Tras el desayuno nos despedimos de nuestros encantadores anfitriones y continuamos nuestro viaje hacia Castelbuono, nuestra idea inicial era alojarnos en Cefalú, pero no encontramos nada que nos gustara a un precio razonable, por lo que elegimos la Azzienda Beri en Castelbuono.
El camino en principio un tanto aburrido y según nos adentramos en la zona del Parco de la Madonie, nos encontramos con algunos pueblos que parecía literalmente colgados de las montañas y la aridez propia de Sicilia iba dejando paso a zonas arboladas, con los pocos bosques que hay en la isla, tras un par de jugarretas del navegador, llegamos a nuestro destino.
El alojamiento es una finca ecológica con unas bonitas habitaciones el sitio es tranquilo y agradable, aunque no terminó de gustarnos del todo. La habitación era amplia, pero el cuarto de baño necesitaba una remodelación con urgencia, el personal de recepción un tanto seco.
Tras una ducha rápida nos fuimos a Cefalú, fuimos a aparcar en el parking del centro histórico y tuvimos suerte ya que estaba completo, pero menos de 5 minutos salieron un par de coche y todo listo, el precio era de 1,5€/hora.
Empezamos caminar por la via Umberto I hacia el Duomo que era nuestro objetivo para esa tarde, y solo se puede decir del templo que es una preciosidad, tanto exterior como interiormente. Hay tres recorridos para verla, el rojo, el azul y el verde nosotros elegimos el más largo y completo, el rojo, el precio 12 €. La visita comienza por la torre del lado izquierdo, para llegar a los tejados, bajando por la torre del otro lado , continuando por la zona del altar donde puedes ver el mosaico del altar un poco mas de cerca y ver algún detalle como la pintura que representa a Felipe IV, se continua por la sacristía, el museo y el claustro.
[





















Continuamos hacia el puerto, con sus bonitas casas inmortalizadas en la película Cinema Paradiso , luego seguimos hacia el lavadero medieval, de regreso hacia el coche compramos arancinis y trozos de pizza para cenar.

