Domingo 28 de Junio BUKHANSAN
Por fin es domingo y toca hacer senderismo por el parque natural de Bukhansan, a las afueras de Seoul. Incluso Jordan se ha animado a ir para allí. El parque es tan grande que está dividido en 21 tramos de entre 3 y 4 km, por lo que no hemos coincidido en el recorrido. Eso sí, en el metro la gente nos miraba... y es que si es raro ver a un occidental (yo los puedo contar con los dedos de las manos en dos días), ver a dos a la vez, lo es más.
En mi caso, quería atravesar el monte por la ruta 21, para la que hice la reserva el viernes en la oficina de turismo (hay que llamar por teléfono a un sitio, en coreano, claro). Para poder hacerla se necesita un pasaporte en vigor y suerte, pues sólo pueden hacerla 500 personas al día.
Al final he hecho la ruta 21 completa, seguida por las continuaciones hacia el norte: ruta 20, 19, 18 y 17. En total han sido unas ocho horas desde que he salido con Jordan.
Para llegar al inicio de mi ruta, uno de los puntos más alejados respecto a la ciudad, he tenido que coger el metro (incluyendo transbordos) hasta GUPABAL. Allí, en frente de la salida 1 del metro, está la parada de autobús (y una miríada de coreanos equipadísimos) que te lleva a Bukhansan. En mi caso podía elegir entre los autobuses 34 y 734. Hemos ido peor que en una lata de sardinas... de hecho he tenido que esperar a tres autobuses para poder meterme dentro.
La parada donde me he bajado, que no está nada señalizada, es Seokgulam, claro que está escrito en su ortografía únicamente. Será más o menos la parada 15-16 desde que coges el autobús y te lleva unos 20 minutos llegar a ella. Lo mejor es preguntar a la gente del propio autobús, entre todos sacas algo en claro, y además están dispuestos a ayudarte aunque no se lo pidas (serás el único occidental en el autobús).
El sendero está muy bien señalizado.
Y las vistas durante prácticamente todo el recorrido que no lleva más de dos horas es preciosa. Una pena que como siempre mi cámara de fotos no haga fotos ni mediodecentes.
En el camino te puedes desviar, no más de diez minutos cuesta arriba, a un santuario budista, donde descansar un poquito.
Como consejo, si vais a hacer senderismo por Corea, llevad alguna pijotada tipo pasas, galletas, cacahuetes,... Los coreanos no van a caminar sólo, hacen vida social y se juntan un montón a hacer un picnic en medio del sendero. Esa es vuestra oportunidad... les saludas, te sientas al lado y les ofreces alguna de las cosas que llevas. Ellos te lo agradecen infinito y al final te ofrecen tantas cosas que ya te das por comido. Así lo he hecho yo en un par de ocasiones, y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Eso sí, es posible que del grupo de diez coreanos haya uno que hable inglés y traduzca a los otros nueve.
Yo iba saludando a todo el mundo que me cruzaba, feliciano que es uno. La mayor parte me devolvían el saludo entre sorprendidos y agradecidos por no decir el típico Hi o Hello. Algunos me han parado en el camino para hablar un poco. Ha sido el caso de un matrimonio que, según me han comentado, van días sí día no a hacer el recorrido 21, pues viven cerca. Les he pasado mi contacto de Couch Surfing (no lo conocían y han flipa'o) porque quieren hacer el peregrinaje del Camino de Santiago. Se verá.
Una vez finalizado el recorrido se llega a unos suburbios de la ciudad, donde la gente aparca el coche (normalmente la gente hace el trayecto al revés) y encontrarás un montón de restaurantes típicos donde se reúnen los coreanos en familias y cuadrillas muy numerosas. Son bastante ruidosos.
Como me ha sabido a poco, he optado por continuar con el sendero 20, menos atractivo sin lugar a dudas, pero interesante. Un poco más cansado pues hay muchos tramos de subir y bajar escaleras. Eso sí, muy bien señalizado y habilitado con seguridad.
En el tramo 19 hay un mirador con unas vistas magníficas de Bukhansan y de la ciudad de Seoul (que n se puede decir que sea especialmente bonita en perspectiva).
Si se continúa por el sendero 18, nada más empezarlo hay acceso a una estación de metro (1 km de distancia). En mi caso, como estaba a gusto a pesar de llevar unas 5 horas de caminata, he decidido seguir hasta el sendero 17, que termina también junto a otra estación de metro (Mangwolsa, 112)
Como estaba ya en la línea nº1, he optado por ir directamente hasta Dongdaemum, para poder ver el mercado antes de que cerraran, como me pasó ayer. He llegado para la 18:30 aproximadamente y he podido deambular una hora pasadita, pues al ser domingo estaban cerrando algunos puestos. Es impresionante. Te metas por la calle que te metas, ves decenas y decenas de puestos ambulantes, algunos tienen la ropa medio-tirada para que la gente la revuelva (a menos de 5€ la prenda nueva). Puedes encontrar de todo: juguetes, ropa, pelucas, complementos, taladros,... yo qué sé... menos una bomba nuclear, lo que quieras. La verdad es que lo he disfrutado. Antes de venirme a casa a actualizar por fin el diario (llevaba más de un día de retraso), he buscado algo para comer en los numerosos puestos callejeros. Me ha tentado un minipollo que primero asan y después lo frién un poco para dejarlo en plan KFC, pero por menos de 4 euros!! Una pena que no tenían mesas disponibles. Al final ha caído una especie de perrito caliente, pero envuelto en pasta de harina y patata, en vez de pan. No estando nada malo, no llega a la altura de las otras guarradas que he comido días atrás. Seguiré intentándolo.
Aún no sé como le habrá ido a Jordan, pues no ha llegado aún a casa. Mañana toca una escapada a Suwon, una ciudad alejada de Seoul (90' en metro), antes de coger el autobús hacia Sokcho... ya tengo mono de hacer senderismo por el parque natural más famoso de Corea: Seoraksan.
Por fin es domingo y toca hacer senderismo por el parque natural de Bukhansan, a las afueras de Seoul. Incluso Jordan se ha animado a ir para allí. El parque es tan grande que está dividido en 21 tramos de entre 3 y 4 km, por lo que no hemos coincidido en el recorrido. Eso sí, en el metro la gente nos miraba... y es que si es raro ver a un occidental (yo los puedo contar con los dedos de las manos en dos días), ver a dos a la vez, lo es más.

En mi caso, quería atravesar el monte por la ruta 21, para la que hice la reserva el viernes en la oficina de turismo (hay que llamar por teléfono a un sitio, en coreano, claro). Para poder hacerla se necesita un pasaporte en vigor y suerte, pues sólo pueden hacerla 500 personas al día.
Al final he hecho la ruta 21 completa, seguida por las continuaciones hacia el norte: ruta 20, 19, 18 y 17. En total han sido unas ocho horas desde que he salido con Jordan.
Para llegar al inicio de mi ruta, uno de los puntos más alejados respecto a la ciudad, he tenido que coger el metro (incluyendo transbordos) hasta GUPABAL. Allí, en frente de la salida 1 del metro, está la parada de autobús (y una miríada de coreanos equipadísimos) que te lleva a Bukhansan. En mi caso podía elegir entre los autobuses 34 y 734. Hemos ido peor que en una lata de sardinas... de hecho he tenido que esperar a tres autobuses para poder meterme dentro.
La parada donde me he bajado, que no está nada señalizada, es Seokgulam, claro que está escrito en su ortografía únicamente. Será más o menos la parada 15-16 desde que coges el autobús y te lleva unos 20 minutos llegar a ella. Lo mejor es preguntar a la gente del propio autobús, entre todos sacas algo en claro, y además están dispuestos a ayudarte aunque no se lo pidas (serás el único occidental en el autobús).
El sendero está muy bien señalizado.
Y las vistas durante prácticamente todo el recorrido que no lleva más de dos horas es preciosa. Una pena que como siempre mi cámara de fotos no haga fotos ni mediodecentes.
En el camino te puedes desviar, no más de diez minutos cuesta arriba, a un santuario budista, donde descansar un poquito.
Como consejo, si vais a hacer senderismo por Corea, llevad alguna pijotada tipo pasas, galletas, cacahuetes,... Los coreanos no van a caminar sólo, hacen vida social y se juntan un montón a hacer un picnic en medio del sendero. Esa es vuestra oportunidad... les saludas, te sientas al lado y les ofreces alguna de las cosas que llevas. Ellos te lo agradecen infinito y al final te ofrecen tantas cosas que ya te das por comido. Así lo he hecho yo en un par de ocasiones, y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Eso sí, es posible que del grupo de diez coreanos haya uno que hable inglés y traduzca a los otros nueve.
Yo iba saludando a todo el mundo que me cruzaba, feliciano que es uno. La mayor parte me devolvían el saludo entre sorprendidos y agradecidos por no decir el típico Hi o Hello. Algunos me han parado en el camino para hablar un poco. Ha sido el caso de un matrimonio que, según me han comentado, van días sí día no a hacer el recorrido 21, pues viven cerca. Les he pasado mi contacto de Couch Surfing (no lo conocían y han flipa'o) porque quieren hacer el peregrinaje del Camino de Santiago. Se verá.
Una vez finalizado el recorrido se llega a unos suburbios de la ciudad, donde la gente aparca el coche (normalmente la gente hace el trayecto al revés) y encontrarás un montón de restaurantes típicos donde se reúnen los coreanos en familias y cuadrillas muy numerosas. Son bastante ruidosos.
Como me ha sabido a poco, he optado por continuar con el sendero 20, menos atractivo sin lugar a dudas, pero interesante. Un poco más cansado pues hay muchos tramos de subir y bajar escaleras. Eso sí, muy bien señalizado y habilitado con seguridad.
En el tramo 19 hay un mirador con unas vistas magníficas de Bukhansan y de la ciudad de Seoul (que n se puede decir que sea especialmente bonita en perspectiva).
Si se continúa por el sendero 18, nada más empezarlo hay acceso a una estación de metro (1 km de distancia). En mi caso, como estaba a gusto a pesar de llevar unas 5 horas de caminata, he decidido seguir hasta el sendero 17, que termina también junto a otra estación de metro (Mangwolsa, 112)
Como estaba ya en la línea nº1, he optado por ir directamente hasta Dongdaemum, para poder ver el mercado antes de que cerraran, como me pasó ayer. He llegado para la 18:30 aproximadamente y he podido deambular una hora pasadita, pues al ser domingo estaban cerrando algunos puestos. Es impresionante. Te metas por la calle que te metas, ves decenas y decenas de puestos ambulantes, algunos tienen la ropa medio-tirada para que la gente la revuelva (a menos de 5€ la prenda nueva). Puedes encontrar de todo: juguetes, ropa, pelucas, complementos, taladros,... yo qué sé... menos una bomba nuclear, lo que quieras. La verdad es que lo he disfrutado. Antes de venirme a casa a actualizar por fin el diario (llevaba más de un día de retraso), he buscado algo para comer en los numerosos puestos callejeros. Me ha tentado un minipollo que primero asan y después lo frién un poco para dejarlo en plan KFC, pero por menos de 4 euros!! Una pena que no tenían mesas disponibles. Al final ha caído una especie de perrito caliente, pero envuelto en pasta de harina y patata, en vez de pan. No estando nada malo, no llega a la altura de las otras guarradas que he comido días atrás. Seguiré intentándolo.
Aún no sé como le habrá ido a Jordan, pues no ha llegado aún a casa. Mañana toca una escapada a Suwon, una ciudad alejada de Seoul (90' en metro), antes de coger el autobús hacia Sokcho... ya tengo mono de hacer senderismo por el parque natural más famoso de Corea: Seoraksan.