Hoy es viernes y hay que tener en cuenta que en la zona árabe es el día del Señor y cierran tiendas y demás y, a las 7 de la tarde, le toca el turno al Señor de los judíos, así que hoy es mal día para ver cosas y mañana, también
]

Como hay mucho que ver nos levantamos a una hora decente (las 8 de la mañana) para que nos dé tiempo a verlo todo. Pero mi hijo no amanece, pasa el tiempo y sigue durmiendo como un ceporro, así que nos vamos a desayunar, no nos cierren el comedor. El desayuno está bastante bien, un poco al estilo árabe, con muchas ensaladas y aceitunas y queso, pero tienen algo de fiambre y huevos y tostadas y hasta bollería y fruta. También tienen te y café y algo de leche.
Mi hijo se presentó cuando ya estábamos terminando, así que, al final, acabamos tardísimo y luego tenía que ducharse y no sé cuantas cosas más, y había que ir a buscar a Kristina, total que salimos hacia las 11 para ver cosas, así que MEGIDO se cayó del itinerario pues no había tiempo para verlo todo
De nuevo el navegador nos conduce hasta nuestro destino sin problemas y llegamos a Zippori estupendamente
.Aquí voy a aprovechar para contaros que la idea de coger un coche particular ha sido estupenda, por un lado nos permite movernos con total libertad y ver sitios que no se ofrecen en los recorridos de las agencias y, además, se pueden ver a tu ritmo y sin agobios. Pero, lo mejor, es que así ves el país, sus paisajes, sus pueblos y te haces una idea bastante ajustada de cómo es. En cuanto a paisajes me recordó mucho a la zona sur de España, bosque mediterráneo, llanuras cerealistas, algunos montes bajos, etc. Naturalmente si excluimos la zona desértica. Sin el coche no hubiéramos podido ver todo lo que deseábamos y recoger a Kristina y demás.
Por cierto, que me llamó la atención que en el barrio donde vive Kristina no hay ni una sola tienda, ni un bar, ni un "chino" ni donde comprar el pan ni nada. Es una zona residencial y allí solo se vive, nada más.
ZIPPORI

www.losviajeros.com/Tips.php?p=1589

Esta ciudad tuvo su origen en un primer asentamiento asirio, allá por el siglo VII a.c. y fue ocupada por diferentes pueblos a lo largo de los siglos hasta que durante los enfrentamientos
La ciudad fue destruida por orden del gobernador romano Varo, como castigo por unirse a la rebelión contra los romanos tras la muerte de Herodes, en el año 4 a.c. y vuelta a reconstruir por Herodes Antipas y se mantuvo en pie hasta el año 363 en que fue asolada por un terremoto.
Como siempre, me llama la atención lo bien preparado que está el lugar para acoger al visitante pues todos los parques ofrecen un espacio al aire libre con mesas y bancos para poder descansar y comer un bocadillo, siempre situado en zona sombreada, y con agua potable gratuita y siempre cerca del aparcamiento (aquí hay dos zonas diferentes). También hay una pequeña tienda de recuerdos, bar y servicios.
El parque se encuentra situado en la cima de una suave colina con sus faldas cubiertas de olivos y pinos, un paisaje que me recuerda a Andalucía.

La zona es bastante amplia y se puede acceder en coche hasta el interior del parque por una pista especial para coches y a lo largo de esta pista hay varias zonas de parking aunque nosotros aparcamos a la entrada e hicimos el recorrido a pie, con un sol de justicia que derretía los sesos y el resto del cuerpo.
Se conservan las dos calles más típicas de una ciudad romana: el Decumano y el Cardo y pueden apreciarse los cimientos de los edificios allí situados pero lo que más me llamó la atención fueron las rodadas de los carros, plenamente visibles hoy en día.
Y en medio de todo había una especie de estructuras de madera como enormes tiendas de campaña y al acercarnos vimos que protegían los restos de varias viviendas en cuyo interior se conservaban unos maravillosos mosaicos.

Son tres en total las viviendas que pueden visitarse y las tres con bellos mosaicos pero a mí me entusiasmaron los de la Casa del Nilo. La llaman así porque su mosaico más importante presenta escenas del rio Nilo, con sus animales salvajes en plena caza. Impresionante de verdad.

Y también están representados seres fantásticos como un Centauro y bellas Amazonas

Muy cerca se encuentra la casa de Orfeo, que recibe este nombre por un mosaico que representa el mito de Orfeo, ese que bajó a los infiernos para rescatar a su amada.

Y desde aquí, tras atravesar un pequeño bosquecillo de pinos se accede al resto del parque en donde visitamos, entre otras cosas el teatro romano que presenta dos partes muy diferenciadas: la baja que está restaurada y la superior que nos ofrece el aspecto real del monumento antes de la restauración.

También se conservan los restos de una fortaleza cristiana, medieval y en donde todos buscamos refugio pues el calor era tremendo y aquí se gozaba de sombra y fresco, todo en uno.

Y ahora nos vamos a Nazaret, que está por aquí cerca y aprovecharemos para comer. No tuvimos ningún problema para llegar hasta Nazaret pero cruzar la ciudad fue una ardua labor: había un tráfico intenso, espantoso y caótico (los viernes son fiesta en la zona árabe) y tardamos más de una hora en llegar hasta la Iglesia de la Anunciación que dicen está levantada en el lugar donde estuvo la casa de la Virgen y San José, aunque el edificio actual es del siglo XIX.
Nazaret

Conseguimos llegar hasta allí y encontramos un “parking” público. En realidad era el patio de una casa, con dos tipos sentados en unas sillas de plástico a la entrada y que cobraban una cantidad única por aparcar, daba igual que estuvieras una hora que todo un día. Pero o lo tomas o lo dejas y buscas donde aparcar en ese caos.
Lo primero que hicimos fue comer justo enfrente pues estábamos muertos de hambre. Comimos lo mismo que cenamos: brochetas de carne y ensaladas y para beber limonada y cerveza. Como siempre la limpieza era un tanto particular, mejor no mirar: ojos que no ven, corazón que no siente.
Y después nos fuimos a la Iglesia de la Anunciación contentos y alegres porque yo me había puesto un vestido largo hasta los pies con manguita corta para no tener problemas con la censura. Al entrar le obligaron a Kristina a ponerse una especie de bata porque llevaba pantalón corto y pasamos sin problemas. El claustro está lleno de mosaicos representando a la Virgen, aportados por los distintos países y pueden admirarse vírgenes negras, blancas y amarillas con todo tipo de ropajes.

Me encantó la de Indonesia y, mientras estaba haciendo la foto, vino un sacristán a decirme que no podía entrar porque no llevaba la manga suficientemente larga. Aluciné, yo con mi vestido tan modesto y casto, y Jose más; dijo que si eran tan tiquismiquis pues allá ellos, así que nos marchamos de allí y nos fuimos al zoco árabe que estaba al lado.

Y nos marchamos de Nazaret con la sensación de haber hecho el primo pues habíamos empleado 3 horas en el lugar para nada.
Playa de Haifa
Así que nos marchamos a Haifa pero, esta vez, nos fuimos a la playa. Sacamos los bañadores del maletero, nos cambiamos en el mismo coche y buscamos un chiringuito donde aposentar nuestros cansados cuerpos y tomar algo fresquito y reconstituyente. Y darle gusto a esta que escribe que estaba deseando meterse a remojo en agua salada.

Había un ambiente magnífico, todo lleno de gente joven y de familias con niños, con los kioskos llenos y las sombrillas y las tumbonas también. Y curioso el contraste con unas chicas con bikinis minúsculos al lado de otras con velo y todas tapadas.
Y aquí me tomé mi primer zumo de sandía de este viaje. ¡qué bueno! Te lo hacen delante de ti, cogen un trozo de sandía y lo meten en la batidora y ¡haleop! Ya está.
¡Y qué rica estaba el agua, después del calor que habíamos pasado! Pero estos tíos están un poco “pallá” y la zona de baño está acotada, como lo oís, con boyas de las de piscina, de forma que acabas bañándote en un cercado y con el agua a la cintura y si te pones a nadar y te metes por debajo de la boya, el tío de vigilancia se desgañita gritando a voz en cuello, eso sí, en hebreo, así que no se qué demonios decía
Lo único malo es la suciedad. Latas de refresco, vasos de helado, bolsas de patatas, vasos de plástico, etc., etc., etc. No sé cómo le han dado una bandera azul de la Unión Europea, la arena estaba sucia de verdad.
Y ahora queda volverse a Acre a cenar y descansar.
ACRE
Hoy estamos más descansados y aprovechamos para ver Akko de noche, para pasear por su zoco desierto

Para disfrutar de esta ciudad medieval con su tenue luz, sus muros de piedra, sus calles empedradas y llenas de gatos y de basura. Basura, basura y más basura. Hay basura por todas partes, dejan las bolsas junto a los contenedores y los gatos se encargan de esparcir su contenido por las calles y te miran desafiantes al pasar, como diciendo ¡A ver si te atreves a quitármelo!

Y hoy cenamos en el Khan el Shuarda, lugar reconvertido en zona de restaurantes y bares todos con su terraza al aire libre, un ambiente estupendo y en donde se puede consumir comida occidental. Mi hijo y su novia se toman dos hamburguesas enormes, pues están faltos de proteínas, los pobres. Y no tenemos ningún problema en que nos sirvan cerveza, incluso tienen varias donde elegir, belgas y alemanas.

Y Después nos marchamos a dormir que el día ha sido muy largo.