A las 3:20 arriba, ducha y cerrar las mochilas, a las 4 en el shuttle y a las 4:15 en la cola para hacer el check in. Pasamos la facturación sin sobresaltos y sin facturar ninguna mochila y a las 6 en nuestro vuelo con dirección a Melbourne. Bueno me he saltado los 3 controles que hay que pasar para salir de Nueva Zelanda, volver a rellenar otra cartulina y casi pasar un exámen para salir. A las 8:45 estábamos en Melbourne, recuperando las 2 horas que perdimos en el anterior vuelo y sin ninguna prisa pasamos nuevamente unos 2 controles para entrar otra vez en Australia, en fin. A las 10 ya estábamos en territorio australiano, buscamos las consignas y dejamos las mochilas. Nos llevamos las pequeñas y compramos los tickets de ida y vuelta a Melbourne con Skybus, 30 $ A cada uno. El bus nos dejo en Southen Cross y allí decidimos que nos tomaríamos el día con mucha calma. Hacia mucho frío en la calle, buscamos la parada más cercana del Circle Tram.*** Imagen borrada de Tinypic *** A las 13 llegamos a Chinatown y por supuesto almorzamos en nuestro Buffet preferido de Melbourne. A las 14:30 salíamos y vimos varios jardines y palacios cercanos y poco a poco íbamos llegando a nuestro destino, la Biblioteca. En ella entramos en Internet e intentamos hacer el check in online de nuestro siguiente vuelo, esa misma noche a las 0:45 salíamos para Kuala Lumpur. Lo conseguimos y ahora faltaba imprimir los billetes electrónicos, mi pareja lo consiguió y fue así: cogimos un ordenador de la Biblioteca, sólo te dejan 15 minutos y se apagan automáticamente, hicimos el check in online nuevamente y para imprimirlo hay que comprar una tarjeta, 30 centavos, y allí viene un código que metes en el ordenador y ya te manda la orden a la impresora, pero ahora debes ir a la máquina de la tarjeta y meterle dinero para, ya con la tarjeta cargada de dinero la introduces en la impresora y milagro, tras muchas vueltas mi pareja lo consiguió. Aprovechamos los ordenadores y miramos cosillas de Kuala Lumpur, que ya casi no recordábamos. A las 20 salíamos de la Biblioteca y andando fuimos tomando un café hasta la estación de bus. A las 21:30 estábamos nuevamente en el aeropuerto, con tiempo de sobra y nuestros billetes en la mano, recogimos las mochilas, nos cambiamos de ropa y aseamos en los baños. A las 22:15, nos pusimos a pasar los tediosos controles de salida de Melbourne. Antes del control de seguridad, arco, personal del aeropuerto comprueban que sólo pasen gente con su boarding pass, se lo enseñamos y para dentro. No había mucha cola para pasar el arco, así que nos tocó registro completo y tras pasarlo otro agente nos tomó muestras del interior de las mochilas, ropa y manos y las analizó, evidentemente pasamos. La siguiente sala estaba repleta y tras 20 minutos de cola nos toca una señorita, le entregamos la cartulina rellena para salir del país, los pasaportes y los boarding pass, cuando vio esto último nos dijo que no era válido y teníamos que ir a la facturación de la compañía y allí nos darían los boarding pass correctos. Se nos quedó una cara de lelos tremenda, nos dió unos pases de prioridad y corriendo deshicimos el camino andado y a la cola de facturación. Temíamos que en este vuelo nos hicieran facturar las mochilas, ya que sus normas son que no debe pesar más de 7 kg y sabíamos que nuestras mochilas grandes rondaban los 8kg. Yo camufle mi segunda mochila con la chaqueta y mi pareja igual, cuando nos llamó la azafata para facturar apareció la china, se coló una china y mientras la azafata le decía que ella debía esperar nosotros nos acercamos rápidamente al mostrador y dejamos nuestras mochilas pequeñas en el suelo donde no podía verlas, hicimos el check in y cuando nos preguntó si íbamos a facturar las mochilas, mi pareja le enseñó la suya, que es más pequeña que la mía, y le dijo que era pequeña y no pesaba, la azafata dudo pero tragó y rápidamente nos alejamos de allí. Nuevamente pasamos el arco, otra vez y la cola de las cartulinas y pasaportes lo pasamos rápido gracias a las tarjetas de prioridad q nos habían dado antes, en fin que íbamos con tiempo de sobra para todo y al final llegamos cuando empezaron a embarcar los primeros pasajeros.