Para visitar Catamarca, una posible base pudiera ser la población de Belen, capital también del departamento de Belén.
Es la más poblada de la zona y dispone de una, relativa, mayor infraestructura de hoteles, agencias de turismo, comercios.
Cuenta con una cierta tradición en la confección de prendas con lanas naturales de vicuñas, ovejas, llamas.. teñidas con tintes naturales. Una buena muestra de ello se puede ver en la cooperativa de Las Arañitas Hilanderas. En sus dependencias muestran una colección de prendas y tejidos cálidos y coloridos que ellas mismas fabrican con técnicas de antaño y colorean de forma natural. Además de la venta de sus obras te pueden mostrar el proceso de obtención de hilos desde las lanas obtenidas de los animales.

La historia y nombre de la ciudad de Belén va ligada a la advocación de Nuestra Señora de Belén. Así lo demuestra el Monumento a la misma, de 15 m. de altura en lo alto del cerro de la ciudad. Un buen mirador de la misma y una de sus principales atracciones.
Como también lo es el Santuario Nuestra Señora de Belén, que guarda dicha imagen. Situado en un lateral de su bonita plaza central.


Y es atravesado por la mítica Ruta 40.
Nosotros dormimos dos noches, no consecutivas, en esta población. En un pequeño hotel llamado Las Cardas Posadas. Atendido por su dueño y familia, con mucha diligencia y amabilidad. Te resuelven muchas dudas y te dan buenas indicaciones.
Las habitaciones gozan de una cierta “calidad” en comparación con los estándares de la zona.
Ellos mismos tienen una agencia de viajes y excursiones llamada Chaku Aventuras
El motivo de pernoctar en esta ciudad fue porque teníamos “reservadas” unas cuantas excursiones con otra empresa, Sekun Expediciones las cuales las habíamos estado tratando con anterioridad al viaje por medio de whatsapp. Al tener esta empresa su residencia en esta ciudad, los tours los comenzaba desde la misma. Si bien las excursiones de los siguientes días tenían salida desde Antofagasta de la Sierra.
Nuestro coche lo dejamos aparcado en el garaje de la empresa y nos trasladamos con los 4x4 especiales con los que realizan las excursiones.
Los tours pueden ser privados o compartidos. Las empresas cobran un precio unitario por excursión y por vehículo. Este coste se reparte entre los participantes. Nosotros, que viajábamos solo dos, soportamos el gasto total de la excursiones, salvo en la del primer día.
Trayecto Belén a El Peñón y Antofagasta de la Sierra
Al día siguiente de nuestra llegada salimos muy temprano. En el tour de hoy nos acompañan un par de chicos españoles y un norteamericano que apenas hablaba ni interactuaba con nadie. Con el chofer, que era el guía también, éramos seis en el auto. Pelín incómodo para tantos kilómetros.
Volvemos a recorrer un tramo de la RN40 que transitamos ayer, hasta el poblado de El Eje en el que se enlaza con la 36 para conectar con la RP43 antes del poblado de Puerta de Corral Quemado y esta nos llevará a Antofagasta de la Sierra pasando por el Peñón.
Precisamente por esta zona, recién empezado a transitar por la 43 aparecieron unas grandes y particulares rocas que llaman bastante la atención pues se asemejan a barcos hundidos con sus proas y popas apuntando hacia arriba. Por ello es que se le conoce con el nombre de Puerto Viejo. Como si se tratara de un puerto naval ya en desuso, por viejo, y sus barcos medio hundidos. En realidad son afloramientos geológicos de colores pardos en los que se puede observar los sedimentos ordenados en estratos. Su capa superior suele tener un color más oscuro.
Hubiera estado bien haber podido hacer una paradita y explorar el entorno, además de hacer alguna foto más conseguida que las hechas desde el auto en marcha.



(En esta foto se ve mejor el efecto. Foto de la red)
Pero este no es el tema de visita de la jornada. Como tampoco lo es otra posible visita cercana en Villa Vil: los Castillos de Villa Vil, afloramientos rocosos coloridos y de varias formas. Intentamos visitarlos a la vuelta y tampoco pudo ser.
También nos acompañan quebradas coloristas hasta la población de Barranca Larga en donde paramos para tomar un desayuno en la Hostería Pirucha.

La carretera se va adentrando en zona de montañas y en cierto momento se comienzan a observar que las montañas y los costados de la carretera están más lisos y amarillentos, como si estuvieran cubiertos de arena. Y es que precisamente es eso, arena y dunas que cubren parcialmente las montañas, como si surgieran de la nada. Es la Cuesta de Randolfo. En su nuevo trazado porque el antiguo tenía numerosas curvas y contracurvas y pendientes empinadas que la hacían peligrosa.
La acumulación más grande de arena forma la que llaman la Duna de Randolfo, de unos 500 m. de extensión y un desnivel entre su punto más bajo y el punto más alto de unos 300 metros, aunque es variante por la acción del viento. La duna se ha ido formando con el pasar del tiempo debido a un clima árido y el viento en superficie.
En el punto más alto de la duna se pueden alcanzar los 3200 o 3300 metros.


Allí que nos paramos un poco, para subir a la cima de la duna y observar el paisaje y luego dejarse caer.

Es este un paso obligado si se quiere seguir por la ruta 43 y llegar a los destinos por los que la misma transita. Y es también una puerta de entrada a la Puna de Catamarca. Comunica dos marcos paisajísticos, las sierras áridas que hemos dejado atrás y los paisajes de la Puna que veremos en adelante.
Comienzan a aparecer en el horizonte montañas elevadas y volcanes, algún grupo de vicuñas que huyen con la sola presencia del auto. La zona del Abra de Pasto Ventura.

Con visiones del Nevado Laguna Blanca perteneciente a la Reserva de la Biosfera Laguna Blanca. A cuya zona había un desvío anterior de la carretera.


En el pueblo de El Peñón, distante 221 km. de nuestro inicio en Belén, nos detuvimos muy poco, para ir al baño y comprar algún refresco en Hospedaje y Comedor Punita, en la que llaman calle principal, cerca de la Plaza.
El Peñón es un pueblo pequeño, con calles de tierra, casas de adobe y algunos álamos que crecen allí y acá. Situado a 3400 m. de altitud.


Para lo pequeño que es cuenta con alojamiento distribuido en casas familiares y hosterías, comedores y varias agencias turísticas que ofrecen el tour para visitar el Campo de Piedra Pómez.
Ciertamente esta es la mayor atracción de la zona, la más ofertada y en la que más recursos se emplean para promocionarla. Al menos esa fue mi impresión.
Después de visitar El Campo de Piedra Pómez proseguimos camino hasta el pueblo de Antofagasta de la Sierra en donde haríamos base para las visitas planeadas en la Puna Catamarqueña.