Desde donde nos dejó el bus del tour, antes de cruzar el muro que separa Palestina de Israel, subimos a uno palestino con el guía local que nos llevó primero a una tienda de recuerdos, al mejor estilo árabe: primero el comercio después todo lo demás JAJA.
Después fuimos hasta la Iglesia de la Natividad.
Lo primero que llama la atención es la pequeña puerta de entrada a la Iglesia, que se nota que en algún momento fue mucho más grande, hoy se ve una puerta alta de arco cerrada y una apertura rectangular del tamaño normal de una puerta, que da a una pequeña plaza. Esa puerta se llama Puerta de la Humildad y según nos contaron en algún momento de la historia se achicó para evitar que se pudiera entrar con carros o con caballos.

La Iglesia es grande, antes de llegar al altar sobre la izquierda hay un cuadrado protegido de piso de la época bizantina que realmente llama la atención por su perfecto estado de conservación.

Esa parte de la iglesia, que tiene 2 pisos, es la del ingreso y el piso inferior es donde está señalado el lugar de nacimiento de Jesús. El piso de entrada tiene una decoración “rara” si se me permite la expresión, sin estatuas con pinturas muy antiguas sobre una serie de columnas, el altar con las típicas lámparas de la ortodoxia griega.

La que sigue es una muy mala foto del altar al costado del cual en un momento dado nos permitieron pasar bajando unas escaleras al piso inferior, al lugar donde se marca el nacimiento de Jesús.

El lugar del nacimiento está señalado con una estrella en el piso, es un lugar pequeño por lo cual los sacerdotes van dosificando la cantidad de gente que entra y no permiten que se esté demasiado tiempo dentro para dar lugar a que sigan entrando turistas.

