Último día del viaje. Me he despertado temprano para poder aprovechar las horas en las que el sol no arde.
Con el pie bastante dolorido he ido andando hasta la calle principal donde he pillado un tuktuk a Sarnath. Sarnath es una pequeña ciudad a unos 10 km al norte de Varanasi. Es un lugar sagrado para los budistas, ya que se supone que aquí Buda dio su primer sermón. Hay una zona arqueológica con una estupa donde dio el sermón e incluso un templo en el que hay un ejemplar del árbol bajo el que buda habló. La zona, quizá sea por lo temprano, contrasta con el caos de Varanasi por la tranquilidad. Está todo lleno de monjes budistas meditando o andando y tiene un paseo bonito. El árbol, un ficus, está totalmente vallado y con carteles de prohibido coger hojas del árbol. Un poco más alejado hay un complejo en el que se encuentra un templo budista de estilo tailandés con un montón de estatuas chulísimas. Me creía que aquí nada más que vería los restos arqueológicos famosos pero la visita merece la pena. Al menos sirve para tomar aliento del caos de Varanasi.






Hecha la visita he vuelto para Varanasi y he ido a ver si almorzaba algo en mi café Aadha-Aadha. Después de almorzar me he ido a la habitación a descansar el pie y escapar del caloruzo que ya caía a plomo.
A eso de las 14 he cogido fuerzas para ir a comer algo. He intentado cambiar de sitio y mal asunto, me han tenido una hora esperando para un pizza mal hecha en un sitio guiri que intenta disimular ser local. "Mona lisa café bar". Ya a las 16 he ido recorriendo Varanasi por la callejuelas hasta el norte para volver por los ghats hasta el anochecer. Ya el pie lo llevaba caliente y me permitía andar.
La zona norte tiene poquísimos turistas. La pena es que toda Varanasi está invadida por las motos. Es una pena enorme porque podrían tener una zona peatonal espectacular, con callejuelas laberínticas tipo medina pero en cambio tienen un circuito de motocros en el que los peatones o andan espabilados o te llevan por delante. No entiendo como no se han planteado prohibir las motos. O fomentar los patinetes, solo con los patinetes la cosa ya cambiaría pero aquí aún no han llegado. La ciudad entera está a merced de motos enormes que van pitando constantemente por calles de metro y medio, hasta les pitan a las vacas. Es una pena tremenda. Después de que ayer me llevara por delante el rickshaw he hecho el paseo a disgusto sinceramente.




Llegar a la zona de los ghats ha sido un alivio porque aquí ya no hay motos. En la parte norte la gente te deja tranquilo, el único agobio de acosadores y timadores es en los ghats centrales.
He ido poco a poco andando hasta el último ghat. Es curiosísimo como aquí tienen mucha afición a las cometas. Hacen una especie de cometa casera de papel super rudimentaria que echan a volar a tirones, con un carrete gordísimo, hasta que alcanza una altura donde permanece estable y prácticamente inapreciable a simple vista. Una vez que se estabiliza cortan el hilo, lo atan a una piedra y echan a volar otra cometa. La zona de las cometas se juntaba con los chavales jugando criquet y he echado un buen rato. No han faltado los dos o tres selfis que te cae cuando te quedas parado en algún sitio y un chaval que me decía que le gustaba cantar y se me ha puesto a cantar una canción mientras balanceaba la cabeza, a mí ya no me sorprende nada.
De las cometas he pasado por las cremaciones en donde había dos piras recientes que dejaban ver perfectamente el cuerpo en llamas . Continuando hacia el sur ya se empezaban a ver preparativos en algunos ghats del ritual del atardecer. Al final me ha abordado un chaval que me ha estado dando conversación 30 minutos. Estudiante de turismo y de francés de Varanasi. Me ha estado preguntando cosas sobre Francia y sobre Europa y hablándome de las maravillas de la universidad de Varanasi.
Ya al anochecer han comenzado los rituales que llaman Ganga Aarti. Hoy lo he visto en un ghat pequeño en donde solo un monje lo hacía con relativo ánimo mientras espantaba mosquitos, al lado del ghat famoso. Lo espectacular es ver los cientos de barcas que se agolpan en el ghat principal para ver el Ganga Aarti desde el rio. Es una barbaridad. Cuando acaba el ritual todas a la vez se mueven rio arriba como si fuera un rio de barcas, no se ve ni el agua. Que locura.


Ya de noche doy por finalizado el día cenando nuevamente en mi restaurante preferido. Creo que oficialmente puedo decir que he evitado la cagueta famosa de la India.