Último día en Etosha, hoy dormimos en Rundu que está a 4 horas de Etosha.
Para llegar a Botswana hay que recorrer una parte de Namibia que se llama la franja del Caprivi. Una curiosidad geográfica fruto del capricho de los europeos en la conferencia de Berlín. Alemania quería unir su colonia Namibia con su otra colonia, Tanzania, por río. La única posibilidad era por el Zambeze por lo que le concedieron la franja de Caprivi, cuyo nombre se lo da el político que lo gestionó. Recorrer la franja del Caprivi en un día es un disparate por lo que lo normal es dividirlo en un par de días.
Hoy al despertar el espectáculo estaba en el cielo, justo al amanecer se podía ver la alineación de 5 planetas y en orden (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno). Con algo de frío hemos guardado la tienda y a las 7:20 estábamos ya fuera del campamento.
Hemos ido primero a la charca de Namutoni ya que dicen que es probable ver leopardos pero ni leopardos ni leopardas, ni un alma había. Además el sol salía justo en frente y era muy incómodo y las posibles fotos una basura. Hemos probado a hacer la carretera de los dikdik y nos hemos vuelto a encontrar una pareja. Tras probar suerte en un par de charcas sin éxito, una pareja nos ha dicho que hacía unos 40 minutos habían visto 3 guepardos, nos ha indicado el punto y allá que hemos ido. Al principio no hemos visto nada y cuando ya habíamos perdido la esperanza se nos ha antojado ver un bulto en el margen izquierdo, al echar marcha atrás hemos visto dos cabecitas súper camufladas. Eran dos juveniles y unos metros más a la derecha un adulto. Hemos estado una hora viéndolos y su nivel máximo de actividad ha sido que el adulto se ha levantado, le ha chupado un rato la cabeza a una cría y se han tumbado los tres, se pueden tirar así toda la mañana. No obstante un encuentro como ese se goza.

Ya satisfechos hemos decidido poner rumbo a Rundu. Etosha nos ha gustado mucho pero es inevitable compararlo con el Kruger porque lo hicimos en 2018 y lo tenemos relativamente reciente. El Kruger es muchísimo más grande y hay mayor variedad de vida animal. No es tan dependiente de charcas. Etosha en cambio la facilidad de ver rinocerontes, sobre todo por la noche es increíble y nosotros al menos hemos llegado a ver más concentraciones de elefantes, cebras o jirafas que en el Kruger. En el Kruger llegábamos a pasar mas tiempo sin ver nada, aquí en Etosha los encuentros son bastante mas frecuentes aunque menos variados. La balanza la decanto por el Kruger porque de repetir alguno sin duda repetiría el Kruger antes que Etosha.
El camino a Rundu son dos rectas de 200 kilómetros cada una. Lo gracioso es que se considera autovía y no deja de ser una nacional por la que permiten ir a 120 km/h. Los policías allí además tienen mala idea. Cuando se acerca un poblado, en nada de espacio te ponen el cartel de 80 y luego el de 60. Llegando al primer pueblo, Tsumbe, en una curva me ha parado la policía. El tío estaba escondido entre el cartel de 80 y 60 con el radar, pero escondido literalmente detrás de un árbol. Se me ha acercado casi con la sonrisa puesta. Me ha enseñado la foto que iba a 84 y me ha cascado una multa. En un primer momento me decía que fuera con el a la comisaria del pueblo, sin decirme el importe ni nada, yo viendo el panorama le he preguntado por pagar en efectivo ahi mismo y el hombre ha visto el cielo abierto. Han sido 400 dólares namibios, poco más de 20 euros al cambio. Me ha pedido el carnet pero ni lo ha mirado. Al principio me ha dicho 800 dólares y al rato me dice "400 si pagas ahora" me ha dado una multa escrita a mano y me ha despedido con una sonrisa. Yo creo que se ha quedado el dinero para él, porque la multa no parece muy oficial. En fin, la foto hay que reconocer que estaba y ahí he tenido que agachar las orejas, me parece justa la multa. Eso si, otra vez no me pasa.
El resto del camino ha sido soporífero exceptuando los últimos 100 km que son entre son poblados puramente africanos, me ha recordado mucho a Etiopía. Son especie de mini aldeas cercadas con unas 10 cabañas cada una y muchas a lo largo del camino. Se hace bastante entretenido porque se ven escenas muy típicas de pueblo. Muchos niños al pasar te saludan, olemos a guiris aun yendo a 120km/h.
Por fin a las 15 hemos llegado a Rundu. Rundu es bastante locura. Gente por todos lados. Hemos parado en un supermercado a comprar para el resto del viaje y éramos los únicos blancos. El súper estaba hasta arriba y nos miraban de arriba abajo. Esta zona no es tan turística como el resto de Namibia y aquí parece ser que llamamos más la atención. Tras hacer la compra hemos llegado al camping.
El camping está a la orilla del Okavango, Hakusembe River Campsite. Esta bastante bien con aseo privado para nosotros y la zona del restaurante es muy auténtica. Hemos llegado justo para el paseo en barca por el rio. El paseo es una hora y media y se va viendo sobre todo pájaros y algún cocodrilo. Lo curioso es que una orilla es Angola y la otra Namibia. El paseo termina viendo un atardecer de documental.




Ya de noche nos hemos duchado y nos hemos pegado el capricho de cenar en el restaurante. Un poco creo pero bastante bien, con el hambre que teníamos nos ha sabido a gloria.

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