Jaipur es una ciudad llena de color, cultura y tradición en la India, y tuvimos la oportunidad de experimentarla en primera persona. Además, al coincidir con el inicio del año nuevo hindú, una festividad muy importante en la cultura hindú, hizo que nuestra visita fuera aún más especial.
Dashrath, nos recogió temprano para comenzar el día con las visitas por los lugares más emblemáticos de la ciudad. Tuvimos la suerte de contar con Raam, otro de los guías contratados a través de Shyam.
Nuestra primera parada fue la famosa Puerta de los Vientos de Jaipur. Aunque Raam nos recomendó no pagar para entrar, pudimos admirarla desde el exterior y tomar algunas fotos impresionantes.
Luego, nos dirigimos al Fuerte Amber de Jaipur, donde teníamos contratado con Shyam un paseo en elefante hasta la entrada pero, debido a la festividad del año nuevo hindú, aquellos días no se realizaban excursiones con elefantes.
La visita al Fuerte Amber fue impresionante e interesante, y Raam nos explicó la historia y la arquitectura del lugar con mucho detalle.
Nuestra última visita con Raam fue al Jantar Mantar, un lugar curioso lleno de instrumentos de observación astronómica. Aunque hacía muchísimo calor, y el suelo escupía fuego, valió la pena aprender más sobre la ciencia hindú.
Decidimos saltarnos el almuerzo para seguir explorando la ciudad, y nos detuvimos en Lassiwalla para tomar un delicioso lassi. Este lugar es famoso por sus bebidas cremosas y refrescantes, y no nos decepcionó. De momento, se llevaba el primer premio al mejor lassi de India.
Por la tarde, estábamos emocionados por caminar por el famoso bazar Bapu y experimentar la intensidad de los bazares y el tráfico indio. Sin embargo, nuestro conductor Dashrath insistió en llevarnos primero a una tienda-comisión, esta vez de joyas. A pesar de que no estábamos interesados en comprar joyas, cedimos a su insistencia para que pudiera ganar su comisión. Aunque al principio nos molestaba, al final lo tomamos como una forma de contribuir para que él pudiera ganar un poco más de dinero.
Finalmente, después de nuestra visita a la tienda-comisión, exploramos el bazar Bapu por nuestra cuenta, donde compramos una "mala" de 108 piedras y disfrutamos de la experiencia de caminar por los animados bazares. Fue emocionante ver a los vendedores ambulantes, los rickshaws zigzagueando a través de la multitud y los aromas y colores vibrantes que nos rodeaban. Definitivamente fue una experiencia única en la vida.
Y para terminar el día, cenamos en el hotel donde estábamos alojados.





