Nuestro vuelo salía de Barcelona el jueves 30 de Diciembre a las 13:30, pero el resto del grupo salía desde Málaga. Nosotros pasamos las navidades en Zaragoza con mi familia así que nos viene mejor pillar vuelo desde Madrid o Barcelona en esas fechas. Para no ir apurados de tiempo pasamos la noche del 29 en un hotel cercano al aeropuerto, por la zona de Sant Boi. Por desgracia, justo el día antes de salir hacia Barcelona se me estropeó el coche y tuve que llevarlo al taller, así que tuvimos que alquilar uno para ir hasta Barcelona y otro para volver a Zaragoza después del viaje. Desayunamos en el hotel y después ya nos fuimos al aeropuerto a devolver el coche y ya ir a facturar las maletas.
Tras la facturación pasamos el control de seguridad, que había muchísima gente. El vuelo era justo a la hora de comer, y por el tema del covid preferimos no llevarnos nada de comer para el vuelo para no quitarnos la mascarilla, así que comimos temprano en el aeropuerto de Barcelona. A la hora estipulada salió el vuelo y algo menos de 4 horas después estábamos aterrizando en Oslo. Al bajar del avión y entrar en la terminal nos pararon para comprobar el certificado de vacunación y que habíamos completado correctamente el formulario de entrada en Noruega, que hay que rellenar antes del vuelo. Además, habíamos leído que para entrar en el país es necesario hacerse un test de antígenos en el propio aeropuerto, y que como des positivo te devuelven a España. Cuando recogimos las maletas y cruzamos la puerta al hall de salidas nos encontramos con un señor que nos dijo que podíamos salir del aeropuerto sin hacernos el test, que fuéramos a una farmacia y que nos compráramos allí un test para hacérnoslo nosotros mismos y que si dábamos positivo que avisaramos a las autoridades. Al parecer estaban haciendo esto porque había mucha cola para hacerse el test en el aeropuerto y mucho tiempo de espera, pero nos sorprendió porque entonces están perdiendo el control de muchos pasajeros. Nosotros le dijimos que preferíamos hacernos el test allí mismo y subimos a la planta de arriba, que es donde hacen el test.
Era cierto que había cola, pero tampoco fue tan grande. Mientras esperas puedes escanear el código QR para rellenar el formulario que te piden con tus datos, pero en mi caso no había manera así que me lo hicieron manualmente. Nosotros vivimos en Ceuta y por desgracia nos ha tocado hacernos muchos test de antígenos por el trabajo (afortunadamente siempre negativos) y vimos que había bastante diferencia. En Noruega casi no metieron el palito por al nariz, para lo que estamos acostumbrados nos pareció casi un cosquilleo
Algunos de nuestros amigos habían llegado a Oslo un poco antes que nosotros. Ellos acabaron de hacerse el test cuando nosotros estábamos aterrizando, así que mientras nosotros recogíamos las maletas y esperábamos la cola ellos ya habían llegado a la ciudad. Una vez te hacen el test te dan un código y tras media hora de espera lo puedes escanear, si es negativo te dejan salir, y si es positivo pues imagino que activarán el protocolo correspondiente. Mientras esperábamos nos llegó un mensaje de nuestros amigos con una foto: un cartel pegado en la puerta de nuestro hotel donde avisaban de que el hotel estaba cerrado durante las vacaciones
Ya con esta información escaneamos el código de nuestro test y como salió negativo pudimos irnos a la ciudad. El aeropuerto de Oslo está bien comunicado con la ciudad, hay un tren directo, el Airport Express Train (Flytoget), que tarda unos 20 minutos hasta la estación central y que está preparado con espacio para las maletas, etc. y luego también algunas líneas de cercanías convencionales. Estos trenes tardan unos minutos más y hacen una parada intermedia, tampoco tienen tanto espacio para las maletas, pero salen por 10 euros el billete y el directo sale por 20 euros, así que cogimos el de cercanías. Por suerte iba casi vacío y pudimos ir muy cómodos hasta Oslo. (Foto de Internet).

Como ya estaba aclarado lo del hotel fuimos directos al Byporten, que está pegado a la estación. Lo primero que vimos al bajar del tren fue que hacía bastante fresquete y que estaba todo nevado, lo cual es un cambio para nosotros que no estamos muy acostumbrados a la nieve. Hicimos el check-in en el hotel y otro problema, el recepcionista nos dijo que teníamos que pagar, cuando nosotros lo teníamos ya pagado cuando hicimos la reserva. Se lo hicimos saber y le enseñamos la reserva pero claro, estaba en español y dijo que no lo entendía, tuvimos que hacerle una captura de pantalla y mandarla al correo del hotel para que lo pudieran traducir. En ese momento no nos cobraron, pero unos días después nos llegó un pago de 300 euros cuando nuestra reserva era por 160... lo hemos reclamado y todavía estamos esperando una contestación (hoy es 18 de Enero). Al parecer con el cambio de reservas de un hotel al otro "perdieron" la información de lo que estaba pagado y lo que no. (Foto de Internet)

Tras dejar las maletas en la habitación nos reunimos con el grupo en la recepción y salimos a dar una vuelta por los alrededores. Todavía faltaban dos compañeros por llegar, Salva y Mary, ya que ellos habían cogido otro vuelo y llegaban al aeropuerto de Oslo Torp, que está más lejos que el principal de la ciudad. El hotel está muy bien situado en el centro de la ciudad, pero dada la hora tampoco nos alejamos mucho. Estuvimos dando una vuelta por la plaza que hay justo delante de la estación, el principio de la calle Karl Johans Gate (peatonal) y también por la plaza Christian Frederik. Vimos la famosa estatua del tigre, símbolo de la ciudad de Oslo, y estuvimos haciéndonos fotos con la nieve. Durante nuestro paseo nos encontramos con Salva y Mary, que venían de la estación de bus, y con eso estábamos ya el grupo completo. Ellos se fueron al hotel para hacer el check-in y el resto nos fuimos a cenar. Nos decantamos por un restaurante mexicano, "Los Tacos". Es un local pequeño, con pocas mesas, pero estaba prácticamente vacío. El camarero hablaba español así que nos explicó cómo funcionaba todo. En cada mesa había un código QR, con el que podías ver la carta del restaurante y además hacer el pedido. Cuando estaba listo decían tu número de mesa e ibas a recogerlo. La comida no estuvo nada mal, y para ser Noruega no nos pareció tan caro como nos habían advertido.
Tras la cena nos volvimos al hotel y a dormir para poder descansar y aprovechar el día siguiente todo lo posible.