Hoy vamos a disfrutar de la primera playa turca así que como siempre nos levantamos pronto y probamos nuestro primer desayuno en el Jasmin Apart. Aquí podemos comprobar que la calidad no tiene nada que ver con lo que hemos probado hasta ahora y nos ofrecen un desayuno muy completo y con productos riquísimos, a base de fruta fresca, bollitos calientes rellenos de queso y otros de espinacas, huevos de las gallinas que tenían por allí, mermeladas de cerezas y de otros sabores... La verdad es que estos desayunos en el jardín junto a la piscina nos encantaron, y tanto el dueño como las chicas que estaban allí atendiendo fueron de lo más atentos y estuvieron pendientes en todo momento.
Por fin nos ponemos en marcha para visitar las tumbas de Dalyan antes de ir a pasar el día en la playa. Ponemos nuestro navegador y nos deja un poco lejos de las tumbas, así que preguntamos a un señor que iba en moto y amablemente nos dice que le sigamos. Cruzamos todo el pueblo que tiene muy buena pinta y llegamos a un pequeño embarcadero que está justo enfrente de las tumbas y desde el que hay una vista muy buena, así que disfrutamos un rato de ellas y tras hacer algunas fotos cogemos los coches y nos vamos hacia la playa de Itzuzu.
Decidimos ir en coche en vez de en el barco que lleva a la playa porque pensábamos que había menos gente en esa zona, pero al llegar descubrimos que no era así y que casi todo el mundo va en coche, especialmente los propios turcos, así que la playa estaba bastante llena aunque sin agobios. A mí personalmente me decepcionó un poco y fue la que menos me gustó de todas las que vimos, pero estuvimos bien y nos dimos un montón de baños para soportar el calor del día.
Después de comer unos bocatas que nos habíamos preparado en el apartamento, descansamos un poco más en la playa y nos acercamos a ver el centro de conservación de las tortugas caretta caretta, y la verdad que nos gustó mucho y pasamos un rato muy entretenido viendo las tortugas que tienen allí en diferentes tanques de agua.
Volvimos al hotel para disfrutar también de su piscina y tras ducharnos y ponernos guapos nos fuimos a cenar al restaurante Lemon que nos gustó mucho, empezando por el pan hinchado típico turco y el pescado fresco y demás platos que nos pedimos, a un precio muy razonable teniendo en cuenta lo cara que era esa zona, ya que pagamos unos 100 € por cenar los once. El calor era tremendo incluso de noche, de hecho en las terrazas de los restaurantes ponen unos ventiladores enormes porque si no es imposible estar sin sudar a chorros.
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Tras callejear un poco por el puerto y enredar un rato en las tiendas, nos volvemos dando un paseo al hotel pensando en la excursión en barco que habíamos reservado para el día siguiente y con la sensación de haber comenzado ya las vacaciones de sol y playa.