El Aeropuerto Internacional Comandante Armando Tola de El Calafate, dista 23 Km. de El Calafate. Es pequeño, solo tiene una pista y una terminal.
Después de una hora y veinte minutos de vuelo desde Ushuaia, aterrizamos pasadas las 11:35 h. Y teníamos reservados pasajes de bus para trasladarnos al Chalten a las 14’00.
En un aeropuerto tan pequeño no hay muchas opciones. Quedarte en la cafetería de la única terminal que hay y esperar pacientemente tomándote un café o algunos de los platos que ofertan.
Para trasladarnos al Chalten contemplamos la opción de alquilar coche, pero para tenerlo parado y usarlo poco en El Chaltén, pues pensamos que no merecía la pena. Aunque con un coche puedes ir parando en donde mejor te apetezca, si ves algo bonito, y el autobús no hace ninguna parada, Ni siquiera en la Hostería La Leona.
Pero bueno, finalmente optamos por desplazarnos en autobús.
El servicio de buses entre El Calafate y El Chaltén lo prestan tres agencias, Chaltén Travel, Taqsa y Caltur.
Nosotros contratamos con la empresa Caltur porque tenía servicio de recogida de pasajeros en el aeropuerto del Calafate. Así nos evitamos el traslado del aeropuerto hasta El Calafate.
No recuerdo si las otras compañías lo tenían también.
Fueron puntuales.
Reservé con mucha anticipación para asegurarme unos asientos en la parte superior con grandes vistas, los asientos 1 y 2 . Pero cuando accedimos al autobús estos asientos estaban ocupados. A los ocupantes les enseñé nuestra reserva y se levantaron de inmediato.
Que viaje panorámico más maravilloso. Hacía un día claro y soleado. Tal y como lo había soñado. Ese mismo trayecto lo realizamos en el año 2012, con coche alquilado, pero las condiciones climáticas no eran las mismas.
(Respecto a la numeración de los asientos quiero hacen un inciso. Si bien en esta ocasión nos salió bien la jugada, yo estaba totalmente convencida de que esos eran nuestros asientos, pues para eso los compre con mucha anticipación, no siempre tiene que ser así. En otra ocasión que utilizamos Caltur no nos respetaron el número de asiento y nos dijeron que no se respetaba nunca. Se lo reclamé al revisor y me aseguró que era de esa manera. La numeración de los asientos era una mera formalidad. No estoy de acuerdo con esa política pues puede darse la ocasión de que el último que llega se sienta el primero si corre más que los demás. No creo que tenga que reservar con ellos en un futuro próximo, pero si puedo evitarlo, lo haré,)
El Chaltén se encuentra situado a unos 200 km. del aeropuerto del Calafate y el trayecto dura unas tres horas y media.
Saliendo del ramal que conecta con el aeropuerto, el autobús enfila por la Ruta 11 durante un corto trayecto para enlazar con la RN40. La mítica Ruta Nacional 40 con la que nos hemos cruzado y transitado en otros viajes y con la que nos volveremos a cruzar, en el Norte.
En este camino al Chaltén se transita por ella durante unos 92 kilómetros. Cruza un primer puente sobre el río Santa Cruz que está próximo a desembocar en el Lago Argentino y al poco otro puente cruza el río La Leona y la R40 sigue discurriendo muchos kilómetros casi paralela al mismo. Por un lado, el Lago Argentino, por otro, el río la Leona.
El río la Leona es el desagüe del Lago Viedma y desemboca en el Lago Argentino. Cercano a este desagüe se encuentra la mítica Hostería La Leona. En esta ocasión no pararemos en ella (el autobús no tiene paradas en este trayecto), pero no dejo de sonreírme con el recuerdo de nuestra visita hace años.
Como igualmente recuerdo estos paisajes de la estepa patagónica, tan aparentemente inhóspitos. Arbustos amarillentos recuerdan la fuerza del viento que sopla en la zona.
Los últimos 87 km. se transitan por la RP 23 que discurre casi paralela al Lago Viedma. Si el día está despejado, que fue nuestro caso en este día luminoso, aparece la visión soñada del “monte que humea”, del monte Chaltén (que ese es su significado) o Fitz Roy como lo llamaron posteriormente, así como sus agujas de granito y las del Cerro Torre. Y durante largo rato en el trayecto y en nuestra privilegiada posición en el autobús, nos deleitaremos con esta imagen con una sonrisa tonta, cautivados con la misma y comparando el magnetismo de este paisaje con aquel tristón al que nos enfrentamos en nuestro anterior viaje.


El pueblo de El Chaltén es uno de los destinos más atractivos para un viaje por Argentina. Pero no precisamente por la belleza del pueblo en sí mismo, sino por sus atractivos para los que aman la naturaleza, el senderismo y la escalada. Es conocido incluso como la capital nacional del trekking.

El pueblo no tiene ningún atractivo especial, las calles, salvo una, están sin asfaltar. Ha crecido, y bastante, desde nuestra anterior visita. Crecido sobre todo el número de hoteles, de restaurantes, de bares, de tiendas relacionadas con el senderismo. Y crecido mucho el importe de los servicios. El precio del alojamiento se ha disparado. Hay que reservar con mucha anticipación y dar muchas vueltas para conseguir algo pasable.
Conseguimos habitación con baño en el Hostel Pioneros del Valle por 590$, cuatro noches. Había otras opciones de alojamiento compartido y baños comunes.

Quizá teníamos que haber probado suerte en este alojamiento. Desconocía que nuestro foro tuviera un hotel en esta localidad.

Comprobamos con gusto que aún funciona la Tapera y que sus platos y ambiente siguen siendo los mismos.

El Chaltén tiene además otras connotaciones. Es un pueblo que nació para asentar una de las fronteras más complicadas con el vecino Chile, por las condiciones geográficas e históricas.
Es un pueblo de la Patagonia Argentina, perteneciente al Parque Nacional Los Glaciares, en su parte norte. Y desde el mismo se accede a diversos senderos de gran belleza y a escaladas épicas en las agujas del Cerro Torre y del Fitz Roy. Y precisamente es en esa situación donde radica su gran atractivo.
(Nota: Con posterioridad a nuestro viaje, han comenzado a cobrar una entrada para realizar senderos que estén dentro del Parque Nacional Los Glaciares)
Es un pueblo con ambiente festivo, la gente, con gran afluencia de nacionales también, va al pueblo por vacaciones. Los bares y restaurantes a tope, muchos “happy hours”. Después de tanto caminar hay que relajarse y dejarse llevar.
Bueno, y algunos otros van para trabajar. Suelen trabajar por seis meses pues en período invernal el pueblo queda casi desierto.