Me da pena despedirme de la casera tan simpática y su renacuajo tan alegre (1 añito), pero toca coger el bus que me lleve a la terminal de autobuses. El bus local me ha dejado en la Express, por lo que tengo un autobús cada hora a Busan. Si hubiera bajado en la intercity (que está muy próxima) creo que habría habido más, pero en realidad, sólo tengo que esperar 35 minutillos que aprovecho para escribir esto. El precio del viaje a Busan 4800 krw.
El autobús es de los de lujo otra vez, a pesar de ser un viaje tan cortito (50'). Me parece que los voy a echar en falta.
La terminal intercity de autobuses de Busan queda a las afueras, conectada con la línea 1 del metro. La intención era aprovechar que andaba por esa zona, para acercarme al templo de Beomasa, que además es gratuito.
Para llegar hay que desplazarse una parada de metro, hasta Beomasa. En mi caso, para no ir cargado con la mochila, la he dejado en las taquillas de la parada de la terminal (1300 krw). Para llegar al templo hay que salir por la salida 5, subir una calle con puestos callejeros unos 100 metros y sales a una minúscula estación de autobuses. Allí sale el número 90 (1200 krw), que hace el recorrido, como una lanzadera, hasta el templo y vuelta. El recorrido a pie no creo que llevara más de 45 minutos, cuesta arriba. También como detalle interesante, en la calle que sube a la parada de autobús hay un supermercado de los de toda la vida. No las careras tiendas de conveniencia que encuentras en todas partes. Es el primer súper que he visto en 10 días.
El templo, en sí mismo, es bonito. Pero no se diferencia en exceso de otros tantos ya vistos. Por supuesto, el entorno natural es de lo mejor que tiene. De hecho, he comprobado que se puede hacer senderismo tomando como partida el propio templo. Creo que mañana igual me acerco a probarlo.
Me he vuelto al inicio de la línea 1, para recoger la mochila y desde allí recorrer la línea hasta el mercado Jagalchi, uno de los puntos fuertes de Busan (50').
En realidad no he ido a ver el mercado en sí mismo, sino que lo importante es que en el último piso (7º) del edificio remodelado del mercado se encuentra mi hostel: Terra Guesthouse. (21€/noche,
incluido desayuno).
No se trata de un albergue al estilo, sino que tiene más pinta de un lounge. De hecho, cuenta con una terraza de las que pagas por poder subir. Además está muy bien ubicado, con metro cerca, porque está a un paso de la terminal del ferry que me llevará pasado mañana, martes, a Fukuoka (Japón).
Después de hacer el check-in a las 15:00, he consultado para desplazarme al parque Igidae, donde tenía previsto dar un pequeño paseo, aprovechando el día bueno (no caluroso). Me han hecho cambiar de opinión respecto a la opción del metro, pues deja muy alejado. A cambio, el autobús 27 atraviesa la enorme ciudad de Busan, dejándote al comienzo de lo que ha sido un descubrimiento: un sendero que recorre toda la costa de la Ciudad (18'3 km). Está dividido en dos tramos: uno de 12'6 km que va desde Igidae hasta Gwangali; otro de 5'7 km que continúa el anterior por Haeundae.
Yo he hecho el primero. Concretamente, la mitad del mismo atraviesa la parte forestal de Igidae, para después adentrarse en zona urbana, llegando hasta la famosa playa de Gwangali. Por supuesto, está preparado al estilo coreano: quetecagasdebien.
El recorrido en el mapa sería el resaltado en rosa

El hecho de que esté dentro de la ciudad y que fuese domingo, ha hecho que estuviese muy frecuentado por los propios coreanos. Es el recorrido donde más gente me he encontrado hasta el momento. Merece mucho la pena.
Por cierto que ya he aprendido para qué vale el invento éste:
Yo pensaba que se utilizaba para inflar las ruedas de las bicis (está siempre en zonas de senderismo). Qué va, se usa para quitar el polvo de las zapatillas de monte!!! Jodé, y vaya si funciona. Me las ha dejado como si las hubiera comprado hoy mismo.
Parte primera del recorrido:
Vistas de la playa de Gwangali. Estaba anocheciendo, pero es muy bonita.
Esta zona tiene mucho ambiente, está lleno de edificios con restaurantes y cafeterías. Como en el resto del país es muy típico que éstos no estén a pie de suelo, sino que estén ubicados en terceros pisos, o cuartos,...
Desde aquí se puede contemplar el puente del mismo nombre iluminado

Había un montón de jóvenes aprovechando el día, cenando comida callejera (pescado crudo y otras rarezas) en plena playa. El ambiente era muy agradable.

Ya era tarde, así que me he vuelto para el hostel (otros 47 minutos de metro). En las cercanías he visto puestos de fruta (es bastante cara), donde he comprado una manzana (de un peso próximo a los 700 gramos, enorme) por 2000 krw. También he visto unos cerezones, pero se ve que me han visto cara de guiri al que timar, pues me quería cobrar 10.000 krw por menos de media libra.
Ahora estoy en la terraza del hostel, contemplando las vistas de un Busan nocturno.