16/08/2022
La actividad que nos ocupará la mayor parte del día de hoy es el conocido crucero al glaciar Columbia. En Valdez hay diversos cruceros, principalmente a Columbia Glacier, pero también puedes ir a Meares Glacier con Stan Stephen Nosotros preferimos ir con un barco más chico y por eso elegimos Lulu Belle que nos llevará hasta el Columbia.
La hora de comienzo es a las 10:30, así que como me he despertado bastante antes le comento a mi señora que me voy a dar una vuelta tras el buen desayuno en el buffet del hotel.
Al primer sitio que me dirijo es a Dayville Rd, una conocida carretera por sus avistamientos de osos. Es la misma que te lleva Solomon Fish Gulch Hatchery. Esta carretera solo está abierta al público las 5,4 primeras millas. El resto va hasta el complejo de Alyeska Pipeline Terminal, que es privado.
Pues bien, una vez allí pasado el Lower River hay una zona pantanosa donde había bastantes gaviotas, salmones y un águila calva. Primera parada.
Continuo y a mano derecha tengo al pueblo de Valdez al fondo, nos separa el fiordo del Prince William Sound, y a mano izquierda un montón arroyos con cientos o miles de salmones desembocando en el mar.

Llego a la piscifactoría y te quedas primero pasmado por la cascada Solomon Gulch y luego por las miles de gaviotas que se están dando un festín impresionante, porque no he visto tanto salmón en mi vida. Un espectáculo.
Tras llegar hasta el final de la carretera me doy la vuelta y me dirijo para el cañón Keystone para ver las famosas cascadas Bridal veil y Horsetail. Por supuesto me está cayendo una buena de agua, pero esto va a ser lo normal en los próximos días según la previsión.


Tras verlas me vuelvo para el hotel, no sin antes pararme a fotografiar el paisaje que a veces asoma entre nubes. Qué espectáculo tiene que ser este lugar con cielos azules.
Ya junto a mi mujer nos dirigimos al puerto para embarcar en el coqueto barco Lulu Belle. Lo primero que recibimos es una bienvenida y una charla del patrón, un personaje que no callará en prácticamente en todo el viaje. Parece que le dan cuerda. Tras la charla, salimos del puerto. Ahora mismo no llueve, pero cielos azules no se divisan por ningún lado.


No llevamos mucho navegando cuando hay nuestro primer avistamiento faunístico. Una coquetísima pléyade de nutrias marinas. Para el barco y todo el mundo a verlas y hacerles fotos.



Continuamos, aprovechando que no llueve para estar en la parte exterior y maravillándonos de maravillas como estas:


Se acabó la suerte y empieza a llover, agua que nos acompañará con más o menos fuerza el resto del crucero. El patrón trata de encontrar frailecillos metiendo el barco prácticamente hasta el fondo de unas cavidades. Casi se puede tocar la roca, qué control de la embarcación. En la primera intentona no hay suerte pero cuando nos dirigimos para otra empiezan a aparecer decenas de leones marinos en diferentes colonias. Todo el mundo como loco a verlo, bajo la fuerte lluvia.




Luego en otro acercamiento a una cavidad soy capaz de ver los frailecillos en las rocas posados. Son mucho más chicos de lo que esperaba. Eso sí, entre la oscuridad de la cavidad, el movimiento del barco y la lluvia la verdad es que no consigo ni una foto decente. Tras ello nos ponemos a comer, que nos hemos traído viandas. Puedes traértelas tú o comer algo de lo que los del barco ofrecen. Yo lo único que les compré fue el cafetito posterior.
Nos metemos en el entrante de mar que te lleva al Columbia Glacier y empiezan a aparecer los primeros iceberg. Cada vez hay más y más hielo en el mar y ya divisamos el frente del glaciar. Decir que la visibilidad debido al tiempo era bastante regulera, pero al ser tan inmenso lo ves bastante bien. Afuera hace un frío que no veas, entre la lluvia, que el día de hoy es de todo menos caluroso y que estamos rodeados de hielo las manos se me quedan como piedras. Aún así hay que disfrutar del momento. En algunas placas de hielo se ven focas.




Salimos del mar de hielo, pero no volvemos por donde hemos venido sino que vamos justo a la otra punta del entrante de mar que te lleva al Columbia, para ver otras lenguas glaciares que se ven mucho mejor al acercarte más, pero que son inmensamente más chicos. Eso sí, ahí hicimos el ganso todos con un cartelito que nos dieron los de la tripulación.



Tras esto sí que ya fuimos sin parar hasta el puerto, que a lo tonto son las 17:15. Al final llegamos a las 20 horas, el día se había calmado y vimos bien la refinería y unos cuantos leones marinos posados en las boyas.
Y para el hotel a asearse y sobre todo, a calentarse. Gran experiencia.
La hora de comienzo es a las 10:30, así que como me he despertado bastante antes le comento a mi señora que me voy a dar una vuelta tras el buen desayuno en el buffet del hotel.
Al primer sitio que me dirijo es a Dayville Rd, una conocida carretera por sus avistamientos de osos. Es la misma que te lleva Solomon Fish Gulch Hatchery. Esta carretera solo está abierta al público las 5,4 primeras millas. El resto va hasta el complejo de Alyeska Pipeline Terminal, que es privado.
Pues bien, una vez allí pasado el Lower River hay una zona pantanosa donde había bastantes gaviotas, salmones y un águila calva. Primera parada.

Continuo y a mano derecha tengo al pueblo de Valdez al fondo, nos separa el fiordo del Prince William Sound, y a mano izquierda un montón arroyos con cientos o miles de salmones desembocando en el mar.

Llego a la piscifactoría y te quedas primero pasmado por la cascada Solomon Gulch y luego por las miles de gaviotas que se están dando un festín impresionante, porque no he visto tanto salmón en mi vida. Un espectáculo.

Tras llegar hasta el final de la carretera me doy la vuelta y me dirijo para el cañón Keystone para ver las famosas cascadas Bridal veil y Horsetail. Por supuesto me está cayendo una buena de agua, pero esto va a ser lo normal en los próximos días según la previsión.


Tras verlas me vuelvo para el hotel, no sin antes pararme a fotografiar el paisaje que a veces asoma entre nubes. Qué espectáculo tiene que ser este lugar con cielos azules.

Ya junto a mi mujer nos dirigimos al puerto para embarcar en el coqueto barco Lulu Belle. Lo primero que recibimos es una bienvenida y una charla del patrón, un personaje que no callará en prácticamente en todo el viaje. Parece que le dan cuerda. Tras la charla, salimos del puerto. Ahora mismo no llueve, pero cielos azules no se divisan por ningún lado.


No llevamos mucho navegando cuando hay nuestro primer avistamiento faunístico. Una coquetísima pléyade de nutrias marinas. Para el barco y todo el mundo a verlas y hacerles fotos.



Continuamos, aprovechando que no llueve para estar en la parte exterior y maravillándonos de maravillas como estas:


Se acabó la suerte y empieza a llover, agua que nos acompañará con más o menos fuerza el resto del crucero. El patrón trata de encontrar frailecillos metiendo el barco prácticamente hasta el fondo de unas cavidades. Casi se puede tocar la roca, qué control de la embarcación. En la primera intentona no hay suerte pero cuando nos dirigimos para otra empiezan a aparecer decenas de leones marinos en diferentes colonias. Todo el mundo como loco a verlo, bajo la fuerte lluvia.




Luego en otro acercamiento a una cavidad soy capaz de ver los frailecillos en las rocas posados. Son mucho más chicos de lo que esperaba. Eso sí, entre la oscuridad de la cavidad, el movimiento del barco y la lluvia la verdad es que no consigo ni una foto decente. Tras ello nos ponemos a comer, que nos hemos traído viandas. Puedes traértelas tú o comer algo de lo que los del barco ofrecen. Yo lo único que les compré fue el cafetito posterior.
Nos metemos en el entrante de mar que te lleva al Columbia Glacier y empiezan a aparecer los primeros iceberg. Cada vez hay más y más hielo en el mar y ya divisamos el frente del glaciar. Decir que la visibilidad debido al tiempo era bastante regulera, pero al ser tan inmenso lo ves bastante bien. Afuera hace un frío que no veas, entre la lluvia, que el día de hoy es de todo menos caluroso y que estamos rodeados de hielo las manos se me quedan como piedras. Aún así hay que disfrutar del momento. En algunas placas de hielo se ven focas.




Salimos del mar de hielo, pero no volvemos por donde hemos venido sino que vamos justo a la otra punta del entrante de mar que te lleva al Columbia, para ver otras lenguas glaciares que se ven mucho mejor al acercarte más, pero que son inmensamente más chicos. Eso sí, ahí hicimos el ganso todos con un cartelito que nos dieron los de la tripulación.



Tras esto sí que ya fuimos sin parar hasta el puerto, que a lo tonto son las 17:15. Al final llegamos a las 20 horas, el día se había calmado y vimos bien la refinería y unos cuantos leones marinos posados en las boyas.

Y para el hotel a asearse y sobre todo, a calentarse. Gran experiencia.
