:00 h. Nos dirigimos hacia :00 h. Nos dirigimos hacia Maimará-Tilcara-Uquía-Huacalera-Humahuaca
Primera parada Maimará.
Este pueblo tiene dos entradas. Entre ambas hay un mirador. Subimos pero nos dimos cuenta de que debíamos volver a la tarde por el sol.
Entramos al pueblo, no dice nada.
A 3 km de la entrada sur de Maimará se encuentra Posta de Hornillos, es una bicentenaria posta que unía el Alto Perú con el virreinato del Río de la Plata, además fue cuartel general de vanguardia del Ejército de la Independencia. Fue restaurada y actualmente es un museo que recrea con precisión la manera de vivir de siglos pasados; está dividido en tres secciones: “Origen de las Postas”, “Testimonios de la Guerra de la Independencia” y “Los Medios de Transportes”.
No nos pareció atractivo visitarlo.
Seguimos rumbo a Tilcara.
Tilcara no tiene una fecha de fundación. Toda la Quebrada de Humahuaca estuvo poblada de asentamientos indígenas, desde la época pre-incaica. Cuando el imperio Inca llegó a la región, la zona donde hoy crece y vive el pueblo de Tilcara, perteneció al Collasuyo, como se llamó a la provincia del sur del mundo incaico. Pero esa organización no duró mucho allí, ya que apenas unos 50 años después de su establecimiento llegaron los españoles. Aunque es mucho más ciudad que Humahuaca y Purmamarca , es muy pintoresca.
En información turística nos informaron que podíamos ir con el auto sin problema hasta La Garganta del Diablo.
Antes fuimos hasta la Iglesia Nuestra Señora del Rosario: Esta Iglesia fue fundada en el año 1797 por el Dr. José Alverro, primer párroco de este curato. Se diferencia de la mayoría de las iglesias de la Quebrada de Humahuaca por sus dimensiones y particularmente por el doble campanario y su fachada plana que unifica en una superficie las paredes de la nave y de las torres.
Buscamos el auto y nos dirigimos hacia La garganta del Diablo. Este paseo se puede hacer también caminando. El camino es bravo, de ripio, mucha subida y cornisa verdadera y pronunciada, no hay riesgo, pero no es para cualquiera.
Cuando uno llega a la cima se estaciona el auto, se paga una entrada, y se recorre un cañón para llegar a la cascada, son unos 600 m. bordeando el río, llevar bastones de trekking en lo posible.
El camino tiene unas hermosas vistas.
Luego nos dirigimos hacia Humahuaca. En Tilcara se encuentra un Pucará que se visita, pero como ya lo habíamos visitado la vez anterior, esta vez no lo hicimos.
Antes de llegar a Humahuaca hay un pueblo llamado Uquía. Aquí las artesanías son mucho más baratas que en Purmamarca.
Aquí también se puede hacer el paseo a la Quebrada de las Señoritas, se trata de un recorrido de gran color para disfrutar a pie que tiene una antigüedad que varía entre el millón y los tres millones de años, conformadas además por cavernas y grietas tectónicas. No teníamos tiempo así que lo dejamos para otra vuelta.
Llegamos a Humahuaca alrededor de las 13.30.
Almorzamos cerca del puente donde deberíamos tomar la 4x4 para ir a las Serranías del Hornocal.
Comimos en Callapurca, frente al puente, un sencillo y barato menú, muy rico y como era temprano volvimos a recorrer la plaza principal del pueblo.
A las 15.15 estábamos ya en el puente y nos pasaron a buscar.
Serranías del Hornocal: son unos 25 kilómetros de ripio en no muy buen estado, hasta llegar al llano desde donde se divisa la serranía. El trayecto es en constante ascenso y se llega hasta los 4.200 metros de altura. Conocido también como “El cerro de los 14 colores”.
Al llegar bajamos por un camino para ver desde otra perspectiva el cerro. Una maravilla. La subida es un poco empinada, pero despacio se logra.
Hay una ambulancia del SAME en el estacionamiento
Siempre es mejor hacerlo por la tarde por la posición del sol.
Antes de llegar a Tilcara, unos 17 km, se encuentra la localidad de Huacalera, donde se encuentra un monolito que indica por donde pasa el TRÓPICO DE CAPRICORNIO. No hay ningún cartel en la ruta. Uno divisa unos puestos de ventas de artesanías y detrás un monolito.
De ahí seguimos hacia el mirador de Maimará.
Tal como habíamos pensado, a esa hora ,16.30 h., es espectacular la vista.
Volvimos al hotel y fuimos a cenar al El Mesón, espectacular restaurant.
Primera parada Maimará.
Este pueblo tiene dos entradas. Entre ambas hay un mirador. Subimos pero nos dimos cuenta de que debíamos volver a la tarde por el sol.
Entramos al pueblo, no dice nada.
A 3 km de la entrada sur de Maimará se encuentra Posta de Hornillos, es una bicentenaria posta que unía el Alto Perú con el virreinato del Río de la Plata, además fue cuartel general de vanguardia del Ejército de la Independencia. Fue restaurada y actualmente es un museo que recrea con precisión la manera de vivir de siglos pasados; está dividido en tres secciones: “Origen de las Postas”, “Testimonios de la Guerra de la Independencia” y “Los Medios de Transportes”.
No nos pareció atractivo visitarlo.
Seguimos rumbo a Tilcara.
Tilcara no tiene una fecha de fundación. Toda la Quebrada de Humahuaca estuvo poblada de asentamientos indígenas, desde la época pre-incaica. Cuando el imperio Inca llegó a la región, la zona donde hoy crece y vive el pueblo de Tilcara, perteneció al Collasuyo, como se llamó a la provincia del sur del mundo incaico. Pero esa organización no duró mucho allí, ya que apenas unos 50 años después de su establecimiento llegaron los españoles. Aunque es mucho más ciudad que Humahuaca y Purmamarca , es muy pintoresca.
En información turística nos informaron que podíamos ir con el auto sin problema hasta La Garganta del Diablo.
Antes fuimos hasta la Iglesia Nuestra Señora del Rosario: Esta Iglesia fue fundada en el año 1797 por el Dr. José Alverro, primer párroco de este curato. Se diferencia de la mayoría de las iglesias de la Quebrada de Humahuaca por sus dimensiones y particularmente por el doble campanario y su fachada plana que unifica en una superficie las paredes de la nave y de las torres.
Buscamos el auto y nos dirigimos hacia La garganta del Diablo. Este paseo se puede hacer también caminando. El camino es bravo, de ripio, mucha subida y cornisa verdadera y pronunciada, no hay riesgo, pero no es para cualquiera.
Cuando uno llega a la cima se estaciona el auto, se paga una entrada, y se recorre un cañón para llegar a la cascada, son unos 600 m. bordeando el río, llevar bastones de trekking en lo posible.
El camino tiene unas hermosas vistas.
Luego nos dirigimos hacia Humahuaca. En Tilcara se encuentra un Pucará que se visita, pero como ya lo habíamos visitado la vez anterior, esta vez no lo hicimos.
Antes de llegar a Humahuaca hay un pueblo llamado Uquía. Aquí las artesanías son mucho más baratas que en Purmamarca.
Aquí también se puede hacer el paseo a la Quebrada de las Señoritas, se trata de un recorrido de gran color para disfrutar a pie que tiene una antigüedad que varía entre el millón y los tres millones de años, conformadas además por cavernas y grietas tectónicas. No teníamos tiempo así que lo dejamos para otra vuelta.
Llegamos a Humahuaca alrededor de las 13.30.
Almorzamos cerca del puente donde deberíamos tomar la 4x4 para ir a las Serranías del Hornocal.
Comimos en Callapurca, frente al puente, un sencillo y barato menú, muy rico y como era temprano volvimos a recorrer la plaza principal del pueblo.
A las 15.15 estábamos ya en el puente y nos pasaron a buscar.
Serranías del Hornocal: son unos 25 kilómetros de ripio en no muy buen estado, hasta llegar al llano desde donde se divisa la serranía. El trayecto es en constante ascenso y se llega hasta los 4.200 metros de altura. Conocido también como “El cerro de los 14 colores”.
Al llegar bajamos por un camino para ver desde otra perspectiva el cerro. Una maravilla. La subida es un poco empinada, pero despacio se logra.
Hay una ambulancia del SAME en el estacionamiento
Siempre es mejor hacerlo por la tarde por la posición del sol.
Antes de llegar a Tilcara, unos 17 km, se encuentra la localidad de Huacalera, donde se encuentra un monolito que indica por donde pasa el TRÓPICO DE CAPRICORNIO. No hay ningún cartel en la ruta. Uno divisa unos puestos de ventas de artesanías y detrás un monolito.
De ahí seguimos hacia el mirador de Maimará.
Tal como habíamos pensado, a esa hora ,16.30 h., es espectacular la vista.
Volvimos al hotel y fuimos a cenar al El Mesón, espectacular restaurant.