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Parece mentira que, con el día “de perros” que había hecho el día anterior, hoy había amanecido totalmente despejado. Como teníamos la “espinita” de no tener unas fotos decentes del faro de Long Point, decidimos levantarnos un poco antes y pasar a ver si las mejorábamos.


Lo mejor de todo fue que, cuando nos asomamos al mirador que da al mar, los icebergs que días anteriores estaban muy lejos, ahora estaban muy cerca de la costa (suponemos que el temporal del día anterior, les había dado un buen meneo). Sin perder un minuto, cogimos el coche y nos acercamos hasta Sleepy Cove.
¡Qué manera de despedirnos de Twillingate!
¡Qué manera de despedirnos de Twillingate!


Además de las increíbles vistas, en Sleepy Cove hay restos abandonados de maquinaria antigua y es que a finales del siglo XIX y principios del XX, la zona alrededor de Twillingate experimentó un boom minero impulsado por el descubrimiento de vetas de cobre de gran calidad en sus acantilados marítimos.
La mina estuvo activa principalmente entre la primera y segunda década del siglo XX (alcanzando su pico de actividad hacia 1918). Tras la Primera Guerra Mundial, el precio internacional del cobre cayó drásticamente y la extracción dejó de ser rentable. La mina cerró sus puertas definitivamente hacia 1920.
Hoy en día, las piezas de hierro oxidado (motores antiguos, poleas, vagonetas y estructuras de perforación) se conservan como un pintoresco testimonio del pasado industrial de la isla, formando un gran contraste con el paisaje costero.
La mina estuvo activa principalmente entre la primera y segunda década del siglo XX (alcanzando su pico de actividad hacia 1918). Tras la Primera Guerra Mundial, el precio internacional del cobre cayó drásticamente y la extracción dejó de ser rentable. La mina cerró sus puertas definitivamente hacia 1920.
Hoy en día, las piezas de hierro oxidado (motores antiguos, poleas, vagonetas y estructuras de perforación) se conservan como un pintoresco testimonio del pasado industrial de la isla, formando un gran contraste con el paisaje costero.

Aunque nos podíamos haber quedado allí a pasar la mañana, recogimos las cámaras y nos pusimos en marcha sin mirar atrás. No es la primera vez que nos liamos sacando fotos y luego tenemos que estar el resto del día “a la carrera”.
Twillingate no quería que nos fuéramos y es que, según pasábamos por Wild Cove, vimos un iceberg gigante muy cerca de la costa. ¡Así no avanzamos!
Ya hemos comentado anteriormente que es difícil apreciar el tamaño de estos gigantes, cuando no hay ningún otro elemento en el encuadre con qué comparar. ¡Era nuestro día de suerte! Un barco pesquero que salía a faenar, se dirigía hacia el iceberg. ¡Solo tuvimos que esperar el momento justo y… fotón!
Twillingate no quería que nos fuéramos y es que, según pasábamos por Wild Cove, vimos un iceberg gigante muy cerca de la costa. ¡Así no avanzamos!
Ya hemos comentado anteriormente que es difícil apreciar el tamaño de estos gigantes, cuando no hay ningún otro elemento en el encuadre con qué comparar. ¡Era nuestro día de suerte! Un barco pesquero que salía a faenar, se dirigía hacia el iceberg. ¡Solo tuvimos que esperar el momento justo y… fotón!

Justo antes de cruzar el puente que une Twillingate con New World Island, nos llamó la atención un grupo de personas sacando fotos. Solo podía significar que había otro iceberg cerca… aunque al acercarnos descubrimos que no era uno, sino tres.

Como ya es costumbre en nuestros diarios cada vez que presenciamos una imprudencia, publicamos nuestra “foto denuncia”. Y es que, mientras la mayoría nos buscamos la vida para encontrar aparcamiento, otros parece que se sienten por encima del bien y del mal: aparcan en plan “aquí te pillo, aquí te mato”, en mitad de la carretera y, para colmo, en plena curva. Pura irresponsabilidad y falta de respeto hacia los demás.

“Con la tontería” eran las 9h15 y todavía seguíamos en Twillingate. ¡Menos mal que habíamos madrugado para aprovechar el día!
Nuestro siguiente destino era Embree, un pequeño pueblo cerca de Lewisporte donde se encuentran los restos del naufragio del HMS Calypso, una corbeta de Royal Navy botada en 1883. Por el camino hicimos una parada técnica para repostar, 24,883L x $1,889 = $47 y comprar provisiones, $15,10 = 9,69€.
Nuestro siguiente destino era Embree, un pequeño pueblo cerca de Lewisporte donde se encuentran los restos del naufragio del HMS Calypso, una corbeta de Royal Navy botada en 1883. Por el camino hicimos una parada técnica para repostar, 24,883L x $1,889 = $47 y comprar provisiones, $15,10 = 9,69€.

En 1902 fue enviado a Saint John's (Capital de Terranova & Labrador) y se convirtió en un buque escuela para la Newfoundland Royal Naval Reserve. Miles de marineros de Terranova que lucharon en la Primera Guerra Mundial se formaron. En 1916 le cambiaron el nombre por el de HMS Briton.
Tras la Primera Guerra Mundial, el buque fue dado de baja y vendido en 1922 a una empresa privada que, durante décadas, lo utilizó como almacén flotante para carbón y sal. En la década de 1950 fue remolcado hacia el área de Lewisporte y como no se encontraron fondos para convertirlo en buque museo, en 1968 fue remolcado hasta Embree, donde le prendieron fuego para desguazarlo y hundirlo.
Tras la Primera Guerra Mundial, el buque fue dado de baja y vendido en 1922 a una empresa privada que, durante décadas, lo utilizó como almacén flotante para carbón y sal. En la década de 1950 fue remolcado hacia el área de Lewisporte y como no se encontraron fondos para convertirlo en buque museo, en 1968 fue remolcado hasta Embree, donde le prendieron fuego para desguazarlo y hundirlo.

De nuevo en ruta, volvimos a ver uno de esos curiosos carteles donde se felicitaba a los estudiantes que se habían graduado en 2026. ¡Enhorabuena Alexis!

A las 13h entramos en Terranova National Park y poco después llegamos a Sandy Cove donde teníamos planificado hacer una pequeña caminata llamada Lockout trail.


Como no sabíamos lo que nos íbamos a entretener, decidimos aprovechar las bonitas vistas al mar que teníamos, para comer los sándwiches que habíamos comprado por el camino.

La caminata Sandy Cove Lookout forma parte del Coastal Ridge, una ruta más larga de 15 km. Aunque el tramo hasta el mirador es de apenas 1 km, la subida resultó ser bastante pronunciada y, con el sol apretando (qué raro ¿verdad?), nos costó lo suyo llegar. Eso sí, el esfuerzo mereció la pena: unas vistas panorámicas espectaculares del océano y de los pueblos costeros de la bahía de Bonavista.


Muy cerca de allí, también teníamos previsto un paseo alrededor del Sandy Cove Pond, pero no si fue por la “solana” que hacía, no le vimos mucho interés y nos dimos la vuelta a mitad de camino. Así todo, os dejamos un par de fotos para que os hagáis una idea del lugar.


Nuestro siguiente destino fue el pintoresco pueblo costero de Salvage. Asentamiento habitual de pescadores ingleses desde el siglo XVII, se fundó como pueblo a principios del siglo XIX, lo que lo convierte en una de las comunidades europeas continuadas más antiguas de Terranova.
Tradicionalmente centrado en la pesca del bacalao y la langosta, conserva la arquitectura tradicional de los pueblos costeros de Terranova, con coloridas casas de madera encaramadas sobre las rocas y pequeños embarcaderos.
Tradicionalmente centrado en la pesca del bacalao y la langosta, conserva la arquitectura tradicional de los pueblos costeros de Terranova, con coloridas casas de madera encaramadas sobre las rocas y pequeños embarcaderos.


De camino al alojamiento, en Musgravetown, hicimos una última parada para ver el Blue Hill View. Situado muy cerca de península de Eastport, es el mirador más alto del Parque Nacional TerraNova, ofreciendo unas vistas increíbles de los enormes bosques de coníferas, lagos y fiordos característicos de TerraNova, así como la bahía de Bonavista al fondo.
Además, como se puede llegar al mirador en coche, hace que sea uno de los más visitados. En nuestro caso, no sé si es porque era tarde ya o por la cantidad de mosquitos que había, estuvimos solos.
Además, como se puede llegar al mirador en coche, hace que sea uno de los más visitados. En nuestro caso, no sé si es porque era tarde ya o por la cantidad de mosquitos que había, estuvimos solos.



Como no habíamos comprado cena para ese día, intentamos buscar un supermercado que nos había señalado el dueño de la casa, pero cuando llegamos, ya había cerrado. Cuando llegamos a Musgravetown y tomamos la desviación para llegar al alojamiento, tuvimos que “sufrir” lo que sin ninguna ha sido la peor carretera por la que hemos andado en todo Terranova. ¡Qué tres kilómetros más largos!





Aquí queremos hacer una aclaración sobre nuestra valoración del alojamiento. Una vez instalados, vimos que la WIFI no funcionaba y tampoco teníamos cobertura de móvil. La TV como iba por internet... tampoco funcionaba, así que estuvimos aislados. Menos mal que en el casa había otra pareja.
A la mañana siguiente cuando nos pusimos en ruta y recuperamos la señal de móvil, le mandamos un mensaje para decirle lo que había ocurrido y solo recibimos como respuesta un “gracias”.
Para no irnos “a la cama sin cenar” (suena a castigo de los años 80 del siglo pasado), tiramos de las provisiones que teníamos en el coche. Por lo menos, nos fuimos a dormir con el estómago caliente.
A la mañana siguiente cuando nos pusimos en ruta y recuperamos la señal de móvil, le mandamos un mensaje para decirle lo que había ocurrido y solo recibimos como respuesta un “gracias”.
Para no irnos “a la cama sin cenar” (suena a castigo de los años 80 del siglo pasado), tiramos de las provisiones que teníamos en el coche. Por lo menos, nos fuimos a dormir con el estómago caliente.

*** Final del día 14 ***
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