Y otro madrugón, vaya vacaciones!. Pero no nos importabaaaaaaaaaaaaaa!!!!! Había que aprovechar cada segundo en las Rockies. Deciros que los que visiten Lake Louise mejor ir tempranito porque los aparcamientos se llenan muy rápido y la acomulación de gente es brutal incluso de buena mañana.
Lake Lousie está a 76 km de Golden, se llega por la Transcanada también conocida en ese tramo como la carretera de hielo. Situado a 5 km del pueblo con el mismo nombre es uno de los lagos más famosos de la zona por el particular colorido de sus aguas.
El color azul intenso del agua (una vez más no encuentro palabras para describir su color), es debido a los sedimentos de las rocas que son arrastradas hasta el lago por el deshielo de los glaciares que lo presiden. El Glaciar Lefroy y los dos Glaciares Victoria. Tiene una superficie de 0,8 km2 y la anchura máxima del lago es de 500 m. Está situado a 1750 m del nivel del mar, en la orilla se encuentra el Château Lake Louise, uno de los más grandes y lujosos hoteles de la compañía de ferrocarril canadiense.
Llegamos al parking del lago a las 8:30 h y una capa de niebla lo cubría todo, cuando vimos el lago (bueno es un decir, porque verlo lo que se dice verlo, poco) nos llevamos una desilusión pensando si la niebla se alzaría para dejarnos ver esa maravilla. Nunca me hubiera podido imaginar que ese día iba a ser uno de los más intensos de mi vida. Creo que faltó poco para ver el lago desde todas las cimas que lo rodeaban.
Lake Lousie está a 76 km de Golden, se llega por la Transcanada también conocida en ese tramo como la carretera de hielo. Situado a 5 km del pueblo con el mismo nombre es uno de los lagos más famosos de la zona por el particular colorido de sus aguas.
El color azul intenso del agua (una vez más no encuentro palabras para describir su color), es debido a los sedimentos de las rocas que son arrastradas hasta el lago por el deshielo de los glaciares que lo presiden. El Glaciar Lefroy y los dos Glaciares Victoria. Tiene una superficie de 0,8 km2 y la anchura máxima del lago es de 500 m. Está situado a 1750 m del nivel del mar, en la orilla se encuentra el Château Lake Louise, uno de los más grandes y lujosos hoteles de la compañía de ferrocarril canadiense.
Llegamos al parking del lago a las 8:30 h y una capa de niebla lo cubría todo, cuando vimos el lago (bueno es un decir, porque verlo lo que se dice verlo, poco) nos llevamos una desilusión pensando si la niebla se alzaría para dejarnos ver esa maravilla. Nunca me hubiera podido imaginar que ese día iba a ser uno de los más intensos de mi vida. Creo que faltó poco para ver el lago desde todas las cimas que lo rodeaban.


Nos hicimos cuatro fotos por la orilla y emprendimos la marcha hasta la ruta del Plain of Six Glaciers. En cuanto acabó el camino plano que bordeaba el lago, empezó una ligera inclinación haciéndose poco a poco más empinado y más rocoso. Tiene una elevación de 365 m y 5,3 km solo ida.
Por el camino podías ver marmotas camufladas entre las rocas. Su color de pelo con tonalidades marrones y grisáceas, era muy parecido al de las rocas de esa zona. No descansamos hasta llegar arriba donde nacía el río, te sentías un ser diminuto en un espacio tan inmenso.
Por el camino podías ver marmotas camufladas entre las rocas. Su color de pelo con tonalidades marrones y grisáceas, era muy parecido al de las rocas de esa zona. No descansamos hasta llegar arriba donde nacía el río, te sentías un ser diminuto en un espacio tan inmenso.

Al bajar por la montaña pasé un poco de apuro porque todo era de piedras y yo que soy un poco patosa iba provocando pequeñas avalanchas, a parte que me resbalaba a la más mínima de cambio.

Dejando atrás ese mal rato seguimos con nuestra ruta. Este camino está conectado al Lake Agnes pero antes hicimos una pequeña parada en TeaHouse.
Antiguamente era un refugio que se ha reconvertido en un coqueto lugar donde puedes saborear un delicioso te. Había una gran variedad de sabores, el café no valía mucho la pena pero para el viajero que lo visite en invierno lo agredecerá.
Coincidió que la persona que lo tiene a su cargo celebraba los 50 años de su compra. Nos obsequió con un trozo de pastel y unas cookies caseras. El pequeño piscolabis nos sentó de maravilla pudiendo retomar el camino con algo más en el estómago.
Antiguamente era un refugio que se ha reconvertido en un coqueto lugar donde puedes saborear un delicioso te. Había una gran variedad de sabores, el café no valía mucho la pena pero para el viajero que lo visite en invierno lo agredecerá.
Coincidió que la persona que lo tiene a su cargo celebraba los 50 años de su compra. Nos obsequió con un trozo de pastel y unas cookies caseras. El pequeño piscolabis nos sentó de maravilla pudiendo retomar el camino con algo más en el estómago.

Aproximadamente a 5 km del Teahouse se encontraba el Lake Agnes. De nuevo antes nuestros ojos otro lago emergiendo entre las montañas y con un encanto especial.

Tras descansar los pies y remojarlos en sus aguas frías, y no teniendo suficiente con tantos kilómetros a nuestras espaldas, hicimos el Big y el Little Beehive en total 2,6 km solo ida. Des de los 2 Beehive las vistas al Lake Louise eran sublimes.

Volvimos de nuevo al Lake Agnes y a menos de un kilómetro de éste estaba el Mirror Lake escondido y olvidado entre árboles. Pensamos que ya era hora de volver. Empezamos nuestro descenso y como no, nos equivocamos de camino.
En lugar de coger el que iba directamente al parking, nos desviamos sin darnos cuenta y cogímos el que nos llevaba de nuevo hacía el camino del Plain of six Glaciers. Derrotados y yo a punto de las lágrimas conseguimos llegar al coche. La escalofriante cifra de unos 25 km fue lo que recorrimos en total.
En lugar de coger el que iba directamente al parking, nos desviamos sin darnos cuenta y cogímos el que nos llevaba de nuevo hacía el camino del Plain of six Glaciers. Derrotados y yo a punto de las lágrimas conseguimos llegar al coche. La escalofriante cifra de unos 25 km fue lo que recorrimos en total.

