Al día siguiente, nos levantamos y volvíamos a la ruta, dirección: Matera. Nos adentrábamos en la región de la Basilicata.
Nos quedábamos a dormir dos noches en la "Casa del Nonno", un precioso B&B tipo casa-cueva, muy bien ubicado en Matera y donde pudimos aparcar muy cómodamente la moto. Acertamos con este B&B, lo único es que al ser una habitación tipo casa-cueva, la ropa te coge un poco de humedad pero yo a pesar de todo, me volvería a hospedar.

Matera es una localidad increíble y a pesar que todo el mundo la conoce porque fue el escenario de la película de La Pasión de Cristo de Mel Gibson, es un lugar que da para muchísimo más. Solo poder disfrutar de la luz del atardecer viendo como Matera se convierte en un pequeño Belén, es una experiencia mágica.
Hacía tiempo que no llegaba a un lugar y me sorprendía tanto. Matera no puede dejar indiferente a nadie. Su atractivo es ella:
Matera


En Matera visitamos sus famosos Sassi que son los barrios que se encuentran situados en pequeñas colinas formando un manto de casas construidas con preciosas piedras blancas de toba volcánica. Toda Matera se encuentra distribuida en pequeñas y laberínticas calles con escaleras que suben y bajan incesantemente.
También visitamos el Sasso Caveoso para conocer cómo vivían los antiguos habitantes de Matera en las cuevas y el Sasso Barisano y luego seguimos por la zona más antigua que es la Civita.
También hicimos el angustioso camino empedrado que caminó “El Cristo” de la película de Mel Gibson.
El primero de los atardeceres lo contemplamos desde el mirador que está en la Piazza Vittorio Veneto. Las vistas son realmente magníficas e increíbles.

El siguiente atardecer lo disfrutamos desde el mirador Belvedere di Murgia Timone. Experiencia única e irrepetible. Muy aconsejable y por favor, no dejéis de visitarlo si podéis.
Yo creo, que no voy a explicar nada más de Matera, solo admirad las fotos y lo entenderéis todo. Una imagen vale más que 1000 palabras.

Por cierto, Matera es CIUDAD EUROPEA DE LA CULTURA 2019, y se lo merece.
