Otra gran ruta para el recuerdo. Unos paisajes andinos que no olvidaré. Aunque esta sí que me costó algo más de esfuerzo hacerla.
Las lagunas alpinas son otros de mis paisajes preferidos. No solo las montañas de colores y picos nevados.
La más famosa alternativa que ofrecen en Cusco es la visita a la Laguna Humantay. Es la tercera más contratada, después de Machu Picchu y la Montaña Arco Iris. Y se ve bien bonita en las fotos.
Pero desde primeras ya la había descartado. Precisamente por lo famosa que es. Y luego porque ya había visto que ofrecían una ruta de un día a unas lagunas a los pies del Ausangate.
Había echado un vistazo a los trekking de varios días por el Ausangate y el Salkantay. Pero no entraban en nuestro plan de viaje el caminar tantos días. Y me había quedado con la imagen de algunas lagunas a los pies del Ausangate.
Así que la segunda ruta a realizar desde Cusco estaba más o menos decidida. Y en el tema de la altura ya nos habíamos envalentonado con la experiencia del día anterior en las montañas Palcoyo. Estas lagunas se encuentran a un poco de menos altitud que dicha montaña, por lo que pensamos que serían de similar dificultad. En eso nos equivocamos. Esta ruta es de muchísima más dificultad. Pero esta dificultad es ampliamente compensada.
La contratamos en la propia oficina de la agencia Qoryanka tours, sin intermediarios. Unos 20 soles menos.
En este tour íbamos más personas que el día anterior, en una furgoneta mucho más amplia, tipo mini bus. Detalle que agradecimos dada la gran distancia a recorrer. Unos 110 km.
Salimos de Cusco por la misma carretera que se inicia en la Avd. del Sol. En Urco hay una desviación a la nueva carretera Interoceánica del Sur por la que se pasa por un abra de gran altitud y se circula hasta Tinke (o Tinki). Luego un tramo de carretera en tierra hasta el pueblo de Pacchanta.
Pacchanta es una aldea típica de los altiplanos andinos. Una aldea pequeñita perdida en aquella inmensidad que cuenta con aguas termales que recientemente han puesto en valor dotándolos de piscinas para el baño y los servicios anexos. (Todo muy sencillo, de lujos nada….)
Pacchanta se sitúa en las faldas de la cordillera Vilcanota y el Apu Ausangate es visible en parte desde la misma. Se encuentra a 4200 m. de altitud.


Sus habitantes, dedicados al pastoreo de camélidos andinos, han visto ampliar sus oficios ofreciendo servicios turísticos de restauración a los visitantes de las aguas termales y los que realizan el treking por las montañas.
En una de las habitaciones de una vivienda, que hacía la función de comedor para turistas, nos ofrecieron un desayuno con infusiones y mates. Y algo de comer que no recuerdo lo que era. Lo que sí recuerdo es que me sentó fatal. En mi caso, no se puede comer a 4.200 m. y comenzar enseguida a subir, y subir, con esas diferencias de altitud y la falta de oxígeno.
El grupo de personas de este tour no podía ser más distinto. Un grupo de unas diez chicas muy jóvenes de Centroeuropa que viajaban con tutora y que pensaban que el tour era para ellas solas. Tres colombianos, una pareja y una chica que viajaba sola, que no se conocían pero hicieron grupo por ser del mismo país, una chica polaca que estudiaba español en Arequipa y nosotros. Las chicas jóvenes comenzaron a correr desde el inicio y no les vimos el pelo hasta la hora del almuerzo.
La ruta comienza desde el mismo lugar que desayunamos. Son unos 6.5 km. pero casi cuatro en fuerte subida.
Se inicia con leve ascenso y vistas de la cima del Ausangate. Vistas que se irán ampliando conforme ganemos altitud. Hay un primer tramo sin demasiado desnivel que discurre por los prados andinos, mucha piedra suelta, algunas apachetas al inicio, varios riachuelos que provienen de las montañas que se van desplazando formando bofedales en los que pastan los camélidos.

Cuando la subida comienza a ser más fuerte hay un lugar donde ofrecen caballos para alquilar. Nadie se subió.
Por aquí comienzan ya los problemas para mí. Tengo que pararme en varias ocasiones para vomitar. Algo no iba bien. Pero me negaba a volver. No podía de ningún modo perderme aquello. El guía no sabía el pobre adonde acudir. Las chicas jóvenes se le escapaban y no atendían a sus indicaciones. Se quedaba rezagado con nosotros en ocasiones pero también tenía que avanzar en otras para ver cómo iban las de delante.
Le dije que por mí no se preocupara. El camino estaba muy bien indicado y que nosotros de seguro que no nos perdíamos. Así que mi marido y yo nos quedamos atrás y fuimos caminando a nuestro paso. Poco a poco me fui recuperando y conseguí recorrer los poco más de tres kilómetros de la fuerte subida. Conseguimos coronar y comenzar una corta bajada hasta la primera laguna.


La visión de las montañas y los nevados nos fueron animando.
Al finalizar la subida hay como una pequeña meseta en la que hay una cabaña, un baño rústico y un par de mujeres del pueblo vendiendo bisuterías andinas, agua y hojas de coca. Ataviadas con sus trajes coloridos y su sombrero en forma de parasol.


El “Apu” Ausangate es la quinta montaña más alta del Perú, (6380 m.) También lo llaman “el creador de las aguas” debido a que su masa glaciar da origen a las lagunas, a los arroyos que dan la vida a las personas, animales y campos del lugar. De él nace también el río Vilcanota, el mismo que alimenta y da fertilidad a todo el Valle Sagrado de los incas hasta adentrarse en la selva amazónica.

La primera laguna se encuentra a unos 4800 m. Tiene un color rosáceo o de tonos chocolate y por tal motivo la llaman Pucacocha.


Aunque los nombres de las lagunas es un tema que difiere de una fuente u otra. Incluso el nombre que, a veces, figura en un cartel de madera puede ser distinto. Ni siquiera el guía coincidía con lo que en su empresa indicaba.
Las chicas comenzaban a bajar a las siguientes lagunas situadas en el valle a inferior altitud. El guía nos dijo que no nos demorásemos con aquella y las lagunas mellizas. Que las lagunas mellizas no entraban dentro del circuito.
Ni caso le hicimos. Con lo que me había costado llegar hasta allí me iba a perder ese espectáculo.
Después de esta laguna había dos lagunas interconectadas, “Las Mellizas” que había mencionado. En realidad son dos lagunas grandes con unos colores increíbles de bonitos, con un pequeño borde rosado. En algún sector se refleja la montaña en tonos marrones.
Puede que sean las lagunas que indican como Patacocha y Alqacocha en algunos itinerarios. Con una altitud superior a los 4700 m.


Recién hemos comenzado a darnos cuenta de que ya estamos en este gran valle de las lagunas del Ausangate. Con toda su mole visible en casi todo el circuito. Y todas las otras montañas, algunas coloreadas, que se alzan sobre el valle. El mejor panorama que se puede uno imaginar. Nos proponemos recorrerlo y disfrutarlo. A nuestra bola.
Cercano a estas lagunas, y antes de comenzar a descender más, hay una pequeña colina a la que asomándose se vislumbra otro panorama auténtico de estos parajes. Una vista casi aérea de la siguiente laguna que visitaremos, laguna Qomercocha, o Laguna Verde. Y la visión del Ausangate en uno de los ángulos.

Era una pasada bajar por aquel valle, con el aire soplando y removiendo las plantas de Ichu, también parece que mueva algo las aguas verdosas, o puede que sean los patos los que las mecen. De frente tenemos el imponente Ausangate y su glaciar colgante. Atrás se van perdiendo otras montañas en pico.
Esta laguna ya se encuentra a algo más de 4600 m.



Bajando alcanzamos a la chica polaca que también ha decidido disfrutar a su aire toda aquella belleza. Y continuamos juntos la marcha.
En la zona de desagüe de la laguna se forman bofedales hermosos y en zonas las calmadas aguas de la laguna reflejan la montaña que se alza por encima de las lagunas Chocolate y Mellizas y los picos triangulares de las montañas que quedaron atrás.
En esta laguna permanecimos bastante tiempo empapándonos de tan bellos paisajes.



Siguiendo la senda, que por esta zona va casi en llano, se llega a otro sector muy bonito, con lagunas y paisajes distintos. Unas lagunas más pequeñas, conocidas en el mundo andino por la espiritualidad y significado místico. Son las lagunas Orco Otorongo y China Otorongo. Dicen que representan las figuras femenina y masculina de un otorongo.
La laguna femenina es una laguna preciosa, de aguas transparentes y verdosas que resaltan entre el amarillento de la paja brava que la rodea. La Orco otorongo está algo más adelantada y sus aguas verdosas son menos trasparentes.



Al lado de esta última hay otra pequeña laguna que parece tener unas aguas muy profundas y trasparentes. Refleja los picos montañosos que hemos dejado atrás. Allí hay un cartelito que le pone el nombre de Chuñucocha.

Y llegamos a la laguna más visitada y que es más conocida, Azul cocha. Laguna azul. Destacable por el tono azulado de sus aguas. Por encima se alza imponente el Ausangate.

No toda su superficie es de color azul. Una primera parte de menor profundidad muestra una zona de arena que le da como un reborde ocre, una franja más oscura de una zona de algas y el resto de aguas azules. En estas aguas aparecen reflejos de las manchas nevadas de la montaña.
En esta franja de color amarillento – ocre, hay algunas piedras en las que la gente se sube para sus fotos instagrameras.

Es la laguna más famosa de todo el circuito, la más fotografiada.
Y la que más gente tenía. En todo el recorrido hemos venido prácticamente solos. La gente está toda concentrada en esta laguna.
Aunque tampoco son multitud.

Muchos tours para evitar la fuerte subida inicial vienen de Pacchanta hasta esta laguna que está a 4610 m. Recorren las lagunas pequeñas y se vuelven por el mismo camino. No visitan las lagunas situadas en la parte alta.
Como dato curioso, en la laguna y sobre las piedras pedestal de fotos estaban dos componentes de una orquesta tocando (aparentemente) un violín y violonchelo y los estaban grabando. Algo más lejos se encontraba una chica con una gran arpa andina que costaría lo suyo subirla hasta allí. Me imagino que a lomos de alguna mula.

Nosotros decidimos marcharnos porque se puso a llover y esta lluvia se estaba convirtiendo en pequeños copos de nieve. No sé cómo se apañaron los de la orquesta.
El resto de la ruta es toda en bajada. Volviendo a cruzar los riachuelos en medio de las llamas y los bofedales. La niebla nos envolvía y ya las montañas no eran visibles.


Por el camino ya de vuelta siguió nevando y chispeando. En el pueblo de Pacchanta aparecían ya algunos prados cubiertos de blanco.
En el mismo lugar de la mañana nos dieron de comer. Bueno, yo solo me tomé una sopa e infusión porque no tenía el estómago para nada. Y las chicas salieron de prisa para las aguas termales. Su principal finalidad de la jornada del día. Ni una foto hicieron en toda la jornada.
La lluvia fue remitiendo mientras estábamos en el comedor y a la vuelta a Cusco brillaba de nuevo el sol.
El largo recorrido de vuelta siempre se hace pesado. Sobre todo por el atasco tan largo y pesado que siempre se forma para entrar en Cusco que demora la llegada en una hora o más.
Cusco sufre un gran problema con el tráfico.
En la noche regresamos a la empresa de los tours porque nos habían cobrado algo de más por error. Se lo dejamos para los guías.
Pensábamos contratar para el día siguiente la visita al Puente Qeswachaka, el único que queda fabricado a la manera tradicional y que es renovado cada cierto tiempo.
Pero como habíamos tardado tanto en volver ese día preguntamos el horario de vuelta de la excursión al puente pues teníamos un autobús nocturno que tomar. Como eso no se puede saber con certeza, pues la misma dueña nos fue animando a no realizarla.
Así fue como le dedicamos casi un día más a recorrer la ciudad de Cusco. Y como visitamos algunos de sus museos. Realmente disfrutamos el día tranquilo por la ciudad y sus atractivos.
A las ocho de la noche salía nuestro autobús para Arequipa. Viajábamos con Cruz del Sur en los autobuses con coche cama. Iba a ser nuestra experiencia en este tipo de desplazamientos.