El que haya ido al sur, más precisamente a la Comarca Andina del Paralelo 42 y no haya visitado Lago Puelo, se dice que no conoce el Sur. Suena un poco exagerado al principio pero cuando se ingresa a este pueblo cordillerano, se comprende lo que es un verdadero y majestuoso lugar donde la paz, sus bellezas naturales, su gente y su lago, de nombre homónimo al del pueblo, hacen que las personas que lo conocen, se enamoren a primera vista.

Cercado por los Cerros Currumahuída, Tres Picos, Lindo, Motoco y el Blanco con su pura y llamativa nieve eterna, siendo estos sus cuatro puntos cardinales y muestran una fisonomía de este lugar que en un primer momento limita de horizontes; eso quizá asusta en esa instancia, pero cuando se comienza a mirarlos y no solo verlos, cuando se contempla cómo cambian de colores según las temporadas, cuando se ve crecer especies autóctonas que muy difícilmente se encuentren en otros lugares de Argentina, cuando se escucha el sonido de sus aves también muy peculiares como podría ser la Bandurria o el mismísimo Chucao, ahí es cuando el corazón acelera el pulso, los pies toman una fuerza que seguramente no se imagina tener; y recién ahí se siente que a pesar de no ver el horizonte, alcanza con maravillarse cada día, viendo esos macizos de más de 2.000 mts. de altura haciendo tomar entonces, real dimensión de lo que rodea, y el horizonte…. el horizonte pasa a segundo plano.

Un lago con agua color esmeralda, montañas que lo rodean y le dan marco, senderos entre bosques, playa y la posibilidad de navegarlo. Lago Puelo tiene todo para pasar un día hermoso en un pequeño gran paraíso sureño.
Para llegar a Lago Puelo, puede hacerse por todos los medios disponibles; con auto, micros de larga distancia desde todos los puntos del país y por avión hasta Bariloche y/o Esquel, y de allí por rutas asfaltadas; por esto que accesible.

Este pueblo, que pertenece a Chubut, en realidad está muy cerca de El Bolsón por lo que llegar hasta allí solo toma unos 45 minutos de colectivo regular si estás pasando tus días en este otro lindísimo pueblo.
El transporte (La Golondrina, tal el nombre de la empresa) pasa por la arteria principal (av. San Martín), y sus horarios se pueden averiguar en la oficina de Información Turística.

Se debe tener en cuenta que se podría bajar en el pueblo de Lago Puelo, pero el lago en sí está bastante lejos, por lo que la distancia también debe hacerse en colectivo .
El colectivo termina cerca de la entrada al parque nacional, pero consideren los 800mts quizás que separan el lugar donde queda parado, sobre todo cuando hay que calcular el regreso y que no se nos escape por minutos.
En Lago Puelo hay senderos para todos los gustos y con diferentes grados de dificultad: subir a un cerro, seguir el curso de un arroyo, descubrir una cascada escondida en el corazón del bosque o apreciar la inmensidad de la estepa, todo representa una aventura difícil de olvidar, aunque la meta para todos los excursionistas siempre está en la mística Roca del Tiempo, donde -aseguran- “hay que entrar con buena onda. De lo contrario, empieza a tronar y al rato se larga una lluvia torrencial que no te deja llegar”.

Es un sendero de dificultad alta, de una duración de 8 horas, que comienza en la pasarela del río Azul y se extiende por unos 13 kilómetros aproximadamente. Para alojarse está la alternativa del refugio El Motoco a 800 msnm. A lo largo del camino se puede observar a pleno toda la diversidad de la flora y la fauna de la selva valdiviana en el cordón del Morrudo.

Lo ideal es tomarse un par de días para realizar este recorrido, ya que tendrá la posibilidad de apreciar uno de los lugares más hermosos de la región, en un marco de cataratas, ventisqueros y un bosque frondoso de inigualable belleza, con el fondo de la cordillera de los Andes que a esta altura del año brinda un clima apacible, en un paisaje único y cautivante.
Más allá de este periplo fascinante, en todo el corredor al oeste del río Azul -ya del lado rionegrino-, hay otros 15 refugios y albergues de montaña que son visitados anualmente por más de 30.000 caminantes y que aparecen como “desafíos de las más variadas características, desde las zonas de rápido acceso para principiantes a los de gran dificultad para aquellos que poseen una aquilatada experiencia”, como Los Laguitos o Las Horquetas, muy cerca del límite con Chile.





