Creo recordar que a eso de las 7:30 nos recogió el bus que nos llevaría al Colca. Este bus lo habían gestionado los del Tradición Colca, el hotel de Yanque donde íbamos a pasar las 2 siguientes noches. Nos habían cobrado $35 por persona, más barato que los $50 que cobra 4M, la empresa más conocida para este trayecto. La empresa con la que íbamos se llamaba Colonial Tours y resultó que íbamos solos en el bus: todo un bus de 50 plazas para nosotros dos solos, el conductor y el guía. Era más bien un transporte privado! Al montar nos quedamos dormidos hasta llegar a la primera parada del viaje: laguna Lagunillas, un lago que está como a una hora de Puno. Las vistas que se tienen desde el bus son bastante mejores que las que luego hay desde el mirador donde para el bus, pero por otro lado en el mirador había un par de llamas muy simpáticas que aceptaron salir en otro de nuestros “llama-selfies”.
Laguna Lagunillas
La segunda parada del día era la laguna Sakakani, a 4450m de altura, donde veríamos flamencos andinos, aunque desde lejos, y un rebaño de alpacas:
Laguna Sakakani
A partir de ahí nos adentramos en el altiplano andino y empezamos a tener las primeras vistas de los volcanes de la zona. Es un camino muy chulo y poco transitado, atravesando parte de la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca. Vimos una vía de tren pero el guía nos explicó que era sólo para mercancías. La zona está prácticamente despoblada, excepto por múltiples rebaños de llamas y alpacas y alguna parada para camioneros.
Altiplano andino
En Patahuasi, una de esas paradas para camioneros y también parada habitual de los tours que hacen la ruta Puno-Chivay o Arequipa-Chivay, hicimos una parada en la cafetería para tomar un buen mate triple (coca, muña y otra más que no recuerdo) a 4200 metros de altura:
Patahuasi
Dos mates y un sándwich de pollo a la plancha muy rico nos costaron S/16, y también aprovechamos para comprar una botella grande de agua (S/5) y usar el baño (S/1). En Patahuasi teníamos que cambiar de bus, y nos acoplamos a un minibús que venía desde Arequipa, así que aquí se nos acabó el tour privado. El resto del trayecto hasta Yanque lo haríamos rodeados de franceses, americanos y algún peruano. La parada estrella de este trayecto iba a ser el mirador de los volcanes, a 4900 metros de altura y el punto más alto de nuestro viaje por Perú, pero antes de llegar hicimos alguna parada para observar rebaños de llamas, alpacas y vicuñas. En uno de esos rebaños conocimos a “antes muerta que sencilla”, que curiosamente era macho:
Nos explicaron que los hilos de colores se les cosen en las orejas para diferenciar a los machos de las hembras (solo los machos llevan hilos) y los distintos colores indican el dueño, pues en el mismo rebaño puede haber animales de varios dueños.
Después de un rato más de bus llegamos al mirador de los volcanes (4900 m), desde donde se divisan ocho nevados: Ubinas, Misti, Chachani, Ampato, Sabancaya, Huaca Huaca, Mismi y Chucura. Había muchísima gente, debimos coincidir con 2 ó 3 buses, y era casi imposible hacer fotos decentes. Por supuesto, no faltaban las señoras vendiendo souvenirs, que si de verdad se tiran todo el día ahí arriba deben tener glóbulos rojos como para correr la maratón sin pestañear.
Otro ratito de bus, muchas curvas y alguna cabezadita y ya estábamos en Chivay, entrada del valle del Colca. Para poder pasar, es impepinable pagar los S/70 de “boleto turístico” o tasa de entrada que se han sacado de la manga con la excusa de que el dinero va a mantenimiento de la zona cuando en realidad pasa como en MaPi: los lugareños no ven un duro. Un robo, pero qué le vamos a hacer, tocaba tragar. Habíamos leído algún diario de viajeros que consiguen escaquearse pero yendo en un bus turístico es prácticamente imposible.
La mayoría de viajeros en nuestro bus se quedaban en Chivay, que es el pueblo más grande y la opción más habitual para alojarse, pero nosotros habíamos decidido dormir en Yanque, un pueblo más pequeño, tranquilo y auténtico. El bus nos llevó hasta nuestro hotel, el Tradición Colca, donde empezaban nuestros dos días y pico en el valle del Colca.