Nuestra aventura por India nos llevó a Jaipur, una ciudad llena de color, cultura y tradición. Fue un día especial ya que coincidió con el inicio del año nuevo hindú, una festividad muy importante en la cultura hindú.
Dashrath se unió a la celebración del año nuevo hindú y comenzó su ayuno de nueve días, durante los cuales solo puede comer por la noche, beber agua (sin alcohol) y abstenerse de afeitarse y tener relaciones sexuales.
Al llegar a Jaipur al mediodía, decidimos tomar solo un lassi como almuerzo ya que Dashrath también estaba ayunando.
Luego, Dashrath nos llevó a una tienda de joyas, aunque le dijimos que no estábamos interesados, pero nos llevó igualmente para obtener su comisión.
Por la tarde, visitamos los cenotafios de Brahmapuri, donde pudimos disfrutar de una vista panorámica de la ciudad.
Despues de la visita de los cenotafios, Dashrath nos llevo a visitar el templo de Gansesh Ji, compramos una ofrenda y subimos hasta el templo, donde hay 2000 escalones para llegar. Sin embargo, cuando llegamos, estaba cerrado y tuvimos que esperar durante una hora hasta que abrieron y así poder hacer nuestra ofrenda.
Después de visitar el templo y hacer nuestra ofrenda, fuimos al Templo de Galta, también conocido como el Templo de los Monos. Nos sorprendió ver que estaba decorado con velas por todas partes para la celebración del año nuevo hindú. A pesar de que Dashrath no estaba interesado en quedarse, decidimos presenciar toda la celebración, que fue espectacular, con fuego, velas, monjes hindúes y muchos monos.
Finalmente, regresamos al hotel donde nos alojábamos, el Hotel Dera Rawatsar, donde cenamos para terminar un día lleno de nuevas experiencias y cultura.







