La mañana la dedicamos a ver con tranquilidad la ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1999, ya que la tarde anterior solo habíamos hecho una cata, la Torre del reloj, la escalera de los estudiantes, el cementerio sajón, la iglesia de la colina, la casa de Vlad Tepes (solo queda la estructura, hoy es un restaurante con poco o nulo interés yo lo calificaría de trampa para turistas), la murallas y sus torres, etc.
Justo en los bajos del restaurante de casa de dracula hay una magnifica tienda de artesanía para mi la mejor que encontramos en todo el país, con artículos de calidad y a precios razonables.

Tras una comida ligera, nos fuimos a Vicri famoso por su iglesia fortificada y sus casas sajonas de un color azul muy llamativo.

Vicri es un pueblo agrícola y muy tranquilo a iglesia está magníficamente conservada, tras la visita y con un calor que se empezaba a hacer duro nos sentamos en una terraza sombreada, Vicri 38, a disfrutar de nuestra limonada de turno y un trozo de tarta de ciruela que estaba de cine.
Ya de noche volvimos a Sighisoara, cena rápida y a descansar que mañana toca carretera de nuevo.