus, muy chulo, si vais con niños debe ser visita obligada, allí vimos un espectáculo y seguimos. Pasamos por el Encore y pronto llegamos a nuestra siguiente parada Wynn, había un espectáculo de luces y música en una cascada, llegamos con el espectáculo recién iniciado y sólo pudimos verlo desde los límites de la terraza, este hotel nos encantó, también tenía una exposición de coches de alta gama, vimos los Ferrari de calle y carreras, no eran muy baratos la verdad. Todo el hall del hotel estaba decorado con flores de todos los colores y era impresionante como estaban hechos un globo aerostático en una zona y un tiovivo con caballos en la otra entrada del hotel, todo hecho de flores. Quedamos maravillados con el hotel. Nos paseamos por Venecia
y Tresaure Island
y cogimos un taxi, donde un mexicano nos llevó a un restaurante mexicano muy cerca del hotel. Tras una gran pitanza, subimos a la torre del Stratosphere, vaya vistas de Las Vegas.
Y lo mejor sus atracciones, la nueva del Jump y las 3 que hacen poner los nervios a 1000, a los que se suben y a los que los observamos. En la habitación recogimos todo ya que a la mañana siguiente salíamos del continente americano, no de EE.UU., ya que marchábamos a Hawaii.




