En un colectivo que salía del centro histórico y sin apuro de visitas organizadas visitamos otro día Chinchero uno de los más bonitos pueblos indígenas del Valle Sagrado.

Los pequeños buses viajan permanentemente a Chinchero; son 45 minutos de viaje y las escaleras te conducen a una enorme explanada donde las cholitas venden sus tejidos. La explanada verde, las majestuosas montañas, la piedra que predomina en el paisaje te presenta un centro arqueológico espectacular.

Chinchero conocida como la ciudad del arco iris está al noreste de Cusco y es la población más típica del Valle Sagrado. Los conquistadores quisieron cambiar su cultura pero nunca lo lograron totalmente.
Sobre un palacio inca los españoles levantaron la iglesia Nuestra Señora de Monserrat en 1607 con el fin de representar su sometimiento de manera simbólica. Su altar mayor está tallado en oro y es de estilo barroco y sus paredes están decoradas con pinturas de la escuela cusqueña. En la feria se puede apreciar a las típicas vendedoras peruanas y los famosos textiles de Chinchero

Los restos de los que fueron verdaderas obras de ingeniería en andenes para la producción de sus cultivos con sistemas de regadío complejos nos ofrecen una realidad de trabajo que no podemos calificar de "primitivo."
En Chinchero el pasado es obstinado y persiste, es el espíritu de una cultura milenaria que se niega a desaparecer.

Machu Pichu, la ciudad perdida de los incas, situada a poco más de 100 kilómetros de Cusco, es considerada una de las siete maravillas del mundo además de uno de los lugares que visitar en Cusco más importantes.
Esta antigua ciudad inca, que quedó oculta entre las montañas y la vegetación hasta que en 1911 la descubrió el explorador Hiram Bingham se destaca por sus ruinas del siglo XV como la piedra Intihuatana, el Templo del Sol, el Templo Principal, el Templo del Cóndor y la Sala de las Tres Ventanas.

Faltaban dos días para irnos de Cuzco, permanecimos 7 días inolvidables y nos faltaba la frutilla del postre.
Nuestro último recorrido fue Chinchero y allí Jalena se descompuso, le faltaba el aire, tenía fuertes dolores de cabeza, fiebre, todo lo que puedas pensar para arruinarnos el viaje.

El mal de altura estaba haciendo su efecto. No habíamos comprado las famosas pastillitas llamadas Soroche (mal de altura) que se venden sin receta médica.
Ni tampoco en nuestras idas y venidas al mercado de San Pedro compramos las hojas de coca que es un remedio natural usado desde el tiempo de los incas y con la planta que fue sagrada para ellos. Se puede sentir como si estuvieses engripado, o con resaca. Puedes experimentar mareos, náuseas y vómitos, agotamiento general, dolor de cabeza, respiración rápida y corta, elevación del ritmo cardíaco y trastornos del sueño.
Estuvo dos días en la cama del hostel, no quiso ir al médico ni tomar nada que le aconsejaban los lugareños, así que desistimos de nuestro viaje a la fortaleza inca, la famosísima Machu Pichu.
Fueron dos días deprimentes. Tener salud y no tenerla. En un lugar que no es tu casa, tu baño, tu cama, la enfermedad por nimia que sea toma otra dimensión que no la tiene en otro lugar.
La vida siempre te ofrece estos momentos para fortalecerte y repensarla.