Lunes 29 de Junio SUWON
Éste es mi último día en Seoul y me ha costado levantarme de la cama (bueno, del suelo). Y es que ayer por la noche estuve de charleta con Jordan, que estuvo tocando melodías clásica en la guitarra.Total que entre una cosa y otra, nos dieron las dos.
No obstante, tenía planificado el día de hoy, pues a las 19:50 tengo el bus a Sokcho (desde donde estoy escribiendo ahora).
El plan básicamente pasa por ir a Suwon, una población del extrarradio sur de Seúl, a la que se puede acceder en tren y en la línea 1 del metro (más barato, 1’5€). El trayecto viene a durar unos 80’. En este sentido, os aconsejo que os hagáis con la app de los metros de Corea (Seoul, Busan, Daegu,…) Es imprescindible y gratuita para androide. Quienes tengáis windowsphone (como yo) ya sabéis que estáis vendidos con las apps.
En Suwon hay dos grandes atractivos, por una parte el Pueblo folclórico coreano (KFV) y la fortaleza de hace 1200 años. Ésta última está integrada por la propia ciudad.
Lo primero que has de hacer cuando llegas a la estación de Suwon es buscar la salida 4, que es la que da a la Oficina de Turismo. Allí, de una manera muy exhaustiva te van a dar explicaciones de todo tipo en inglés. Son encantadores.
Para ir a los dos sitios atractivos que he citado, hay que tomar como partida esta salida 4 del metro o la oficina de turismo adyacente, pues salen de ahí mismo los autobuses que necesitarás.
En mi caso, había visto que tenía bus gratuito (shuttle) hacia el KFV a las 10:30. En total tienes tres desde esta estación de metro. La distancia que se recorre es considerable pues ha tardado 30’ (en la propaganda pone 45’, pero tanto al ir como al volver he tardado menos). Te deja justo en frente de la entrada. Habremos montado una docena de personas, mayoritariamente orientales.
Teniendo en cuenta que a mí me gustan estos espacios folklóricos-tradicionales es posible que mi opinión esté algo sesgada.
El precio de la entrada resulta llamativo para ser Corea (15000KRW). Es una extensión muy grande, lo que añadido a que no había muchos turistas, ha hecho que me sintiera un tanto solitario.
En principio está bien organizado y limpio, como todo lo que he visto hasta ahora en Corea. Los carteles cuentan con alguna pequeña indicación en inglés, mucho más breve que la coreana. Se agradece. No obstante, creo que es el típico sitio que ganaría de manera exponencial si se visita con guía autóctono.
Hay cuatro espectáculos en vivo que se repiten dos veces al día y se reproducen de manera consecutiva. De 10 a 12 y de 14 a 16. Cada uno viene a durar unos 15’. Así hay malabaristas sobre una cuerda; espectáculo sobre caballos, incluido tiro al arco; reproducción de una boda tradicional coreana; representación de bailes típicos. Casualmente hoy, por ser lunes, no había la primera actuación y la segunda estaba en obras el recinto donde se hacía desde el 29/6 (hoy) hasta el 1/7. Respecto a las otras actividades han sido curiosas y me han gustado. Esta noche igual intento releer algún pasaje de “Bambú” de Pearl S. Buck, donde se reproducen este tipo de rituales.
Además de los cuatro espectáculos, a lo largo de la villa hay, dirigido a los niños, actividades educativas sobre aspectos tradicionales (plantación del arroz, cocina típica, lanzamiento de agua con pistolas de caña de bambú,…). Sin embargo, no sé si por ser lunes o haber poquita gente, no he visto mucho de esto. Incluso una zona habilitada como zona infantil y de juegos en plan parque de atracciones clásico estaba desértico.
A mí eso no me motiva tanto como el poder pasear por entre las casas, los huertos, los santuarios,… Por lo que no me ha importado, pero es mi opinión personal.
En cierta medida se le podría criticar el hecho de que la impostura se nota más en tanto en cuanto que todo está demasiado perfecto. Cada cosa en su sitio. Todo bien cuidado.
Hay una zona dedicada a la comida coreana. Yo he probado, como todos los días intento tomar algo distinto, los rice cakes. Según Won, el coreano que estuvo en casa en marzo alojado mediante CSurfing, es la leche… pues para él. No saben a nada. De momento, es la comida que menos me ha gustado de las que he probado. Recomiendo cualquier otra de los puestos callejeros, barata, grasienta y deliciosa.
Como andaba un poco justo de tiempo, me he vuelto a Suwon en el bus de las 14:00 (hay otros dos más tarde: 15:30 y 16:30). Me he bajado en frente de la oficina de turismo (única parada), desde donde he cogido el bus que me llevaba a la fortaleza. Hay varios buses que os valen. En todos los casos, es la quinta parada (10’). Se puede abonar con T-Card. Eso sí, acordaos de que hay que picarla al subir y al bajar (a mí se me ha olvidado las dos veces, y te aplican una multa de unos 600KRW la siguiente vez que cojas el transporte).
Las murallas de la fortaleza tienen una extensión de unos 14 kilómetros, así que olvidaos de recorrerla entera. Está muy bien conservada para haber sido construida hace 1200 años. Imagino que la habrán restaurado. No obstante, es patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Está tan integrada en la ciudad, que en su interior no hay ninguna ciudadela o algo por el estilo. Integra el Palacio real de la época y el resto son edificios y más edificios. Muchos de ellos rascacielos altísimos y horrorosos como los de Seoul.
Siguiendo el consejo del señor de la oficina de turismo, he comenzado el recorrido en la quinta parada del autobús. Es fácil de distinguir pues deja al lado de la puerta de entrada más espectacular a la fortaleza. El acceso a las murallas se puede hacer desde varios sitios, en todos ellos puedes comprar el ticket que cuesta 1000 KRW. Te pones una pegatina para que no te vayan pidiendo el ticket cada vez que pasas por los controles y ya está.
El recorrido, como decía, me ha llevado más o menos 90 minutos y ha sido aproximadamente la mitad de la extensión de la muralla de la fortaleza. Había muy poca gente en el recorrido que termina en una zona recreativa donde varios tursitas occidentales intentaban (es mucho decir) dar en una diana ENORME a MUY POCOS METROS con un arco. Al parecer debe de ser un deporte típico en Corea. Me he echado unas risas viendo lo negados que somos y allí mismo me he cogido el autobús de vuelta a la estación de metro de Suwon (bus 702-2)
Para los que no gusten de caminar, tienen la alternativa del dragón-tren:
Para las 17:00, según lo previsto ya estaba en el metro y para las 18:45 en el estudio de Jordan. Le tocaba trabjar hasta las 9 pm, así que me he despedido a la mañana, antes de salir. Una duchita, hacer la mochila y a todo correr al metro otra vez para acercarme a la estación de autobuses de Dong Seoul (hay otras, cuidado) que me lleva en el expreso a Sokcho a las 19:50. Como no tengo arreglo, he llegado hacia las 19;45 a la estación, resultando que el andén que me dijeron era al final otro distino con igual número….lo dicho, a veces confundo la puntualidad (la valoro) con la imprudencia, estando lejos de casa.