Torres del Paine. Ruta al Mirador Base de las Torres
El treking de Torres del Paine hay quien lo considera el mejor treking del mundo. Al menos así está posicionado en el Best Trek/Hikes of de World, top 100.
Nosotros debemos pensar algo parecido cuando hemos decidido volver.
(Nuestra anterior visita):SUBIDA A MIRADOR BASE DE LAS TORRES DEL PAINE
Está declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco y se le suele conocer también como la octava maravilla del mundo, (otra más). Sus tres impresionantes pilares de granito son los que dan nombra al parque, Las Torres.

El Parque Nacional Torres del Paine esta localizado a unos 129 km. de Puerto Natales en su acceso por Laguna Amarga.
Los autobuses tienen su horario de salida en hora temprana, a las 7:00 para estar sobre las 9:00. Bus Sur tiene una salida sobre las 6:45, pero luego casi todos los autobuses llegan sobre la misma hora.
Para entrar en Parque Nacional Torres del Paine es necesario un pase que puede ser de un día o de varios. Con anterioridad, en nuestro anterior viaje, estos pases se compraban en las distintas porterías de acceso al Parque. Pero ya están muy modernos y actualmente este pase hay que comprarlo con anterioridad en una página de internet establecida por la Conaf: pasesparques.cl
En las distintas Porterías comprueban que tienes ese pase. Y eso es lo que hay que hacer en la Portería Laguna Amarga.
Hay pases de un día, de hasta tres días y más de tres días. Nosotros compramos el de más de tres días, pero finalmente solo pudimos usarlo tres días.
Pero aún no se ha llegado hasta el lugar del inicio de la ruta en el Centro de Bienvenida de Las Torres, distante unos siete kilómetros desde dónde nos dejan los autobuses. Estos autobuses no pueden llegar hasta este lugar porque tienen mayor envergadura que un puente que hay que atravesar en este último tramo, el puente llamado también Laguna Amarga. Por eso hay que desplazarse en otros vehículos, gestionados por Transportes Las Torres, que están esperando en Laguna Amarga y que hay que pagar allí directamente a ellos.
Esta portería se llama Laguna Amarga porque se encuentra muy cercana de Laguna Amarga. Este nombre proviene del sabor amargo de sus aguas que tienen un alto contenido en sales. Alberga una población de flamencos que levantan el vuelo al paso de las furgonetas. Por la zona también suele haber manadas de guanacos, que ya vimos en la anterior visita. La laguna también es famosa porque ofrece un estupendo mirador del Monte Almirante Nieto y las Torres. Cuando no están cubiertas de nubes, claro.
Si hubiéramos podido alquilar el coche hubiéramos tardado menos tiempo en el desplazamiento y hubiésemos podido acceder con el mismo hasta el aparcamiento del Centro de Bienvenida y comenzado a caminar más temprano.
El Centro de Bienvenida Las Torres no existía en nuestro anterior viaje. Comenzó a construirse en 2016. Es un centro bastante moderno que sirve como punto de información, de compra de algunos artículos y recuerdos, para tomarse un café, una cerveza, comer algo….
Era el día primero de marzo y esta fecha entra dentro del período en que las condiciones climáticas suelen ser más estables. Pero esa es la teoría. Las probabilidades de buen tiempo y ausencia de viento son mayores pero no quiere decir que siempre se cumplan. Yo creo que se nos repitieron casi las mismas condiciones climáticas que en 2015. Buenas previsiones iniciales pero con mal tiempo en el desarrollo del treking, sobre todo a partir del refugio Chileno. Y eso que las realizamos en distintas estaciones
Dicen que esta ruta es una de las caminatas que hay que hacer al menos una vez en la vida. Nosotros la vamos a hacer dos veces, y casi calcadas respecto a la climatología.
La ruta comienza en este Centro de Bienvenida de las Torres y solo hay que seguir las indicaciones. Nos quedan casi 23 kilómetros por caminar. Ida y vuelta, claro está.
Se va llaneando por el Valle del Ascensio con bastante compañía de otros caminantes. Es la ruta más frecuentada de todo el circuito W.
El Almirante Nieto tiene su cumbre cubierta de nubes que pudieran estar descargando agua pues un arco iris lo enmarca en casi todo su perímetro.

Vamos recordando que cruzamos el río por dos puentes colgantes. El río Ascensio viene bien cargadito de agua. También que en la bifurcación hay que escoger la de la izquierda por más que la inercia te lleve a la derecha. Por la derecha se llegaría hasta el refugio Los Cuernos y el Valle del Francés.

Cuando se comienza a subir me voy fijando por si aún estuvieran las señales tan simpáticas que había para amenizar y entretener las primeras subidas. Pero han desparecido. Aquellas que indicaban “los notros”, “cuesta del árbol”…, ni rastro. La lenga grandota en la que colgaba un cartel de “abrázame” si sigue en medio del camino, (menos mal), pero ni recuerdo de su anterior mensaje.

Los siguientes tramos que estaban indicados como “la grieta” y el “zig-zag” también han perdido su nombre pero siguen siendo tramos de marcada pendiente y bastante erosionados. El mucho tránsito de caminantes, el poder del agua …ha ido creando huellas paralelas.

Larga subida que vamos mitigando con miradas hacia atrás, porque lo que es por delante poco podemos ver. Las nubes se han apoderado de las montañas circundantes. Bajamos un poco para enseguida subir hasta el punto desde dónde se distingue el precioso Valle del Ascensio y su famoso “Paso de los Vientos”. Afortunadamente no tenemos que sufrir el fenómeno que le da nombre.

La bajada hasta el río Ascensio se agradece y se sigue cruzando el mismo por un puente de madera para llegar al Campamento Chileno, Que, como siempre, se encuentra atestado de gente.


Cruzando el precioso bosque, como no podía ser de otra manera, nos comienza a llover. Pero en esta ocasión no fueron chapetones sueltos, fue una lluvia fina y constante. El agua chorreaba incluso por en medio del sendero Esto unido al cruce normal de las vertientes, pues resultaba bastante incómodo el caminar en subida y con esta dificultad añadida a lo abrupto del terreno. Lo que provocó que mucha gente se fuera dando la vuelta, bastantes, sin haber llegado hasta la meta.


Un guía nos adelanta criticando a toda la gente que se volvía y diciéndole a su cliente que él vería ese día las Torres. Y le dije que yo también lo creía. Luego en destino nos reconoció y nos felicitó.
Cuando se alcanza el desvío al Camping Las Torres, al pie de la morrena que comprende la más difícil de las subidas, hay un cartel nuevo indicando el horario tope para subir hasta el mirador. Nuevo para nosotros. El acceso al sendero desde este punto queda cerrado a partir de una hora indicada en el mismo. En este creo recordar que el sendero lo cierran a las 15:00 horas.
Hay una nueva normativa en el horario de acceso a algunos tramos de los senderos para evitar que alguien se pueda quedar sin tiempo para volver.

Sigue lloviendo en el tramo de la morrena que va amparado bajo los árboles. Es un suplicio subir por tanta piedra mojada, sorteando riachuelos y con tanta pendiente.
Cuando dejamos los árboles y el sendero no tiene huella hay que caminar por las grandes piedras, algunas con señales para marcar la ruta. Afortunadamente ya no llueve. Las torres siguen cubiertas, ya se tendría que ver al menos sus cimas, pero seguimos.
Y nuestra paciencia volvió a tener su recompensa. En un punto cercano a nuestra meta echamos un vistazo hacia arriba y se estaba operando el milagro. Las Torres se estaban despejando.

Cuando llegamos al borde de la laguna una maravillosa vista de las tres torres, Central, Monzino, Dagostini, y sus cerros acompañantes, Nido de Cóndores y Cerro Peineta, nos estaba aguardando. Incluso hubo unos breves instantes en los que el agua de la laguna brilló con un leve reflejo de las moles graníticas más famosas del parque y de Chile.
La alegría era compartida entre los pocos visitantes que tenía la laguna. El mal tiempo había echado para atrás a la mayoría. Nos dábamos las felicitaciones con caras sonrientes.


Nos tomamos el bocadillo, tan poco apetitoso por lo blandengue que se había puesto, que nos habían preparado en El Alcazar, pero después del esfuerzo y ante aquella visión, nos pareció que estaba exquisito.
No permanecimos mucho tiempo, el viento aumentó y las cumbres de las torres comienzan a cubrirse nuevamente de nubes. Y nos queda una larga caminata de vuelta y hay un horario que cumplir. No podíamos quedarnos a la espera de otro milagro.

Nosotros llegamos al Centro de Bienvenida a las seis de la tarde
Los transfer de vuelta a Laguna Amarga comienzan a desplazar gente desde las 7 de la tarde. Pero los autobuses que nos han de llevar de vuelta a Puerto Natales no van apareciendo por allí hasta las 8 o incluso algo después. Regresan de hacer su circuito a través del Parque y esta es la última parada antes de regresar a Puerto Natales. Llegamos como a las diez de la noche.
Hicimos otras intentonas de alquilar coche para el día siguiente. En el Centro de Bienvenida se podía obtener wifi pagando una cantidad que no recuerdo. Pero no funcionaba bien. A los chicos les expliqué que quería intentar hacer una reserva de alquiler de un coche en la oficina de Europcar de Puerto Natales. Y amablemente se ofrecieron a hacerla ellos directamente con su móvil particular que si que funcionaba. Pero al día siguiente era sábado y esa oficina no abría hasta las 11:00 y se daba la paradoja de que habría que devolver el coche a las 12:30 que era su hora de cierre. Y muy caro, según comentaron. Por ese lado nada.
Ya en Puerto Natales contactamos con una conocida de la dueña del hostal y con otra oficina de alquiler instalada en el interior del Rodoviario. Y nos dieron la misma respuesta, ellos alquilaban con el seguro obligatorio, super básico.
Varias personas nos comentaron que los seguros en Chile son muy caros y que al ser empresas pequeñas y no tener una flota grande cuyo alquiler permanezca constante a lo largo del año, que no les es rentable suscribir esos altos seguros. Solo tienen el seguro obligatorio que no cubre casi nada. Y mi marido decía que él no conducía en esas condiciones.
A ver como se nos plantea el día siguiente.