.
Una vez preparados, nos pusimos en marcha hacía la primera actividad del día. Queríamos hacer la caminata de Green Gardens dentro del Parque Gros Morne. Pero antes, volvimos a parar en la gasolinera que teníamos al lado del alojamiento para repostar y comprar el desayuno 14,185L x 1,886 = $26,75 (17,19€) y $24,71 (15,88€).
El cielo estaba nublado (aunque no hacía viento) y el termómetro marcaba 5°C
El cielo estaba nublado (aunque no hacía viento) y el termómetro marcaba 5°C

Para llegar al comienzo de la caminata, tuvimos que llegar a Woody Point por la carretera 431 y girar a la izquierda para volver a pasar por The Tablelands


Cuando llegamos al parking, lo primero que vimos fue los contenedores de basura anti-osos junto con un cartel que avisaba de que había algún oso por la zona y que se tuviera cuidado. La verdad es que no nos hizo mucha gracia, sobre todo porque sólo había otro coche en el parking. Pensamos que no nos apetecía tener un encuentro inesperado con un oso estando solos y decidimos que no merecía la pena correr el riesgo.

Como estábamos cerca de Trout River y ya no íbamos a volver a pasar por esta zona, pensamos que podía ser una buena alternativa. La mejor vista del pueblo, es desde la parte alta de los acantilados, a los que se sube por unas escaleras de madera que hay al final del pueblo. El mayor atractivo del pueblo, son las casas de colores junto a la playa. Antes de abandonar el pueblo, aprovechamos para dar un paseo por el puerto sacando fotos a los barcos pesqueros. El termómetro estaba perezoso y seguía sin subir de los 6 °C.


Tras el paseo, cogimos el coche y nos dirigimos al Visitor Center del parque porque de ahí, salía otra de las caminatas que queríamos hacer, el Lockout trail.
No nos lo podíamos creer, había otro cartel de que había actividad de osos por la zona y se recomendaba mucha precaución. Joooooooooooooo!!
No nos lo podíamos creer, había otro cartel de que había actividad de osos por la zona y se recomendaba mucha precaución. Joooooooooooooo!!

Como alternativa, decidimos hacer otra caminata que pasaba por un bosque y llegaba hasta el faro de Woody Point. Aunque el primer faro de la zona se levantó en 1919 (alimentado por gas acetileno), la estructura que se conserva en la actualidad fue construida en 1959. Es una torre piramidal de madera de 7,3 metros de altura, revestida con tablas blancas y rematada con una linterna cuadrada de color rojo. Sigue el diseño clásico utilizado por el Departamento de Marina y Pesca de Canadá en el siglo XIX. El faro está levantado a 14 mt sobre el nivel del mar y su luz es visible a unos 13 km de distancia.

De vuelta al Visitor Center (volvimos por una ruta diferente), tuvimos oportunidad de fotografiar algunos barcos pesqueros que estaban amarrados en el puerto y también una panorámica del South Arm, uno de los dos fiordos de origen glacial que forman parte de la bahía de Bonne Bay.


La siguiente actividad del día, era el esperado viaje en barco por el fiordo de Western Brook Pond a las 15h. Como era mediodía y queríamos comer antes del paseo, vimos en el cruce de la carretera 431 con la 430, un restaurante y nos pareció que era un bien sitio para comer. El nombre del restaurante Frontier restaurant.
Mientras esperábamos a que nos sirvieran, entablamos conversación con la camarera, una chica chilena que… hablaba español, jejeje. Nos contó que estaba pasando el verano trabajando en Terranova para sacarse un “dinerillo”. Como estábamos entretenidos con la charla, no nos dimos cuenta de que casi había pasado ½ hora y todavía no habíamos empezado a comer. Cuando salimos de Woody Point, íbamos bien de tiempo, pero si queríamos andar luego, teníamos que comer ya.
Le dijimos a nuestra nueva amiga que, por favor, preguntara por nuestra “comanda” y nos dijo que había habido un problema con la cocina y que salía ya. Esperamos 15 minutos más y nuestra comida no salía, así que pedimos hablar con el encargado para decirle que no podíamos esperar más y que nos teníamos que ir.
Tenemos que decir que nos pidieron disculpas y nos invitaron a las bebidas que ya habíamos consumido. Una pena porque las hamburguesas que habíamos pedido tenían muy buena pinta.
Mientras esperábamos a que nos sirvieran, entablamos conversación con la camarera, una chica chilena que… hablaba español, jejeje. Nos contó que estaba pasando el verano trabajando en Terranova para sacarse un “dinerillo”. Como estábamos entretenidos con la charla, no nos dimos cuenta de que casi había pasado ½ hora y todavía no habíamos empezado a comer. Cuando salimos de Woody Point, íbamos bien de tiempo, pero si queríamos andar luego, teníamos que comer ya.
Le dijimos a nuestra nueva amiga que, por favor, preguntara por nuestra “comanda” y nos dijo que había habido un problema con la cocina y que salía ya. Esperamos 15 minutos más y nuestra comida no salía, así que pedimos hablar con el encargado para decirle que no podíamos esperar más y que nos teníamos que ir.
Tenemos que decir que nos pidieron disculpas y nos invitaron a las bebidas que ya habíamos consumido. Una pena porque las hamburguesas que habíamos pedido tenían muy buena pinta.

Habíamos perdido una hora y todavía nos quedaban casi 65 km para llegar al parking. Allí comenzaba el sendero de 3 km hacia el embarcadero de donde zarpaban los barcos. Como me tenía que tomar la biodramina por si mareaba durante el paseo, comimos por el comino alguna de esas que siempre nos gusta llevar en el coche “por si acaso”.



La formación del Western Brook Pond es uno de los fenómenos geológicos más raros de Terranova. A continuación ponemos un resumen de la información que ofrecen los paneles informativos.

“Aunque popularmente se le llama «fiordo», técnicamente es un fiordo de agua dulce o lago fiordo aislado. Su origen es el resultado de una combinación de erosión fluvial, la fuerza de las glaciaciones y el posterior rebote tectónico de la corteza terrestre.
Cuando los glaciares comenzaron a derretirse hace unos 10 000 años, el nivel del mar subió inundando el valle excavado. En ese momento, era un fiordo verdaderamente marino, conectado directamente con el golfo de San Lorenzo y lleno de agua salada.
Una vez desconectado del océano, el agua salada atrapada fue expulsada progresivamente a lo largo de los siglos por la incesante llegada de agua de lluvia y el deshielo que bajaba en cascadas desde las montañas. Su agua dulce es considerada una de las más puras y oligotróficas del planeta, con niveles de minerales tan bajos que prácticamente no conduce la electricidad.”
Al final, no nos sobró mucho tiempo porque llegamos al embarcadero a las 14h45, sólo 15 min antes de la hora. Presentamos el resguardo que nos habían mandado al hacer la reserva on-line y nos dieron los tickets que teníamos que presentar a la tripulación del barco.
Cuando los glaciares comenzaron a derretirse hace unos 10 000 años, el nivel del mar subió inundando el valle excavado. En ese momento, era un fiordo verdaderamente marino, conectado directamente con el golfo de San Lorenzo y lleno de agua salada.
Una vez desconectado del océano, el agua salada atrapada fue expulsada progresivamente a lo largo de los siglos por la incesante llegada de agua de lluvia y el deshielo que bajaba en cascadas desde las montañas. Su agua dulce es considerada una de las más puras y oligotróficas del planeta, con niveles de minerales tan bajos que prácticamente no conduce la electricidad.”
Al final, no nos sobró mucho tiempo porque llegamos al embarcadero a las 14h45, sólo 15 min antes de la hora. Presentamos el resguardo que nos habían mandado al hacer la reserva on-line y nos dieron los tickets que teníamos que presentar a la tripulación del barco.


Nada más zarpar el barco nos dimos cuenta de que hacía bastante frío y como encima, hacia viento, la sensación de frío era mucho mayor. Según dicen, el aire fresco ayuda a no marearse, así que de eso iba sobrado, jejeje
A continuación, os ponemos una selección de fotos para que os podáis hacer una idea de lo que se ve durante el paseo en barco. Nosotros sólo podemos decir que nos encantó.
A continuación, os ponemos una selección de fotos para que os podáis hacer una idea de lo que se ve durante el paseo en barco. Nosotros sólo podemos decir que nos encantó.


Cuando llegamos al final del fiordo vimos, (fotografía de la derecha), una cascada espectacular que caía desde lo alto del fiordo (todavía con nieve) hasta el casi el agua. ¿Os acordáis lo que contábamos antes sobre el cambio de agua salada a dulce?

Durante el viaje de vuelta, la tripulación amenizó el viaje con canciones tradicionales y nos dejó practicar con un instrumento curioso llamado “musical spoons” que, como su nombre indica, son unas cucharas que, golpeadas contra la pierna, creando un sonido de metálico ahuecado. También pudimos ver como la naturaleza, a veces, adquiere formas caprichosas y, en este caso, divertidas.

Cumpliendo el horario previsto, a las 17h habíamos terminado el paseo. Como la cafetería estaba todavía abierta, nos tomamos unos chocolates calientes para ver si entrábamos un poco en calor. Ahhhh, para mojar, pedimos unos “scones”. Nos costaron $15,99 (10,28€).
Además de estar contentos por lo bien que lo habíamos pasado, yo además lo estaba por partida doble porque no me había mareado. Para ser sinceros, el barco sólo se movió un poco al principio ya que, en cuanto nos adentramos en el fiordo, las paredes que lo rodean hicieron que el barco apenas se moviera. En cualquier caso, ¡prueba superada!
De vuelta al parking nos fuimos fijando en los paneles informativos (a la ida no habíamos podido porque llegamos justos de tiempo) y el que más no llamó la atención fue en el que explicaban cómo el moose se había convertido en un problema para la flora de Terranova y porqué habían tenido que intervenir controlando su población.
Los alces fueron introducidos en Terranova a finales del siglo XIX y principio del XX para proporcionar carne principalmente. Sin depredadores naturales y con abundante alimento, su población creció sin control hasta aprox. 200.000 ejemplares mediados del siglo XX.
Los moouses comen entre 18–27 kg de vegetación al día. Con decenas de miles de animales, esto supone hasta un millón de toneladas de plantas al año. El resultado es que los bosques jóvenes no pueden regenerarse; los alces se comen los brotes y convierten zonas boscosas en pastizales y matorrales, alterando profundamente el ecosistema. Aunque hoy en día la población ha descendido (gracias a una gestión sostenible y controlada) hasta los 110.000 ejemplares, siguen causando daños importantes a los bosques y suponen también, un riesgo de accidentes de tráfico.
Además de estar contentos por lo bien que lo habíamos pasado, yo además lo estaba por partida doble porque no me había mareado. Para ser sinceros, el barco sólo se movió un poco al principio ya que, en cuanto nos adentramos en el fiordo, las paredes que lo rodean hicieron que el barco apenas se moviera. En cualquier caso, ¡prueba superada!
De vuelta al parking nos fuimos fijando en los paneles informativos (a la ida no habíamos podido porque llegamos justos de tiempo) y el que más no llamó la atención fue en el que explicaban cómo el moose se había convertido en un problema para la flora de Terranova y porqué habían tenido que intervenir controlando su población.
Los alces fueron introducidos en Terranova a finales del siglo XIX y principio del XX para proporcionar carne principalmente. Sin depredadores naturales y con abundante alimento, su población creció sin control hasta aprox. 200.000 ejemplares mediados del siglo XX.
Los moouses comen entre 18–27 kg de vegetación al día. Con decenas de miles de animales, esto supone hasta un millón de toneladas de plantas al año. El resultado es que los bosques jóvenes no pueden regenerarse; los alces se comen los brotes y convierten zonas boscosas en pastizales y matorrales, alterando profundamente el ecosistema. Aunque hoy en día la población ha descendido (gracias a una gestión sostenible y controlada) hasta los 110.000 ejemplares, siguen causando daños importantes a los bosques y suponen también, un riesgo de accidentes de tráfico.

Antes de volver a Rocky Harbour, pasamos a echar un vistazo al comienzo de la caminata (Bakers Brook Falls)) que queríamos hacer al día siguiente y es que no nos queríamos llevar la sorpresa de que anduviera algún oso suelto por la zona. Por cierto ¿sabéis que mientras preparábamos el viaje, no vimos ningún comentario que hiciera referencia a la presencia de osos en Terranova?
Ya en Rocky Harbour, cenamos en el restaurante Fisherman's Landing. Yo, una hamburguesa de alce con patatas y Anna un filete de pollo con arroz. La cena nos salió por $60,90 (39,14€).
Ya en Rocky Harbour, cenamos en el restaurante Fisherman's Landing. Yo, una hamburguesa de alce con patatas y Anna un filete de pollo con arroz. La cena nos salió por $60,90 (39,14€).


Antes de volver al alojamiento, pasamos por un supermercado para comprar el desayuno para el día siguiente y provisiones varias para llevar en el coche. Todo por $55,11 (35,41€).
Cuando llegamos al alojamiento, no había nadie en la recepción, así que llamamos al teléfono que había para que viniera alguien y poder “saldar las deudas”.
Al igual que el día anterior, mientras organizábamos las cosas para marchar al día siguiente, me vino a la cabeza que podíamos volver al faro de Lobster Cove a hacer de nuevo el atardecer. Era nuestro último día en Rocky Harbour y quién sabe, si tendríamos la oportunidad de volver.
En esta ocasión, Anna prefirió quedarse en el alojamiento, así que cogí los utensilios fotográficos y me marché a despedirme de uno de nuestros lugares favoritos de Terranova. Para no repetir las fotos del día anterior, intenté buscar puntos de vista diferentes. Por cierto, la puesta de sol fue “una pasada”.
Cuando llegamos al alojamiento, no había nadie en la recepción, así que llamamos al teléfono que había para que viniera alguien y poder “saldar las deudas”.
Al igual que el día anterior, mientras organizábamos las cosas para marchar al día siguiente, me vino a la cabeza que podíamos volver al faro de Lobster Cove a hacer de nuevo el atardecer. Era nuestro último día en Rocky Harbour y quién sabe, si tendríamos la oportunidad de volver.
En esta ocasión, Anna prefirió quedarse en el alojamiento, así que cogí los utensilios fotográficos y me marché a despedirme de uno de nuestros lugares favoritos de Terranova. Para no repetir las fotos del día anterior, intenté buscar puntos de vista diferentes. Por cierto, la puesta de sol fue “una pasada”.



Cuando el sol de metió completamente en el horizonte y el cielo perdió su colorido, recogí los “bártulos” y me volví para el alojamiento, pero no antes sacar esta bonita foto (a mí me lo parece, por lo menos) de Rocky Harbour iluminada por la luna llena.

*** final del día 4 ***
.
