En el día de hoy teníamos previsto trasladarnos al Parque Nacional Torres del Paine entrando por el sector Serrano que tiene un acceso más corto a la zona del Lago Pehoe, con la intención de embarcarnos en la primera barcaza que sale de Pudeto a las 9:00, el Catamarán Lago Pehoe.
Si se utilizan los autobuses de línea que salen desde Puerto Natales no se llega a tiempo de tomar esta primera salida pues a esa hora están llegando a Laguna Amarga, como ya vimos en nuestra ida para la subida a Base de las Torres. Habría que esperar a una segunda salida del catamarán.
Este era otro motivo más para querer alquilar coche. Pero esto también tenía el inconveniente de que habría que dejarlo en el parking de la zona. Y en la noche dormíamos en el refugio Paine Grande, por lo que el coche estaría aparcado dos días. Y en esta zona si hace viento el mismo es implacable. Ya lo sabíamos por experiencia.
Así que optamos por hacer el trayecto de ida en un taxi, con una chica muy agradable que nos recomendó la dueña del hostal. Por supuesto barato no era. La vuelta la haríamos con los autobuses asociados a la navegación del Lago Grey.
Muy temprano en la mañana nos pusimos en marcha. Noche cerrada. Saliendo de Puerto Natales nos topamos con un accidente bastante fuerte. Un coche había chocado con una vaca que se cruzó en la carretera… Para que luego diga el del alquiler del coche que en la zona no hay accidentes…..
Del camino poco puedo contar porque prácticamente fue de noche. Fuimos viendo la salida del sol y como cambiaban los colores de la naturaleza. Entramos por la Portería Serrano y el mismo procedimiento: hay que enseñarles el pase del parque en formato electrónico.

El lago Pehoé para nosotros tiene algo de especial. Dormimos arrullados por su oleaje y también nos asustó cuando el mismo se volvió bravo. Es ya un viejo conocido.
El Catamarán Lago Pehoé lo cruza durante unos 30 minutos conectando la zona de Pudeto con la de Paine Grande. En teoría en este trayecto se puede disfrutar de unas vistas inigualables del macizo Paine en su versión del Almirante Nieto, Los Cuernos y Paine Grande y su reflejo en las aguas cristalinas del lago. Pero eso es una quimera que se da en contadas ocasiones. Es como una lotería.
Que no nos tocó, claro está. Estaban todo cubierto de nubes y las aguas tenían poco de cristalinas.

El barco iba totalmente lleno. Hasta apretados y gente de pie. Los pasajes los estaban vendiendo a la entrada de la nave.
Es un viaje esencial para el acceso a varios senderos icónicos del parque y también es el que abastece al refugio Paine Grande, y no solo de gente.
Teníamos reservada una noche en este refugio..
Con bastante tiempo (en noviembre del año anterior), puse un correo electrónico a la empresa que tiene adjudicada la gestión de Paine Grande, Vértice, (ventas@vertice.travel) para que me informaran que noches tenían disponible una habitación con una litera doble. No nos gusta dormir en dormitorios compartidos. De la disponibilidad que me dieron, poca ya, escogí el dos de marzo y me contestaron al día siguiente que ya no estaba disponible. Así que tuvo que ser el día tres. Podría decirse que toda la organización del viaje giró alrededor de esta fecha.
Al módico precio de 200$, con baño compartido, sin toalla (alquiler $6000). Una habitación super estrecha, una litera doble, un armario metálico que no se podía abrir (lo mismo era de pago..) y un pequeño taburete. Las camas de la litera estaban provistas de buen edredón y las sabanas super limpias. Y eran cómodas.
Teníamos una pequeña bolsa que pretendíamos dejar en el refugio. Nos podíamos registrar pero las habitaciones no estaban preparadas. La dejamos en consigna una vez pasado el trámite de registro. Había mucha gente y estaban agobiados y liados. Todo este trámite nos llevó su tiempo. La ventaja de llegar en el primer catamarán se fue reduciendo considerablemente.
Comenzamos a caminar más que pasadas las diez de la mañana. Nuestro destino era el Mirador del Valle del Francés.
Pero de nuevo las condiciones meteorológicas no son todo lo buenas que quisiéramos. Al menos no llueve y el viento, aunque fuerte, se soporta. Pero las nubes lo tienen casi todo cubierto. Pasan rápido pero detrás vienen otras más empujando y apenas si dejan que se cuele algún rayo de sol.
El sendero que sale de Refugio Paine Grande discurre a lo largo de la ribera norte del Lago Pehoé. A no tardar mucho deberían de verse los Cuernos del Paine de frente. Si las nubes se van desplazando podremos echarles un vistazo.
Se acerca a los pies del Punta Bariloche (que no se deja ver) hacia el encuentro con el lago Skottsberg. Acompañaremos a este lago durante bastante rato a la vez que se tienen vistas parciales del Paine Grande y parte de alguno de sus glaciares colgantes. Cascadas y vertientes cruzan el sendero y se van salvando de distintas formas. El lago parece tranquilo y sin los remolinos que forma el aire en su superficie.


Los Cuernos se dejan ver pero parcialmente. Las franjas oscuras de su caperuza superior se resisten en bastantes ocasiones.

Al final de este lago hay un bosque de lengas y coigües que en su día fue muy tupido pero un incendio dio buena cuenta del mismo y aún hoy aparecen los tristes troncos quemados. En nuestro anterior viaje, hace ya nueve años, estaban casi igual y comenzaban a brotar de nuevo por lo que yo ahora esperaba encontrarlos más crecidos.


Seguimos avanzando en subida y el sendero se adentra en un bosque muy tupido y bonito, con algunas pasarelas de madera y cruce del río El Francés por otras dos pasarelas, una de ellas colgante. El Cerro Paine y su glaciar del Francés ya debería de aparecer en escena. Y lo hace, pero parcialmente.

Llegamos al campamento Italiano. Pero ya no es el campamento que recordamos. No vimos tiendas de campaña por ningún sitio. Solo una zona de baños y algunos domos en medio de la vegetación, los cuales, nos imaginamos, serán utilizados para pernoctar.
También han instalado una especie de plataforma con alguna mesa de madera que utilizamos para tomarnos el bocadillo. Llegó una excursión guiada y al guía nos fue apresurando porque su gente la necesitaba para tomarse el suyo y casi que nos echa.
Hasta este punto nos hemos encontrado con bastante gente, sin llegar al número que en la ruta a Torres. Y más de la mitad son excursiones organizadas que llegan al Campamento Italiano y vuelven.
A partir del campamento es cuando comienza lo difícil. No nos fijamos que la gente dejaba las mochilas junto a las casetas de baño y podríamos haber subido más ligeros de carga.
La subida es penosa como ya imaginaba. El camino va por medio del bosque con indicaciones puestas en rocas, ramas de árbol … El terreno es difícil por el terreno rocoso, las raíces de los árboles..Y un par de riachuelos que bajan por la pendiente que hacen las piedras bastante resbaladizas. No recuerdo yo que hubiera ningún reguero de agua en el camino. El caminar es ardua tarea, nos parece más bien una carrera de obstáculos. Y cuando se abre el bosque ni siquiera tenemos la recompensa de la visión clara de la montaña y su glaciar.
Por fin llegamos al primer mirador que, me imagino, será el Mirador del Francés. El Francés es el nombre del valle, del río y del glaciar.


En lo que las nubes te dejan ver hay como varios glaciares, o uno sólo que está escalonado en unos cuantos tramos. Regueros de agua caen por las paredes rocosas hasta el siguiente tramo con nieve y así hasta llegar al río que van formando. Todo lo visible envuelto en las tinieblas de las nubes. Al fondo de la postal un oasis de claridad destaca, el lago Nordenskjöld brillando bajo el sol.

Por la derecha las vistas de los Cuernos y los Cerros Máscara, Hoja y Espada parece que se quisieran despejar.

Así que seguimos subiendo con alguna esperanza. Pero no. De camino al siguiente mirador nos cayó un chaparrón. Y las vistas al glaciar siguen siendo similares, con las cumbres cubiertas
A un señor le preguntamos y nos informa que él se ha dado la vuelta y que un poco más arriba, como un kilómetro, hay un espacio en el que el bosque se abre y sirve como mirador del anfiteatro final.
En este último mirador el panorama había empeorado y las cumbres estaban aún más cubiertas de nubes oscuras. Apenas si se distinguen las siluetas de las formaciones rocosas que forman el anfiteatro natural al que pretendíamos llegar. (Aleta de Tiburón, Cabeza del Indio, Fortaleza, Escudo, Trono Blanco…)

La historia se repite. Nos volvemos cuando casi lo teníamos a nuestro alcance.
La vuelta es casi más difícil por lo resbaladizo de las piedras mojadas por estos riachuelos que van atravesando el camino. Como aliciente las vistas del Lago Nordenskjöld que sigue bendecido por los rayos del sol que se filtran entre las nubes. Aparte de que las nubes van desapareciendo conforme vamos perdiendo altura.

En el campamento Italiano el sendero de acceso por el que bajamos se encuentra cerrado para subida, el puente colgante de madera también. Para evitar que alguien suba en horario de poca luz.

Una vez rebasado el campamento Italiano, en el que apenas quedan ya mochilas, ya sí que vamos disfrutando del camino, pese a que la visión de Los Cuernos queda a nuestra espalda.

Llegados a la guardería Paine Grande tomamos posesión de nuestra minúscula habitación, baño y cervezón con hamburguesa en el bar del centro, con unas vistas envidiables, aunque ya desvaneciéndose.
Leyendo del tema me encuentro con que alguien escribe sobre el alpinismo en Paine Grande.
El Paine Grande es una de las montañas más bellas del mundo y su cumbre una de las más esquivas. Pocos son los que han podido ver esta montaña en todo su esplendor porque se mantiene la mayor parte del tiempo cubierta. Pocos son los afortunados que la han visto despejada. Se han quedado emocionados y sorprendidos por su gigantesco volumen que pasa desapercibido tras las nubes. Paine Grande es la más alta (3050 m.) y la más grande del Macizo del Paine. En su flanco oriental convergen varios glaciares.
El Paine Grande tiene cuatro cumbres, la Cubre Principal, con un gran torreón de roca que sobresale en 300 metros de las otras cumbres. Las otras cumbres son Cima Norte, Cima Central y la Cima Sur o Punta Bariloche. Precisamente esta cima sur recibe el nombre de Punta Bariloche en honor a una expedición de esta ciudad cuyos miembros perdieron su vida al intentar ascender a la misma.
Aún siendo tan apetecible sus cimas pocos son los que han intentado escalarla, tan solo en dos ocasiones ha sido posible tocar su cumbre y con 40 años de diferencia. El mal clima imperante en la montaña y la inestabilidad de sus glaciares es la principal causa.
Relato de nuestra anterior visita:
TORRES DEL PAINE. VALLE DEL FRANCES. (PARTE CENTRAL DEL CIRCUITO W)