Estando arriba del bondi decidí a último momento bajarme para ir a conocer Potosí y toda su historia. Fue una locura del momento. Casi no lo hago, subí y baje 2 veces en la indecisión durante el tiempo de descanso del colectivo. Agarré mis cosas y arreglé con una pareja de franceses para tomar un taxi hasta el centro de la ciudad. En el medio un gringo perdió el colectivo cuando volvió de ir al baño. Nunca sabré que le pasó. Salió corriendo al colectivo y no sé si lo habrá alcanzado. Me quedé paralizada porque no sabía como ayudarlo. Así que viajerxs tengan cuidado cuando bajen para ir al baño, asegúrense de que lxs esperen!
Cuando bajé del taxi vi un grupo de gente tocando la guitarra. Eran argentinos claramente. Intenté ser su amiga pero le ponían poca onda. Empecé a buscar hospedaje y vi uno que me habían recomendado la noche anterior “
Casa blanca” .
Fui a averiguar sobre el tour de los mineros rápido, no quería que se me pase el tiempo. Di la vuelta y al toque me enganché con una agencia. Salía 70 bs.
Fuimos con una señora que era un poco mala onda, 2 riojanas y 1 chilena; Mabel, Nancy y Kelly .
Habiendo contratado esta agencia, la guía turística nos dijo que teníamos que comprar bebida y coca para los mineros. Hubo una pequeña disputa, y casi le dijimos que no íbamos, que queríamos que nos devuelvan la plata. El problema no era comprar las cosas, sino que no nos habían avisado antes que esto estaba dentro de la visita.
Al llegar a la mina me dio miedo de quedarme sin aire, era un lugar muy angosto. Daba claustrofobia. Me recordaba al juego de Hugo, lleno de piedras y una vía por donde cada tanto pasaban los trabajadores corriendo con una carretilla llena. Ahí comprendí porque era tan importante llevar algo a los mineros que estaban trabajando. En mi ignorancia desconocía a dónde estaba yendo y con qué me iba a encontrar. La realidad es que el trabajo en las minas es un trabajo muy peligroso y con condiciones laborales muy precarias. Históricamente muchos trabajadores han arriesgado su vida, al punto de no saber si volverían a ver a su familia o no. Por eso para los mineros este lugar es como el infierno por estar debajo de la tierra pero a su vez tiene parte de divinidad. Llegando al final del recorrido visitamos a los Tíos o Señores a quienes los mineros realizaban sus rituales todos los viernes para pedirles suerte y trabajo. La guía les prendió un cigarro de coca. Todo esto me llamaba muchísimo la atención y por mi estado de vulnerabilidad por estar sola, debo confesar que me generaba una sensación muy extraña...
Al regresar al centro de Potosí fuimos a tomar algo y probamos una bebida muy particular de bolivia llamada
Api. Yo estaba preocupada con la cantidad de días que me quedaban para ir a Uyuni y fui a la terminal. Mucho tráfico .
Cuando volví al hostel me hice amiga del Francés Therry. Metido en su cama estaba.
Cuando se estaba yendo a comer lo paré y le dije que vayamos juntos. Que tenía unos amigos que también iban. No sé si estaba muy conforme con mi idea. Porque él se quería ir a dormir temprano.
Nos estábamos por encontrar y me pregunta si mis amigos hablan inglés. Le respondí que no sabía, pobre se veía preocupado. Me sentí responsable de que se sintiera cómodo. Rober, el amigo de Kelly, sabía un poco de francés, pero hasta ahí y los demás ni medio. Durante la cena lo veía incómodo, y pensaba, qué difícil debe ser ser el único negro francés entre todos latinos. Therry era simpático pero había algo extraño, no entendía nada, pero siempre reía.