Es una ciudad grandísima. Creo que es la segunda de Perú, después de Lima.
Con muchos problemas de tráfico. Como casi en todas las ciudades que visitamos. Crees que has llegado a la ciudad y luego tardas una eternidad en llegar al centro.
La experiencia de traslado en bus nocturno no estuvo mal. No es una maravilla, pero no es mala opción. Aunque el descanso no es el mismo.
La carretera es parte de la que denominan Ruta del Sol.
Pasamos tramos de gran altitud porque en algún momento de la duerme-vela aumentaba el frío y la ventanilla del autobús estaba completamente congelada. Estos tramos de altitud los repetiríamos en la madrugada siguiente de camino al Cañón del Colca.
Sobre las siete de la mañana estábamos llegando a la terminal Terrapuerto de Arequipa. Está casi al lado de la Terminal Terrestre.
En esta última nos entretuvimos bastante tiempo buscando las compañías de autobuses que viajaran a Cabanoconde en el Cañón del Colca. La información que hay en la red es bastante confusa pues algunas compañías que operaban antes de la pandemia dejaron después de dar servicio.
Buscábamos un horario que no fuera ni las 4 de la madrugada ni la una de la tarde. Estos horarios son los que tenía Transportes Andalucía que era la única que llegaba a Cabanoconde
Nos remitieron a otra terminal, fuera de estas dos, en la que salían colectivos para los pueblos del Colca.
Aquello era un caos de gente, tráfico….A duras penas podías cruzar una calle. Nadie me supo decir si salían colectivos para esta población. En una terminal cercana encontré otra terminal pequeña de una empresa que nos podía llevar a Chivay…. Y desde allí otro colectivo. . Tiempo perdido …
Nuestro hotel en Arequipa era Los Andes B&B. Frente al Museo Santuarios Andinos. Que ese día estaba cerrado. Muy cerca de la Plaza de Armas. Hotel económico y estupendo por el servicio que prestan y lo céntrico.
Arequipa se encuentra custodiada por tres volcanes, Misti, Chachani y Picchu Picchu. Si bien el que más destaca es el volcán Misti que, además, es el único que permanece activo.
Este paisaje de los volcanes se complementa con una arquitectura tallada en sillares de piedra volcánica blanca que le ha valido el apodo de Ciudad Blanca. Esta piedra porosa ha hecho posible la construcción de una hermosa ciudad con un estilo colonial con naturaleza mestiza


Su casco histórico fue declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad.
PLAZA DE ARMAS DE AREQUIPA
El corazón de esta gran ciudad.


Una plaza de grandes dimensiones. Desde su fundación era un espacio concebido para albergar las principales actividades sociales, religiosas, lúdicas y comerciales. Esta actividad comercial fue la principal hasta 1868 en que funcionó como un mercado abierto.
En dicho año, por un terremoto, se decidió dar una uniformidad a los portales que rodean la plaza y sus arquerías utilizando formas neoclásicas. Se utilizó roca volcánica, sillar rosado.
El segundo nivel de arcos se añadió en 1915 con ventanales cerrados y decoraciones venecianas. Pero hoy en día los arcos del segundo nivel se encuentran vacíos después de otra remodelación posterior a los terremotos de 1658 y 1960.
Los portales cubren tres lados de la plaza. En el otro lateral se alza su enorme catedral.



En el centro hay una fuente de bronce de tres platos con una estatuilla de un soldado al que le llaman “Tuturutu"
En uno de los restaurantes de la segunda planta de estos portales, en la calle de la Merced, decidimos comer. Bastante cabreados porque todos los restaurantes tienen como “agentes” que te atosigan para que vayas al restaurante para el que quieren captar clientes. Es un agobio total.
Pero las vistas de la plaza y de la catedral bien merecen optar por uno de estos restaurantes, aunque la comida no destaque por su calidad.


CATEDRAL DE AREQUIPA
Esta bella y monumental catedral ocupa todo el flanco norte de la Plaza de Armas. Resplandece con su construcción en sillar blanco y su estilo neo renacentista con algo de gótico.

Esta apariencia actual de la catedral no hace adivinar su historial de derrumbes y reconstrucciones. Es como un ave Féniz que siempre resurge.
Ha sufrido varios terremotos, por lo menos cinco, un incendio en 1844. Después de cada sismo se procede a su reparación. Lo último, un terremoto de 2001, hizo que la torre izquierda colapsara. Ya en 2002 se reinauguraron la catedral y la plaza.
En la enorme fachada podemos contemplar gran cantidad de columnas con capiteles corintios, hasta hablan de unas 70, tres entradas, dos arcos y dos inmensas torres integradas en la misma.


El interior de la catedral es más austero, espacioso, con altas bóvedas que le dan un aspecto luminoso.
Tiene vocación europea
Doce columnas de mármol italiano quieren simbolizar los doce apóstoles. Altar mayor en mármol de Carrara. Púlpito de madera tallado en Francia. Lámpara de estilo bizantino hecha en España. Un órgano fabricado en Bélgica que es uno de los más grandes de Sudamérica (si no es el que más). El órgano de Loret es uno de los tesoros de la catedral.


La Catedral, al parecer, tiene también un interesante museo que no visitamos. Los tesoros dorados y detalles similares no nos apasionan demasiado. Podíamos haberlo visitado en un horario distinto del de la Catedral. La catedral habría sus puertas a las 17:00 h. y el museo cerraba a esa hora (una hora antes para su visita). Fuimos a las 17:00 horas y ya no pudimos entrar en el museo.
Lo que lamento no haber visitado es el recorrido por algunas de sus partes altas y una de las torres. No nos lo indicaron en la mañana cuando fuimos a preguntar y ese recorrido sí que me hubiera encantado hacerlo.
IGLESIA DE LA COMPAÑÍA
Es una pequeña iglesia jesuita que está situada en la esquina sureste de la Plaza de Armas.
Su fachada es una obra maestra del estilo churrigueresco. Otros lo llaman estilo barroco andino. Una muestra perfecta del “horror vacui”.

Su portada lateral es anterior a la principal y está dedicada al Apostol Santiago. También es merecedora de un vistazo.

El alta mayor es del mismo estilo pero recubierto con pan de oro y detalles más recargados. Tiene un parecido con uno de la catedral de Sevilla. En su parte central hay una pintura de la Virgen con el Niño del pintor italiano Bernardo Bitti.
A la izquierda del altar está la Capilla de San Ignacio. Ocupa el espacio de la antigua sacristía.

La entrada a la iglesia es gratuita y en horarios de culto. La entrada a esta capilla es de pago.
Pero ahora la entrada a la misma no es por la iglesia, para no interferir en los cultos y por ampliar el horario de visita.
Las paredes y la cúpula de la Capilla de San Ignacio conservan un extraordinario colorido, con una intensidad que se ha mantenido por siglos. Muestra un frondoso decorado que reproduce un ambiente tropical, flores exóticas, frutos, pájaros. Algo inusual en un edificio religioso. Puede que alguna misión en lugares tropicales sirviera de inspiración.
No se pueden hacer fotos.

La entrada se encuentra en uno de los Claustros de la Compañía, a los que se accede por la calle Santo Domingo.
Estos claustros conventuales formaban parte del gran complejo de edificios de la Compañía. Pasando por varios destinos, Colegio de Santiago, hospicio de niños huérfanos, orfanato, alguna parte en viviendas…. En 1971 estaban en estado casi ruinoso y gracias a que fueron comprados por el Banco Central Hipotecario y su posterior restauración, es que podemos verlos actualmente. Convertidos en locales ocupados por negocios. Pero con un aspecto estupendo, mostrando su antiguo esplendor.
El conjunto consta de un claustro Mayor, un claustro Menor y un patio. Aún se encuentran adosados, arquitectónicamente, a la iglesia. Construidos con piedra de sillar.
El claustro Mayor es de una sola planta, con arcos de medio punto que se apoyan en pesadas pilastras íntegramente decoradas por sus cuatro caras. Con relieves de racimos de uvas, conchas, rosas, hojas de parra, querubines.. Mostrando el sincretismo de símbolos mestizos con símbolos traídos del continente.
En el centro una hermosa fuente adornada.


El claustro Menor es más sencillo y sin adornos, con el esquema general de la mayoría de los claustros conventuales.

Por último un patio pequeño que viene a cerrar todo el conjunto.

Por uno de estos patios se encuentra la nueva entrada a la Capilla de San Ignacio.
En los dos claustros hay tiendas de variado destino, bares, restaurantes…
Los visitamos en horario casi nocturno y no había mucha gente. Hicimos una cena ligera en uno de sus bares, totalmente solos.
Nos faltó un día más en esta ciudad.
Nos quedaron en el tintero algunas visitas.
Aunque estuvimos paseando por algunas de sus calles renombradas, que son también Patrimonio de la Humanidad por estar dentro del Centro Histórico. Las visitas que requerían una entrada a un interior no se pudieron realizar por el horario.
Como la bonita calle Mercaderes, pequeña calle peatonal, propicia para pasear y contemplar la arquitectura y el ambiente arequipeño. Con mucha vida, llena de comercios, restaurantes. Edificios en piedra, un lateral de la Catedral.. Sale de la Plaza de Armas.


Y La Calle del Moral. En la que se encuentra la Casa Museo del Moral, que da nombre a la calle. La portada en sillar es una obra de arte.
En la calle La Merced, en dónde teníamos el hotel, que parte de la Plaza de Armas, se alza el palacio de Goyeneche.
Una bella casa colonial del silo XVIII que perteneció a la familia del obispo Juan de Goyeneche. Con arquitectura neoclásica e influencia francesa. Un patio interior con bonitas ventanas coloniales y una pileta de piedra negra.
Tiene dos plantas y se dedica a museo, con mobiliario europeo, obras de arte de la escuela cusqueña y dos cuadros de Goya. También una importante biblioteca.

Nos quedaron: El Complejo de San Francisco, capillas y conventos de Santo Domingo, San Agustín, Convento la Recoleta, Iglesia de la Merced ….La Casa Tristán del Pozo.
Por no hablar de los miradores que se encontraban más lejanos. El Mirador de Yanahuara y el de Carmen Alto. La Mansión del Fundador de Arequipa. El Barrio de San Lázaro…..
Por al lado del Mirador de Yanahuara pasamos en dos ocasiones, pero en ninguna fue posible parar para echarle un vistazo. Por la zona se pasa en el viaje hacia el Valle del Colca. La zona tiene muy buena pinta y en algún momento se adivinan los bonitos arcos de sillar blanco de la plaza.
MUSEO SANTUARIOS ANDINOS
El museo no lo vimos en este día que visitamos la ciudad de Arequipa porque estaba cerrado. Y era una de nuestras prioridades.
El museo se encuentra dentro de una de las dependencias de la UCSM (Universidad Católica de Santa María) que se ubica en la Calle de la Merced. Justo enfrente de nuestro hotel, Los Andes B&B. De hecho desde la ventana de nuestra habitación podíamos ver la entrada y la parte superior del edificio.
Así que cuando volvíamos de nuestra estancia en el Valle y Cañón del Colca teníamos que llegar al hotel pues la mayor parte de nuestro equipaje se había quedado en depósito en el mismo. Es un servicio que ofrece este hotel y que otra mucha gente utiliza.
Después teníamos un vuelo de Arequipa a Lima.
Aprovechamos un poco de tiempo libre antes de desplazarnos hasta el aeropuerto de Arequipa para visitar este museo.
Solo se puede visitar con un guía y todas las visitas estaban ya ocupadas cuando entramos a visitarlo. Solo quedaban plazas para media hora más tarde y en inglés. Le contamos a un señor de la recepción el interés que teníamos en esta visita y el poco tiempo del que disponíamos. Y que solo nos conformábamos con ver la sala de Juanita porque nos era imposible realizar toda la visita completa.
Se tomó su interés y en pocos minutos una señorita se acercó a nosotros dispuesta a acompañarnos. No tardamos más de 15 minutos.
La visita guiada nos costó 25 soles por persona. Y super agradecidos. Dieron muestra de una gran amabilidad. Nos contó la historia de cómo fue el hallazgo de la momia, las creencias de los incas, nos enseñó un par de salas con parte del ajuar de Juanita y la habitación en la que se encuentra la momia.
En otro viaje a Salta tuvimos la suerte de visitar las momias de los niños de Llullaillaco. Fue estremecedor. Igual que esta visita. Son los principales hallazgos arqueológicos de América.
Estas momias tienen en común su perfecto estado de conservación debido a que sus cuerpos estaban congelados. Y tienen también en común que son menores y que fueron sacrificados según los rituales del Capac Cocha.
El patio de este museo tiene el colorido y el estilo que tiene el Monasterio de Santa Catalina.


Las distintas dependencias del museo se encuentran muy bien organizadas y distribuidas. Nosotros solo vimos dos, pero al pasar para llegar a ellas ese orden sí que se aprecia.
Hay una sala introductoria, y cinco salas con exposiciones de cerámica, metales, textiles, vulcanología, como parte del ajuar funerario de Juanita. Nosotros vimos las de los textiles y la sala con la momia.
La joya de la corona de este museo es sin duda la estancia con la momia de Juanita.
Es un nombre amigable. Juanita viene de una adaptación del nombre de su descubridor Johan Reinhard y el apellido que suele variar: La niña del Ampato, la Dama del hielo, la Niña de los hielos ….. Precisamente Reinhard capitanearía también la expedición que descubrió los niños de Llullaillaco.

Se encuentra dentro de un congelador especial con una cámara de vidrio cerrada al vacío. El interior se encuentra a – 19º, para que se siga conservando tal y como la encontraron: congelada. Su cuerpo había sufrido un proceso de momificación natural por congelamiento.
En Arequipa hay una empresa que se denomina Carlos Zárate Adventures y que se dedica a expediciones alpinas, entre otras actividades.
El hijo, Miguel Zárate, en una subida al nevado Ampato en 1992, se encontró con unos restos de madera entre el hielo de la nevada cumbre. Sospechando que podría ser un enterramiento contactó con el montañero y arqueólogo Johan Reinhard y organizaron una expedición en 1995.
Al llegar a la cima encontraron solo algunas ofrendas pero la tumba se había derrumbado porque en unos días anteriores el volcán Sabancaya había erupcionado y sus cenizas calientes habían derretido alguna nieve de la cima del Ampato. Dejaron caer unas piedras por la ladera desde la cumbre y al seguir su pista Zárate descubrió el fardo de la momia que había rodado cuesta abajo al desplomarse su tumba.
La guía nos contaba todo esto con gran lujo de detalles. También que la niña había muerto a causa de un certero golpe en la sien proporcionado por el sacerdote inca que la acompañara hasta la cumbre. Se cree que a estos niños sacrificados los drogarían para sentir menos el dolor.
El nevado Ampato era un “Apu”, un dios, para los incas. Al que tenían que ofrecerle sacrificios para aplacar su ira. Éste sacrificio habría tenido lugar por el año 1466, según el fechado radiocarbónico de la momia Juanita.