Me despido de Sawai Madhopur cogiendo el tren de las 7:30 a Bharatpur. Los trenes la verdad que me están sorprendiendo mucho. La distancia entre Sawai y Bharatpur en coche serían casi 6 horas, en tren solo dos. Muy cómodo.
Bharatpur está a medio camino entre Agra y Sawai. Tiene un parque nacional en forma de humedal que es famoso por la cantidad de aves que se ven. He llegado a las 10 y un tuk tuk me ha dejado por poco más de un euro en el alojamiento. Como iba muerto de hambre he pedido un desayuno indio. Lentejas picantes con una especie de bolas con masa de churros que estaba bastante bueno junto con unas galletitas con miel que me han estado tremendas, jalebi se llaman.
El parque se visita en bici y el de mi alojamiento me ha dado una que tenía más años que yo. Enrobinada y más dura que subiendo cuesta arriba. Al llegar a la entrada del parque las que allí ofrecían estaban incluso peor, hoy toca piernas me temo. La entrada al parque cuesta para los turistas 800 rupias y para las indios 100. Tela la diferencia.
He llegado al parque a las 12 y me he tirado toda la tarde hasta el atardecer. El parque está bonito. Es un humedal bastante grande y al ser todo llano se recorre cómodo con la bici. Además en cuanto te sales por caminos secundarios vas solo totalmente.
Se ve muchas aves en forma de garzas, martines pescadores, patos, cormoranes, águilas, cigüeñas, etc. De mamíferos sobre todo monos, que tienen una mala leche increíble. Se te pone el macho alfa en medio del camino, te saca los dientes y cuando pasas a su lado hace intento de ir detrás de ti. Se te ponen de corbata. Me engancha un mono de esos y me deja pasado.



Se ven ciervos moteados, otra especie de ciervo, vacas y me he encontrado con tres chacales. En medio del parque hay una cafetería donde se me ha ocurrido pedirme unas patatas fritas que picaban modo infierno. La cafetería estaba bajo un árbol lleno de murciélagos de la fruta y abejarucos.



Al atardecer es cuando más vida se ha empezado a ver con los pájaros volviendo a sus nidos. El parque era famoso porque era zona de anidación de la grulla siberiana, pero parece ser que hace ya más de 15 años que no se ve una grulla por aquí.





Ya con el sol echado y el culo roto de la bici me he vuelto para el alojamiento. He dejado las cosas y me he buscado un sitio decente para cenar. Se me ha ocurrido pedir un tipo de arroz y, además de picar, llevaba una especie de anís que en qué momento se le has ocurrido que es buena idea. He cenado bien pero los sabores estos no son mi predilección.
Ya de noche vuelta al hotel. Día tranquilo y bonito. Menos mal que dentro del caos de la India siguen preservando parques llenos de vida y tranquilidad.
Mañana voy a Agra, la ciudad del Taj Mahal.