Nuestro tercer día en El Chaltén con previsión de buen tiempo. Casi para no creerlo.
La ruta prevista para hoy era la Loma del Pliegue Tumbado. De 12 km. de ida, y otros tantos de vuelta. Un desnivel de 1100m. Una ruta algo exigente para nuestros doloridos pies por las andanzas de los dos días anteriores. Era mi tercera opción en el orden de preferencias de rutas en El Chalten. Las dos primeras ya las habíamos hecho y solo nos quedaba esta. También había previsión de posible viento en la tarde y en esta ruta el viento es el mayor hándicap. Así que a regañadientes fui cediendo en mi empeño de hacerla.
Que ruta hacemos?, Adonde vamos?
El Chorrillo del Salto (muy fácil), la del Glaciar Huemul y el Lago del Desierto ya lo habíamos visitado en nuestro anterior viaje.
En la recepción de nuestro hotel nos recomendaron ir a la Reserva Huemules, de la que no teníamos conocimiento ni que existiera. Ellos mismos reservaron la entrada.
La Reserva Huemules es una reserva privada, fuera de la zona de Parques Nacionales. Y por cuya entrada hay que pagar, nada menos que 28.000 pesos.
Y situada en la carretera que conduce al Lago del Desierto, que el primer día transitamos para llegar al puente sobre el río Eléctrico. Justo unos dos kilómetros después de este puente, a 17 km. de El Chaltén.
Como no teníamos coche pues en el hotel volvieron a reservarnos el transfer. Con Frontera Sur. 15.000 $. Tenían que recogernos a las 9.30 pero como nuestro alojamiento estaba en la Avd. San Martin, ya para iniciar la RP23, pues que éramos los últimos. Hasta las 10:00 no llegaron. A la reserva llegamos casi pasadas las 11:00
Ya he mencionado que la reserva los Huemules es una reserva privada, que así se definen ellos mismos, añadiendo que es de acceso público bajo un plan de uso turístico. Con plan de preservar una zona aún virgen fuera del dominio de parques nacionales. Con un proyecto de construcción de casas autosuficientes en donde se pueda vivir en armonía con la naturaleza y zona de bosque para visitar.
Que suena muy bien, ciertamente. Aunque lo de las viviendas nos enteramos allí.
Hay que inscribirse en una oficina de recepción de visitantes y pagar la entrada, en efectivo.
Nos verían con tipo de no caminar mucho porque apenas nos prestaron atención, atendiendo a un grupo que entraron minutos después de nosotros que pretendían llegar hasta la Laguna Diablo. Algo más lejos y de más dificultad.
Les dieron amplias explicaciones, les cobraron a todos.. Media hora. Eran las 11:30 cuando nos atendieron a nosotros dos.
En un folleto de internet habíamos visto que había una ruta de 5.2 km., de ida, que llegaba al Lago Eléctrico y de no mucha dificultad. Queríamos algo moderado. Y ver el naciente del río Eléctrico y el Glaciar Marconi. Pero todo su empeño iba destinado a quitarnos esa idea de la cabeza, que no nos daba tiempo, que era de bastante dificultad, con mucha piedra. Que teníamos que dedicarnos a realizar la ruta de la Laguna Azul y Laguna Verde. Ida y vuelta la ruta era de poco más de 10 km. Pensábamos que podíamos hacerla. Y ellos diciendo que no. Perdimos casi otra media hora.
Salimos con la idea de no hacerles ni caso y nos encaminamos hacia la dirección en la que se iniciaba el sendero, que coincidía con el inicio del sendero a las lagunas. Lo que no mencionaron es que había que caminar durante 2,3 km. por una urbanización aburrida. Sin bosque. Al final algo de bosque para acceder al inicio de los senderos. Y el inicio del sendero al Lago Electrico “cerrado por mantenimiento”, o algo similar. Por ello intentarían disuadirnos. Mi cabreo iba en aumento. Y ello me impidió disfrutar del sendero a Laguna Azul y Verde que iniciamos.
Sendero que discurría entre bosque nativo y relativamente mantenido. Puente de madera para cruzar el río Diablo, vistas lejanas del valle del río Eléctrico, una pequeña cascada de desagüe de la Laguna Azul y llegada a la propia laguna Azul que se encuentra a los pies del Monte Aniversario.

Un morro rocoso que sube y baja sirve como mirador y sendero que rodea la laguna. Hay vistas muy bonitas de la parte posterior del Cerro Fitz Roy y Cerro Eléctrico. El Fitz Roy o El Chaltén, montaña humeante, hacía honor a su nombre, envuelta su aguja grande por nubes.

Las vistas son bonitas, el color de la laguna también lo es, pero nada especial que llegue a emocionarte.

Antes de iniciar la bajada del morro de Laguna Azul se puede ver la Laguna Verde que se encuentra en el valle del río Diablo y por el que continúa el sendero bordeando esta última laguna.

El sendero vuelve a cruzar el río Diablo que en esta zona va más embravecido, por un puente colgante.
Es una zona bastante bonita. Pero un ejército de mosquitos enormes comenzó a atacarnos. Picaban a través de la ropa, eran inmunes a nuestro repelente. Nos dejaron todo el cuerpo marcado. Y tuvimos que salir huyendo de la zona. A la vuelta se tiene que caminar 1,3 km. por urbanización otra vez hasta el centro de visitantes.

Como aún era pronto para que nos recogiera el transfer, seguimos caminando por la urbanización hacia otra ruta que va hasta un mirador de la Laguna Cóndor. Este sendero va como paralelo a la carretera RP23 por 4.2 km. a través de bosque con árboles maduros y altos, en la ladera de la Loma del Diablo.. Estuvimos caminando un rato por el mismo pero dado que el mirador se encuentra al final de la ruta y entre tanto bosque no había panorámica de la que disfrutar, decidimos darnos media vuelta. No tenía mucho aliciente caminar así.
Cerca de la zona de acceso a este sendero vimos una lenga bastante antigua, datada de 1645.

Ya nos volvimos al centro de recepción para ir a los baños. En esta zona también había un ejército de mosquitos.
Nos quejamos con la chica que nos atendió en la mañana, no de los mosquitos, que también, sino de la información sesgada que nos dio en la mañana y decidió devolvernos el dinero que habíamos pagado. Ello no influyo para que se me quitara el cabreo, pero algo ayudó.
Nos salimos afuera, a la zona dónde nos recogería el transfer a las 16;30. Aún quedaba bastante tiempo que esperar pero por escaparnos de los mosquitos. Sus picotazos nos duraron varios días y a alguno de ellos hubo que echarle crema con corticoides.
El caminar por esta reserva puede que sea gratificante porque apenas si te encuentras con gente. Pero nuestra queja, y he leído otras quejas en la misma línea, es que no da tiempo a realizar los senderos, como no sea que llegues en transporte propio y llegues a las 9:00, hora de apertura. Los transfer tienen sus horarios, llegas tarde, ellos tardan mucho en registrar a la gente, cobrarles y presentar los distintos senderos que tienen y personalizártelos según la impresión que les causes. Y se les olvida incidir que para acceder a estos senderos pierdes bastante tiempo caminando por las urbanizaciones. Que de eso se trata la reserva, un proyecto para construir viviendas cerca de la naturaleza.
Unas bonitas panorámicas del río de las Vueltas, a la vuelta…., nos fueron disipando el cabreo que teníamos. Y también las cervezas que nos tomamos, como no.

A las horas en que la gente vuelve de hacer sus rutas, los bares en El Chaltén están a tope de gente. En muchos ofrecen “happy hours” de bebidas y hay un ambientillo bastante chulo. Tal y como hablábamos con un camarero, al Chaltén se le puede poner también el mote de pueblo “feliz”. La gente va a disfrutar de la naturaleza y pasarlo bien. Cuando se puede, claro. Porque como llueva y haga tan mal tiempo, no siempre será tan feliz.
Contaba con hacer la ruta a la Loma del Pliegue Tumbado y no había pensado en otra sustituta.
Respecto a la ruta al Lago Eléctrico podíamos haberla hecho desde La Piedra del Fraile y a esta se accede desde el Puente Eléctrico, desde el mismo punto que se inicia el recorrido hacia La Laguna de los Tres.
Pero ya no es cuestión de lamentarse. No todo va a salir bien siempre.