Había sido nuestra última noche en la Hostería del Sol. Cuando finalicemos la ruta nos trasladaremos de nuevo a Belén en donde pasaremos otra noche. Era un día paliza en el viaje. Pero con unos atractivos SUPER. Eso pensaba y la realidad fue incluso mejor.
En esta ruta seguíamos nosotros solos con el guía y chofer, Ulises. Pero al salir nos informa que tres motoristas argentinos van a seguirnos porque no saben bien la ruta. Que no van a interferir en nuestro viaje.
Pues la primera en la frente. Tenemos que esperarlos hasta que echen gasolina en la moto y eso, en la gasolinera de Antofagasta, pues que lleva su tiempo. Pienso que, quizá, podían haber rellenado combustible la noche anterior. ¿??
Desde Antofagasta se sale por la RP 43, aunque al poco se abandona para dirigirnos al que llaman Campo de las Tobas.
Es un sitio arqueológico con arte rupestre. Figuras grabadas en un soporte rocoso, en posición horizontal. Hay petroglifos de figuras humanas, animales.. Algunas figuras humanas son portadoras de objetos ceremoniales. Se datan en más de mil años.
Hay una pasarela de madera para alcanzar a verlas. Es la única protección que tienen. Hay que fijarse bastante pues algunas figuras están algo difuminadas.


Siguiendo camino se atraviesa la vega del arroyo Real Grande por la que circulamos bastante rato. Con vistas de distintas formaciones rocosas bastante atractivas. Ignimbritas erosionadas por el paso de los años y las fuerzas climáticas.

Finalizada la vega y quebrada Real Grande se alcanza el Cañón del Real Grande. Un cañón con tramos de desfiladero, con un firme rocoso e irregular y paredes verticales bastante altas en algún trecho. En estas circunstancias es cuando se pone a prueba la fortaleza del coche y la pericia del conductor. Necesario un 4x4. En alguna ocasión me parecía imposible que por allí pudiésemos pasar… Este cañón ya se encuentra a 4.400 msnm. Fue abierto por unos ingenieros en la década de 1980 e una expedición al volcán Galán.

A nuestros compañeros motoristas no les fue tan bien. Pasaron lo suyo y tuvimos que esperarlos en más de algún trayecto.
Pero la aventura solo había comenzado.
Una vez superado el cañón se abren otras panorámicas de rocas similares a las vistas en la vega Real Grande seguidas de vastos paisajes de montañas ocres y de colores que vamos atravesando para bajar a otra vega que se encuentra mucho más seca que la de Real Grande.

La altitud y la aridez se van notando. La huella de la ruta en ocasiones se difumina, no hay caminos visibles y a veces aparecen varias huellas. Algunos pasos son arenosos y las ruedas patinan si no se tiene la pericia necesaria. Uno de nuestros seguidores moteros da con la moto y el cuerpo en el suelo. Afortunadamente no hay que lamentar daños corporales y la moto sigue funcionando.
La ayuda de Ulises fue fundamental en esta situación y en un par de ellas, más fuertes, en los trayectos venideros.
Porque se vienen etapas difíciles. Hay que subir hasta el filo del volcán por rastros de huellas y terrenos arenosos que hay que saber identificar para no derrapar.
Hubo que parar en un par de ocasiones a esperarlos y en una de ellas, incluso, nos quedamos solos, mi marido y yo, en medio de aquella inmensidad de montañas desoladas y ocres porque nuestro conductor tuvo que volverse a su encuentro, viendo que no llegaban y no podíamos avanzar. Aprovechaba para hacer innumerables fotos y contemplar de cerca aquel panorama tan grandioso. Y “escuchar” el gran silencio que puede llegar a reinar en estos parajes. Sobrecogedor. Algunos “vistazos” parecen paisajes pintados a mano, con colores pastel, ocres, el azul del cielo …..




La situación más preocupante se dio cuando había que subir hasta el punto de más altitud de la ruta en el que había un mirador desde el que ya se vería la caldera del volcán y algo mas….
Una subida muy en pendiente y arenosa. No sabría explicarlo porque soy analfabeta total en estos términos. Pero además de pendiente estaba la altitud. Estábamos casi los 5000 msnm. En el auto llegamos bien, con mucho esfuerzo llega un motorista apeado y tirando de la moto, pero otro motorista se ha caído y la moto está por los suelos, otro compañero intenta ayudarle y no sabe cómo …..
Nuestro conductor tuvo que volverse de nuevo caminando y logró auxiliarlos y remontar la moto gracias a sus conocimientos de motocross que había realizado de más joven. Llegaron hechos polvo, con aquella remontada y con la altitud. Hubo momentos en que yo pensaba que no se conseguiría.

Afortunadamente pudimos terminar la subida y asomarnos al mirador situado en el borde oeste de la caldera, a 4840 msnm, y Ohhhh, ya vemos parte de la caldera del volcán y las primeras vistas de la laguna Diamante.


Aunque esta altitud puede no ser la correcta. Al parecer hay un letrero, que nosotros no vimos, que indica que se encuentra a 5100 msnm.
El volcán Galán, (cuyo nombre deriva de la palabra quechua kala que significa pelado, desnudo, por la falta de vegetación) es uno de los super volcanes que hay por el mundo. Tiene una caldera que mide 45 km. por 24 km. En muchos lugares se lee que es el volcán que tiene el cráter más grande del mundo. Y no parece que sea cierto, pues no es un cráter sino una caldera y hay algunas calderas por el mundo mayores que esta (por ejemplo la caldera de Yellowstone). Si bien su identificación como caldera no está lejana en el tiempo, fue en 1970, mediante fotografías desde satélites.
La Laguna Diamante es uno de los humedales más importantes de la Caldera del Galán, un atractivo y precioso espejo de agua de color turquesa (o celeste, o azul ??,) que se encuentra en un ambiente extremo de salinidad, alcalinidad, composición de arsénico, .. , que hace que aún mantenga estromatolitos, los organismos primitivos que dieron vida al planeta. Es un refugio de flamencos y patos porque en el interior de la caldera los vientos son menos fuertes ya que se encuentran protegidos por sus paredes.
Las vistas de la laguna desde el mirador son preciosas, sus colores relucen entre la sequedad que la rodea. Su magnífico espejo de agua refleja las montañas del otro extremo de la caldera con algunas cumbres nevadas.

Pero toca bajar al interior de la caldera y ver la misma desde cerca. Tremenda la bajada. Por el recorrido en terreno arenoso y por las vistas..

No había demasiadas aves en el agua en esta laguna. En los bofedales de alrededor había alguna que otra vicuña.

Dentro de la misma caldera nos desplazamos hacia una zona que llaman Las Fumarolas. Fuentes hidrotermales que manan de algunos hoyos de más o menos espesor, con agua hirviendo a unos 86º que es el punto de ebullición que se alcanza a esta altitud. No hay grandes fumarolas porque la mañana está avanzada y para verlas habría que haber llegado casi en la madrugada.



La escorrentía de estas aguas forma el río Aguas Calientes que, unos 20 km. más adelante, cambia de nombre a río de los Patos, principal afluente del Salar del Hombre Muerto, como ya vimos.
En la salida sur hay otro mirador desde el que se pueden ver otras tres lagunas. Dos de ellas son pequeñas y la más grande recibe el nombre de Laguna Pabellón porque se encuentra justo debajo del Cerro Pabellón. Otro bonito espejo de agua que casi siempre tiene un tono marrón porque en la misma se refleja el cerro Pabellón que se alza por encima de ella y es de ese color.

Desde este mirador ya nos fuimos saliendo de la caldera del volcán y nos dirigimos a la Laguna Grande.
Esta laguna es ideal como punto de observación de flamencos rosados, en especial de parinas o fllamencos de James. Por el mes de noviembre la laguna se llena de vida con la llegada de los flamencos rosados, los cuales permanecen hasta finales de abril, en invierno las lagunas se hielan y las aves migran hacia otro lugar.
Por albergar esta colonia de flamencos, esta y otras lagunas altoandinas forman parte de un sitio Ramsar que llaman “Humedal de importancia internacional “Lagunas Altoandinas y Puneñas de Catamarca”.

Fue magnífico contemplar a tanta ave rosada, (me encantan), moviéndose con su suave y elegante caminar, levantando el vuelo rasante algunas de ellas, con su imagen desdoblada y reflejada en el agua.
En las orillas del agua había algunas vicuñas que parecían posar para la foto.
En todas estas salidas por Catamarca hemos podido apreciar que las elegantes vicuñas son ya parte del paisaje puneño.

El dato negativo de la visita fue el poco tiempo que tuvimos para disfrutar de aquella maravilla, (ya nos habíamos entretenido un montón con tanto contratiempo), y el hecho de que las orillas estaban algo sucias y con varios cadáveres de algunas aves víctimas de la epidemia de gripe aviar. Era bastante desolador. Y ello también impedía acercarse bien a la orilla para poder fotografiar las aves de cerca.
Ya de vuelta al Peñón los compañeros motoristas se despidieron de nosotros pues ellos seguían viaje a otro lugar. Y nosotros, sin casi detenernos, nos fuimos hacia Belén. Que nos quedaba otra kilometrada por la RP43.
El palizón de conducir que aquel día se llevó nuestro conductor. Y además, el seguía después viaje hasta su pueblo. Casi un par de horas más. Ni se despidió de nosotros. Nos entretuvimos hablando con el dueño de la agencia y cuando fuimos a darle su propina y mostrarle nuestro agradecimiento, ya se había marchado.
Le notificamos a la empresa lo acontecido en esta última ruta y lo que el esforzado chófer había tenido que soportar en toda la jornada por estar pendiente de tres motoristas. Le aconsejamos que le recompensara lo suficiente. Nunca lo sabremos.