TRACK de la ruta
Hoy ha sido un día bien bonito, por fin nos hemos metido en el glaciar Baltoro. Hemos desayunado a las 5:30. En 15 minutos el equipo entero ha recogido todo en un momento. Hemos empezado a andar poco después de las 6. Incluso podríamos haber desayunado antes porque a las 6 el sol ya cae a base de bien.
El camino comienza rodeando el pico Paiyu, acercándose cada vez más al glaciar Baltoro. Una vez se llega al glaciar Baltoro se ve inmenso, una morrena de hielo negro de fácil 50 metros de alto. Uno pensaría que es blanco, pero se ve negro como el tizón. Las vistas, el río que sale bajo el glaciar, son preciosas y aquí hemos estado un rato mientras mi guía estaba de charleta con los porteadores.
Poco a poco se va subiendo al glaciar. La superficie del glaciar no es hielo, es un sube-baja de piedras sueltas gordas con lagunas intercaladas. Hemos ido subiendo hasta un mirador donde se ven las míticas Torres Trango, donde escaladores murcianos abrieron una famosa ruta en el año 90 haciendo como 20 noches en la pared, espectaculares. Aquí me han alcanzado mis amigos los suizos, con su guía que va mas destrozado que yo. Hemos seguido andando cruzando todo el glaciar. Cruzar el glaciar se hace lentísimo porque se anda torpemente y no hay dos metros planos, sin duda es lo que más tiempo nos ha llevado, no te puedes fiar de las piedras y menos de las grandes, en cuanto te confías la piedra se desliza y ta vas de culo. Llegando al otro lado del glaciar se pasa ya a la montaña, dejando al lado el glaciar que va creando un río con constantes desprendimientos de piedras que se caen de lo alto. El ruido de piedras cayendo es constante y te puedes tirar un buen rato mirando, es como mirar fuego.
Del glaciar hemos llegado al punto intermedio, unas 4 horas hemos tardado. Un campamento de cabañas como el de ayer bajo el pico Liligo. Nos hemos metido en una casucha junto a mis amigos suizos y los pobres me han estado contando que parece ser que la organización de su trekking está siendo un desastre. Han pagado lo mismo que yo siendo 2 y su guía no para de meter gente nueva y sacarlos para luego pedirles propina. El guía apenas sabe inglés y se ve que encima los tiene a régimen. Todo esto mientras mi guía me sacaba mi huevito, queso, una patata cocida y una sopa de noodles, a la vez que el suyo les sacaba una caja de galletas. Al final nos hemos terminado riendo porque tampoco queda otra cosa. Hemos estado intercambiando viajes y se ve que son unos fanáticos de Asia Central, me han hablado maravillas de Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán. Me ha venido genial porque pienso hacer un viaje en breve por la zona.
Hemos estado descansando hasta las 11 para retomar la marcha. A las 11 el sol caía pero a la envidia. Insufrible. Musa aquí me ha salvado y se ha sacado el paraguas que llevaba y me lo ha dado. Otra historia. Corre brisa fresquita y bajo el paraguas se anda de maravilla. Vale que parezco medio tonto andando por el Baltoro con el paraguas y las zapatillas de 35€ del decathlon, pero el sol cae tan duro que me veía que me daba algo. El segundo tramo han sido dos horitas y media muy bonitas. El Broad Peak de 8.051 metros al fondo, Paiyu atrás, y todos los picos echándose sobre el glaciar con sus respectivos glaciares cada uno. Muy bonito este tramo.
Tras dos horas se ve el campamento Khorbutse. Se baja hasta el río del glaciar Liligo y se vuelve a subir poco a poco al campamento. El campamento de hoy tiene unas vistas increíbles pero es un secarral en medio del valle del Baltoro, no hay sombra posible más que la de los tambalaches que ponen. No hay ni aseos, por lo que uno no puede ni darse ducha pakistaní.
La tarde la he echado leyendo un rato y hablando con los suizos mientras comentábamos la vida de la pobre cabra. Con la cual he compartido hoy la mitad del trekking de hoy porque, al ir echando fotos, he llevado el mismo ritmo que el cabrero. Son buena gente los suizos. Es curioso porque el amigo que me eché en el trekking del campamento base del Everest, Max, también era suizo. Los pobres me piden que por favor hable con mi guía sobre el día de mañana y que si voy a hacer algo diferente a ellos que les avise para hacer lo mismo, que de su guía no se fían. La verdad es que su guía y el grupo de porteadores que van con él se les ve muy improvisados y, al no llevar mulas, son muchísimos.
Mi equipo son solo cuatro: Musa mi guía, que es un tío serio y da respeto. Ibrahim, un pakistaní hiperactivo que me llama "hello guys" y solo me insiste en que coma. Ali, el mulero. Un hombre con una cara de buena persona increíble. Es un hombre mayor (o envejecido), desdentado completamente, con las manos con dedos como porras. Melena de pelos más duros que el alambre, una barba y una mirada de bonachón que no puede con él. El tío vale para todo: lo mismo se cose un abrigo, que lo ves haciendo chapati, poniendo una herradura, montando la tienda de los vecinos o dando de beber a las gallinitas con la mano, aunque imagino que también debe encargarse de dormirlas. Todo lo hace con una sonrisa. De vez en cuando se acerca a mí y me habla, y tiene el inglés suficiente para poder mantener una conversación simple con esquema: "¿Qué tal? Bien. Bonito. Feliz. Yo también feliz." Este tío lo pones en Europa, se arreglas la boca y pasa por psicólogo humanista pero de cabeza de la cara de buena persona que tiene. Yo pagaba por ir a un curso suyo. Por último Walid, un hombre mayor de sonrisa constantem que viene como porteador y se encarga sobre todo del tema del agua en el campamento.
Hoy para cenar creo que toca espaguetis, aunque he visto a Ali pasearse con la gallinita en brazos, así que puede ser que sea espaguetis con pollo. Al atardecer el campamento es precioso. Lo más parecido a este trekking es el del campamento base del Everest, pero esto es mucho más salvaje. Aquí tienes un tío inglés que va a subir un ochomil él solo. Tres franceses que vienen a subir un siete mil que dicen que nunca se ha escalado. Un tío que parece malasio que va solo pero lleva equipo para meses, así que con poco, otro que va a subir otro ochomil. Nepal es más friendly, esto es más de currárselo