Con las salidas fuera de la ciudad no nos quedó mucho tiempo para explorar la ciudad misma de Ushuaia. La recorrimos varias veces en coche pero sin detenernos apenas. Comprar provisiones, hacer algunos recados y poco más. A lo largo de las calles más concurridas, Avd. San Martín y Avd- Maipu.
En dos ocasiones nos desplazamos hasta la zona del antiguo aeródromo porque tenía anotado que por la zona, cercana a la Bahía Encerrada, había buenas fotos de la ciudad y su fondo de montañas. Pero no fue posible pues casi toda la zona estaba en obras, incluso la Pasarela Luis Pedro Fique, (que separa Bahía Encerrada de la zona portuaria) tenía cortado su acceso.
En estos desplazamientos pudimos ver la Plaza de las Islas Malvinas donde se encuentra el Monumento Nacional Héroes de Malvinas, pero solo de paso. Nuestro propósito de visitarla se quedó en eso, un propósito.
Como también se quedaron en el aire las visitas al Museo del Fin del Mundo, el Museo Yámana y el Museo Marítimo y del Presidio.
Pero algo de tiempo tuvimos para recorrer la Costanera Avd- Prefectura Naval Argentina y contemplar las bellas estampas del puerto de Ushuaia.


Como también pasear por el puerto turístico, en donde se encuentra la oficina de información turística (que nos encontramos cerrada), los puestos que venden excursiones de navegación, el letrero de USHUAIA, y el Cartel del Fin del Mundo en el que reza “Los pobladores de Ushuaia les damos la bienvenida”.


Muy cerca, el barco St. Cristopher, varado desde 1957, testigo del paso del tiempo que se ha convertido en un símbolo del puerto. Allí descansa inclinado en el canal de Beagle. Con historia anterior interesante. Antes de quedar varado y abandonado aquí, formó parte de la Marina de Estados Unidos y de la Royal Navy de Inglaterra, incluso se cuenta que participó en el desembarco de Normandía.

Es agradable visitar el puerto de Ushuaia. Con gran variedad de yates y barcos grandes, cruceros... Y tomar realidad de la importancia del mismo, con un rico pasado, entrada a la Antártida, lugar histórico, aquí llegaron los grandes exploradores como Darwin y otros. Y desde el mismo también se pueden admirar las montañas nevadas que rodean la ciudad.

Entre estas montañas se encuentra el Cerro Martial, con su glaciar del mismo nombre en pleno proceso de retroceso. Es visible desde casi cualquier punto de la ciudad.
La visita a este cerro no la teníamos como posibilidad, pero nuestra anfitriona nos insistió bastante que hiciéramos este treking.
Así que cuando volvimos de nuestro recorrido por la RN3 nos decidimos a hacerla.
Nos desplazamos con nuestro coche hasta la base del cerro Martial, distante unos 7 km. desde Ushuaia. Hay unos amplios aparcamientos. Y también hay establecimientos gastronómicos.
El Cerro Martial forma parte de un Area Natural Protegida, del mismo nombre.
El Centro de Montaña del Glaciar Martial es un complejo de actividades que está abierto todo el año. Con instalaciones para diferentes actividades en invierno, cuando hay nieve suficiente, snowboard, esquí, descenso de trineos. Alguna vez hubo una “aerosilla” que se rompió y aún no se ha reparado.
En verano sigue habiendo actividad.
Subir hasta la base del glaciar Martial es una ruta bastante concurrida. Se va subiendo por la pista de esquí, ahora sin nieve, o bien por un lateral entre arboleda formada por lengas, ñires.. a la vera del arroyo Buena Esperanza que es el desagüe del glaciar. La subida es constante, pero siempre se puede echar la vista atrás y admirar las hermosas vista del Canal de Beagle, el Puerto y la ciudad de Ushuaia.


Cuando se llega a la base del glaciar hay que detenerse o llevar crampones y material necesario para caminar por el hielo.
Llegar a la base dicen que se tarda poco menos de dos horas. Y digo que “dicen” porque cuando llevábamos como una hora subiendo comenzó a llover, e incluso a nevar levemente. Las nubes cubrieron las vistas. Así que decidimos darnos media vuelta.


Al comienzo del sendero hay una coqueta “Casa de Té”, que obviamos a la subida, dejándolo para después, y después ya estaba cerrada.
Al día siguiente nos marchábamos de Ushuaia. En un vuelo con destino El Calafate. El vuelo dura poco más de una hora.
Devolvimos el coche sin problema y el par de chicos gentiles no salían de su asombro cuando les hicimos un resumen de nuestras visitas en Ushuaia. No sé porqué
Realmente fueron unos días de turismo “diferente” que disfrutamos un montón.
Parece que las mismas montañas nos quisieron despedir regalándonos otro arco iris como en nuestra llegada.







