Tras el desayuno tenemos por delante un buen número kilómetros que en Sicilia son toda una experiencia, en pocos kilómetros salimos a la autopista, la primera que utilizamos en la isla, y pronto vimos sus peculiaridades: las obras son constantes, obras en las que no hay nadie trabajando y por el aspecto parecía que hacía mucho tiempo que no se movía nada allí, esto implicaba que cada pocos kilómetros te quedabas sin carril y tenias que pasar al sentido contrario, con las limitaciones correspondientes. En otros momento te encontrabas 5 ó 6 señales de limitación de velocidad a 50 km/h pero colocadas todas en un espacio de 100-150 metros, y así con estas singularidades el tiempo de viaje se alarga bastante, eso si te obliga a que toda tu atención se fije en la carretera.
El alojamiento que elegimos en Siracusa fue Villa Giusy, es un sitio agradable se llevas coche, si no es inviable ya que está a las afueras. El precio fue 100€, las habitaciones están cuidas, la piscina muy agradable y el desayuno estaba rico con tartas caseras cada día y los dueños son muy agradables. Se aparca dentro de la propiedad.

Tras dejas las maletas, nos fuimos a Ortiglia, el coche lo dejamos en el parking Talete,(1,5€ hora), ya que dentro de la isla no se puede pasar, incluso en el parking no es fácil aparcar sobre todo si es fin de semana.
Dimos nuestro primer paseo por la isla, y nos encantó. Es pequeña y perfecta para perderse por sus callejuelas, llegamos a la Plaza del Duomo, aprovechamos para verlo, la entrada es de pago 4€. Además de la propia estructura del edificio,eEn su interior destaca una rara pila bautismal. Creo que es el mejor ejemplo de como reutilizar un templo antiguo ya que se pueden ver perfectamente la columnas dóricas tanto desde el exterior como desde el interior.




A la salida nos sentamos en una de las terrazas de la plaza, la de la cafetería-pastelería Condonelli, con una magnifica granita de café y un rico café nociato , vimos como según el sol bajaba la fachada del duomo tomaba un color dorado precioso. Seguimos hacia la fuente de Aretusa.


Iniciamos en el camino de regreso hacia el coche con la intención de cenar en una pizzería de la habíamos leído buenas críticas, pero cuando llegamos a la dirección esta ya no existía, esto nos pasó en alguna otra ocasión, la crisis y el Covid parece que han hecho estragos con muchos negocios.
Seguimos y vimos un restaurante que nos gustó y fue todo un acierto, en una terraza tranquila tomamos un antipasto de pescado y una pizza, con agua para beber (36€) estaba todo muy rico.

