Madrugamos bastante porque el
tren destino Nuwara Eliya salía a las 10.10h y habíamos quedado con el tuk tuk del día anterior a las 8 horas, para visitar un poco más Kandy y que nos llevara a la estación. El precio acordado por esas 2 horas fue de 2.000 rps.
Bajamos prontito a desayunar porque no nos gusta desayunar con prisas y disfrutamos de un desayuno muy completo y rico con vistas a Kandy desde la terraza del comedor.
Nos despedimos del dueño del hotel (un chico joven con un inglés perfecto y súper atento) que, además, de cambiarnos a una habitación superior por el mismo precio (por cierto, pagamos 11.000 rps. por la noche con desayuno) nos había hecho el favor un mes antes de comprarnos los billetes de tren de Kandy a Nuwara Eliya (en segunda clase y con asiento reservado) por el precio de 1.800 rps. Como él no pudo ir personalmente a buscar los billetes, tuvo que mandar un tuk tuk y el precio se incrementó en 1.200 rps., pero aun así nos pareció más barato que haberlos comprado por internet y para nosotros más cómodo. Un 10 para este hotel y para su dueño.
A las 8 en punto ya nos estaba esperando nuestro conductor, así que metimos las maletas y pusimos rumbo a hacer un tour por Kandy.... Nos dejamos guiar un poco por el conductor y nos equivocamos la verdad. Hubiera sido mejor ser tajantes con él y decirle qué sitios queríamos visitar.
La primera parada fue comprar souvenir porque le dijimos que queríamos que nos llevara a alguna tienda, pero el problema fue que nos llevó a un taller familiar a las afueras y creo que perdimos mucho rato en ir y ahí era imposible comparar precios porque no había ninguna otra tienda cerca, por lo que solo compramos unos imanes para la nevera y ya.
La segunda parada fue una fábrica de té (
Pilimathalawa Tea Factory) en el que una chica nos explicó en un inglés perfecto todo el proceso del té y las diferentes máquinas y fue muy muy entretenido. Tras la visita, te pasan a un comedor/tienda en el que haces una cata de ocho tipos de té diferentes (blanco, verde, negros con diferentes intensidades...) en el que también te explica cada tipo de té. Fue una experiencia de lo más recomendable que llevábamos idea de hacer en Nuwara Eliya o en Ella porque pensábamos que era más típico, pero la verdad que en Kandy la disfrutamos un montón. Tras la visita guiada y cata (todo gratuito), pasas a la tienda en la que nos sentimos un poco “obligados” a comprar algo de té, y que, aunque nos pareció algo caro, como nos había gustado tanto la experiencia, no dudamos en comprar algo. Finalmente, nos decidimos por una caja en la que venían cuatro tés diferentes (que aún no hemos probado en España) y que su precio fue de 5.500 rps.
La tercera y última parada fue un
jardín de especias en la que un hombre nos fue explicando diferentes árboles, con sus especias, propiedades, olores, etc. Fue muy interesante, pero ya estábamos nerviosos perdidos porque pensábamos que llegábamos tarde al tren y no lo acabamos de disfrutar. También tuvo que ver que el tuk tuk se había marchado con nuestras mochilas y el tío no aparecía, pero por suerte apareció con unos nuevos pasajeros porque había tenido la brillante idea de que mientras veíamos las especias a él le daba tiempo a hacer un servicio extra.
Finalmente, el tuk tuk nos dejó en la estación y llegamos a tiempo a coger el tren, pero nos quedamos con ganas de haber paseado tranquilamente por el lago de Kandy o por el centro de Kandy ya que sólo lo habíamos visto de noche y sin mucho movimiento...
Pero bueno... ya en la estación del tren, súper emocionados por coger el tren destino a Nuwara Eliya!!!! Decidimos hacer el trayecto en 2 días para que no fuera tan pesado... pero el billete del día siguiente no lo teníamos todavía y la idea era comprarlo en la estación cuando llegáramos.
Al subir al tren, nuestra sorpresa era que no íbamos en segunda clase con asiento reservado sino en tercera clase con asiento reservado en un vagón que era para gente discapacitada o eso entendimos por los carteles... pero discapacitados no había nadie la verdad. Solo turistas, sobre todo chinos. Independientemente de la clase del vagón, como fuimos en ventanilla y era nuestro primer trayecto lo disfrutamos un montón y las 4 horas del trayecto se nos hicieron incluso cortas. No dio tiempo a aburrirnos con esas vistas y tantas fotos en la puerta y ventana. Una experiencia única. Además, el tiempo nos aguantó bastante bien hasta el final del trayecto en el que ya empezó la niebla y lluvia, pero también tuvo su encanto.
Además, en el tren van pasando vendedores ambulantes así que fuimos picando alguna samosa, cacahuetes, etc.
Llegamos sobre las 14.30h a la estación de Nanu – Oya y lo primero que hicimos fue dirigirnos a las taquillas para intentar comprar billetes para el día siguiente dirección Ella... pero nada, fue imposible y nos dijeron que tendríamos que comprarlos el día siguiente y que serían de tercera clase sin asiento reservado. Una lástima, pero bueno tampoco nos importaba porque nos apetecía vivir la experiencia!!
Como no conseguimos el billete para el día siguiente y estaba lloviznando, decidimos ir al hotel a dejar las mochilas y ya pensar qué hacíamos por la tarde... salimos de la estación y aunque había bastantes tuk tuks ofreciéndose, decidimos coger el bus local que sale de la propia estación (tienes que andar como 100 metros) y ahí estaba esperándonos. El problema fue que el bus local te deja en la otra parte del lago que no era en la que teníamos el hotel, así que desde la parte más céntrica de Nuwara Eliya tuvimos que coger un tuk tuk hasta el hotel. Aun así nos salió mucho mejor de precio que lo que nos pedían en la estación por coger directamente el tuk tuk puesto que el precio del bus + tuk tuk fue de 340 rps.
Dejamos las mochilas en el hotel de esa noche:
Misty Paradise of Lake Gregory y como empezó a llover bastante, estuvimos un rato conversando muy animadamente con el dueño y el staff del hotel, que nos invitaron a un té. Nos preguntaron si al día siguiente queríamos desayuno continental o ceilandés y le dijimos que ceilandés y que si era posible probar los egg hoppers (una especie de mini crepe con un huevo dentro) ya que aún no los habíamos probado en ningún desayuno y nos apetecían bastante. Nos dijo que haría todo lo posible para que los probásemos...
Cuando dejó más o menos de llover (aunque había bastante niebla) decidimos salir a eso de las 17h a explorar un poco la ciudad, sin mucho rumbo. Como ya habíamos visitado una factoría de té en Kandy, esa tarde nos la queríamos tomar un poco más de relax y simplemente dejarnos llevar paseando y disfrutando del país. Como no habíamos comido como tal (solo los diferentes snacks en el tren), teníamos algo de hambre y fuimos picando diferentes snacks por los puestos que veíamos por el lago Gregory, probando así más gastronomía ceilandesa hasta que empezó a diluviar y nos resguardamos en unos porches.
En ese momento conocimos a una pareja italiana de lo más simpática (Fabricio y Chiara) que venían de Ella y llevaban un rato dando vueltas por Nuwara Eliya un poco ya desesperados por el clima y porque no les estaba gustando demasiado... Como con ese tiempo no apetecía seguir haciendo turismo, decidimos ir a buscar un bar para tomar unas cervezas con ellos y charlar. La verdad es que congeniamos mucho y una cerveza siguió a otra y a otra... así que acabamos cenando en el
restaurante Grand Indian (número 1 de Tripadvisor y muy recomendado en diferentes guías).
El restaurante está dentro del
hotel Grand Hotel, un edificio colonial construido en 1891 de corte british declarado Patrimonio Nacional de Sri Lanka y la verdad es que no es para menos porque el hotel es precioso. Fue toda una experiencia poder cenar en un sitio tan posh. Además, si no os apetece cenar indio, en el propio hotel tienes otros restaurantes y uno que es buffet, que otros turistas nos dijeron que estaba muy rico.
Nos pusimos las botas en el indio y bebimos mucha cerveza y como el sitio era tan cuqui, el precio fue bastante elevado para Sri Lanka y por nosotros dos pagamos 13.175 rps (casi 40€!!!. Fue la comida más cara de todo el viaje, pero la verdad que el sitio y lo bien que nos lo pasamos con nuestros amigos italianos mereció mucho mucho la pena!!
Ya agotados y con demasiadas cervezas en el cuerpo, decidimos irnos ya a la cama (a pesar de que había una fiesta local en el lago y había mucho ambiente) puesto que al día siguiente madrugábamos porque queríamos ir pronto a la estación para sacar los billetes de tren de ese día. Una vez en el hotel, nos entretuvimos con el dueño y el staff porque no podían ser más simpáticos y risueños, qué bien lo pasamos conversando con ellos!!
La noche en ese hotel fue de 9.050 rps. con desayuno incluido (en el que por fin comimos los hoppers que le pedimos!!). Muy recomendable este hotel porque las vistas al lago y a las montañas son preciosas y el personal y dueño eran encantadores, nos trataron como si fuéramos sus hijos!