Día de descanso puro y duro. Me he levantado a las 7 y el desayuno a las 8. Me noto bastante recuperado respecto a ayer, me imaginaba estaría más destrozado. Los suizos han decidido saltarse el día de descanso e ir para Ali Camp para hacer esta noche la subida a Gondogoro. Se ve que ayer estuvo nevando en Gondogoro, y la predicción es mala hoy y mañana así que, puesto a sufrir, prefiero sufrir mejor aclimatado. El chaval va bien pero la chica no se la ve tan bien como a él pero, tras un mes en pakistán, entiendo que se vean fuertes.
Hoy poco hay que contar. He echado la mañana recorriendo el campamento y el quehacer de la gente. La mañana ha hecho bueno y estaban todos los campamentos a tope. Los pobres que iban para el K2, una coreana haciendo saludos a la montaña dos horas. Un grupo de, puede que ingleses, con un campamento mega pro donde uno de ellos en el medio pintaba en un lienzo el K2. Se estaba inventando la mitad porque de media montaña para abajo había nubes, pero la escena estaba bonita.
Es curioso el día a día de los porteadores. En el mismo campamento hay una especie de carpa especializada que indica asistencia gratuita a los porteadores. Los porteadores suelen ser chavales, aunque también los hay mayores, pasan el día en una especie de campamentos circulares con las paredes hechas de piedra y que cuando se hace de noche o se avecina lluvia tapan con una lona. El ambiente entre ellos mola. La idea es ir subiendo, como dice mi guía: primero porteador, cuando vas aprendiendo inglés empiezas a lavar platos, de ahí a ayudante de campamento, de ahí a ayudante de cocina, cocinero y finalmente guía, si no te montas tu propia agencia.
Hoy para comer me han puesto pasta con caballa. Aquí ya no hay gallinas que matar y ya se han dado cuenta de que lo que me gusta es la pasta. Yo lo siento, pero el arroz que me hacen no puedo con él. El primer día guay, pero es que tiene un sabor tan característico con la especia que usan que le he cogido ya mania nada más olerlo, además de que con altura se me quita bastante el hambre y me ponen tanta comida que abruma. Ellos hacen comida a saco a sabiendas de que lo que sobra va para ellos. Aun así, para forzarme a comer, mejor pasta que arroz.
A la tarde se ha metido ya tormenta y me he echado una señora siesta en la tienda. A media tarde se ve que el internet ha querido funcionar y he podido recibir y mandar unos wasaps. Después de más de una semana se agradece la ventana de 20 minutillos que ha funcionado. Luego, entre la odisea de buscar un aseo y entretenerme grabando a unos escaladores y a los porteadores rezando con el K2 de fondo, se ha terminado haciendo de noche.
A la noche Musa se ha sentado conmigo en la carpa y me ha estado enseñando su galería de fotos. El tío está todos los meses liado con algo. En invierno hace escalada en hielo y participa en expediciones del K2 invernales. Me ha estado enseñando la expedición al Broad Peak del año pasado. Jugando al polo, bañándose en laguna glaciar... Esta gente no es que esté bien aclimatada, es que literalmente son más duros que las piedras y viven en la montaña todo el año. Me enseña el tío una expedición invernal a las torres Trango andando con la nieve por medio pecho, y no me lo enseña fardando, simplemente porque me ha enseñado los 650 archivos de su galería. Para ellos el trekking que estoy haciendo es un paseo. Es más, cuando yo termine, según me dejan a mí en Skardu, él se viene conmigo para recibir a un grupo de chinos que van a hacer lo mismo. Un mes entero haciendo el trekking… Pero que me enseñó fotos de hace dos semanas en donde llevó a un francés al campamento base del Broad Peak, y a los tres días estaba en el aeropuerto de Skardu para recoger a otros turistas y llevarlos a otro trekking de tres días para ver el Masherbrum y después de ellos, yo. Hizo en dos días Broad Peak - Askole, más el día del viaje de Askole a Skardu. Es físicamente brutal.
Después de enseñarme todas las fotos, me comenta sobre el plan de mañana. Me dice que la predicción es mala y que ha estado nevando los últimos dos días. Que los suizos han ido hoy pero no sabe si podrán hacerlo. Aquí hay una dicotomía gordísima. El problema de no hacer Gondogoro es que tienes que volver por el mismo camino, y sinceramente no me apetece nada repetir camino, ya está visto e implicaría meterme palizas de 20 kilómetros diarias para reducir la vuelta un día. Entre caballos, polvo y con mi suerte pulgas si te descuidas. Lo que tampoco quiero es pasarme de listo, y en todo momento le he dicho que si él me ve capaz y él cree que es posible, por mí prefiero ir por Gondogoro. Con un inshallah termina la conversación y me traen dos kilos de arroz, otros dos kilos de pasta, una lata de caballa y un plato de gelatina.
Mañana me dice que sin prisa, que el desayuno a las 8 y ya decidimos qué hacemos: si volver por el mismo camino o tirar a Gondogoro.