TRUJILLO
Aunque estábamos muy cansados y con algo de sueño atrasado en cuanto llegamos a un albergue muy sencillo y con una gran terraza donde se observaba la pequeña ciudad descargamos las mochilas y salimos hacia la plaza de armas de Trujillo porque era domingo y los domingos celebran el alzamiento de la bandera.

Realmente los peruanos son muy patrióticos. Pasamos un domingo en Cuzco y ahora en esta ciudad y todo es muy parecido. Las autoridades de la ciudad presiden el acto, y todos desfilan tras el alzamiento de la bandera, la región y el país. Se veían los trajes típicos de cada región. La gente se amontonaba para ver el desfile, los turistas parece que éramos solo nosotros.
Fuimos a un mercadito que abría sólo los domingos y era estrecho, lleno de gente y había puestos de comida donde la gente comía agachados. No comimos nada y cuando nos íbamos se acercó un policía y nos dijo que tuviéramos cuidado porque se notaba que éramos turistas y había muchos robos. Caminamos bastante por esta pequeña ciudad en los dos días que estuvimos y no tuvimos ninguna sensación de inseguridad.
Trujillo tiene casas de no más de dos pisos de altura con balcones y rejas de la época colonial y con su catedral en la plaza de armas.

Las casas se veían algunas con patios interiores abiertos, paredes de diferentes colores y ventanas enrejadas.
Lo más llamativo eran los diseños elaborados de las rejas de sus ventanas.
Paseando por las calles de Trujillo nos topamos con una procesión un poco extraña, pero no pudimos descubrir que era. También vimos el baile de la marinera, que estaban practicando en el patio de la Casa de la Emancipación. La marinera es el baile típico de esa región, nos dijo la guía del tour que era una mezcla de ritmos africanos, sevillanas y jota, nos pareció algo extraño pero cuando la vimos entera entendimos por qué nos dijo eso. Es bonita sobre todo por las ropas y el ritmo del pañuelo, pero es aún más bonita en caballo que en pareja, el caballo parece que también esté bailando.
En los lugares para comer no te ponen pan y para beber te sirven un jugo demasiado dulce, pero al final hubo que acostumbrarse porque no encontramos un sitio en Trujillo donde comer y nos pusieran agua en el menú. Eso fue el domingo, el lunes ya comimos de lo que el supermercado nos abasteció.
Fuimos a la Playa Huanchaco donde dicen nacieron los primeros surfistas de la historia. Cuentan que en esta playa nació el surf hace mucho tiempo, aunque diferente a como lo conocemos ahora. Después de todo lo que se utiliza allí como tabla son caballitos de totora, una especie de embarcación típica construida a partir de una planta acuática.

A veces en los viajes se cometen errores y este quizás fue uno, faltaba
mucho para llegar a Cartagena que nuestra parada en Trujillo nos resultó indiferente y con ganas de irnos rápido. Quizás por eso no fuimos a sus lugares más importantes desde el punto de vista arqueológico.
A la tarde pasamos por un lugar que parecía ser una oficina de Turismo y proyectaban videos de esas maravillas. Allí nos quedamos y leyendo también un folleto que nos entregaron puedo contar que con Jalena quedamos impactados.
El video comenzaba en la carretera panamericana que te llevaba a la Huaca del Arco Iris o del Dragón, lo recuerdo por sus nombres tan extraños y me quedé pensando que la carretera dejaba bastante que desear para ser una carretera tan usada. Entrando al recinto de la Huaca se veía un gran muro de adobe, que hay que rodear para poder entrar, y una vez dentro es posible ver los muros con relieves que sorprenden por lo hermosos, y porque estos están hechos de adobe hace siglos. Siendo de adobe y no de piedra resulta bastante increíble que estén tan bien conservados.

Se llama del arco iris por su decoración pero también del dragón por las serpientes con dos cabezas que parecen dragones. En la parte alta de la pared hay un relieve reiterativo de bailarines, y una cuesta que permite subir, donde se puede tener una vista de la ciudad, hay mas edificios rodeando esta huaca, siendo menos alejada de las viviendas que la de la luna o del sol. La huaca pertenecía a la cultura chimu, otra cultura peruana antigua, y sus decoraciones en adobe resultan llamativas, tanto por el diseño, como porque son de adobe.

El otro video era de Chan Chan, una ciudad precolombina de adobe de la cultura chimú, como la huaca del arco iris se veía toda la decoración en hermosos relieves geométricos y de animales hecho todo en adobe, ese material tan frágil y que en cambio ha resistido tantos siglos en pie. Chan Chan es un gran recinto que parece un desierto desde la carretera, está formado por ciudades amuralladas .El tamaño inmenso de los muros y la estructura de la ciudadela recuerda a los edificios de los antiguos egipcios. En algunas zonas de la ciudad el aire soplaba con fuerza, por lo que nuevamente extraña la resistencia del adobe durante tantos siglos, las plazas son grandes, las salas adornadas con hermosos relieves. Es la ciudad del mundo más grande construida en adobe y hay que recorrer sus calles, y ver sus relieves (como pasaba con la huaca del arco iris) para comprender la gran importancia del lugar y la impresión que deja en el visitante.
Las ondulaciones de los muros reflejando las olas del océano, el detalle en los muros y bajo relieves de pelicanos y peces. Tan detallados que demuestran lo unida que estaba esa cultura al océano. Luego en el video se ve un foso donde se almacenaba agua, todo lleno de plantas. El lugar, según el relato de la persona que relataba el video era igual al foso de Luxor en Egipto.
Jalena me comentó cuando salimos que le resultó curioso que unas civilizaciones tan lejanas entre si hicieran unas construcciones estructurales tan parecidas.
-Aunque es cierto que el clima y el relieve desértico, con el río como fuente de vida, sea un punto en común entre ambas culturas, la distancia geográfica es muy grande para acabar encontrando una estructura tan parecida que alienta mis recuerdos de otros lugares.
-No te parece Leandro?
-Si tenés razón. Nunca había visto una ciudad de adobe de semejante tamaño. Chan Chan un lugar que tendríamos que haber visto en directo pero a veces en los viajes pasan esas cosas impensadas.
Nos fuimos de Trujillo a otro lugar del norte peruano.
Y nos quedamos pensando nuestra impresión del lugar.