Datos de la etapa:
Altitud ganada: -823 m
Ascenso total del día: 225 m
Descenso total del día: 1028 m
Elevación máxima: 3687 m
Distancia recorrida: 13 km
Tiempo: 4h 20m
Muktinath es, para muchos, el final del AC. La carretera por este lado del circuito llega hasta el propio Muktinath, y hay mucha gente que decide coger un bus de vuelta a Pokhara desde aquí, una jornada larga y muy pesada. También está la opción de simplemente coger un bus o taxi a Jomson desde donde se puede volar a Pokhara en apenas 20 minutos. Pero Muktinath también es la puerta de entrada a la región de Upper Mustang, y quienes deciden seguir andando tienen la opción de adentrarse un poquito en este antiguo reino prohibido tibetano, vetado al turismo hasta 1992. Hasta hace pocos años, el río que discurre entre Muktinath y Kagbeni marcaba la frontera que los turistas no podían pasar. Luego, poco a poco, se empezó a relajar la cosa: primero permitiendo cruzar el río hasta Jhong, pero sin poder pasar de ahí, y luego permitiendo el acceso desde Jhong hasta Kagbeni, ofreciendo una ruta alternativa al AC oficial, que discurre por la carretera entre Muktinath y Jomson (y quién narices quiere ir andando por una carretera polvorienta y llena de buses pudiendo ir por un camino sin tráfico y casi sin gente?). Hoy en día es posible llegar hasta Tiri, a una media hora al norte de Kagbeni, sin necesidad de un permiso especial, y esta ruta alternative permite disfrutar de un aperitivo de Upper Mustang. Quienes quieran más, necesitan organizar un tour con guías y permisos especiales. Dicen que es una zona espectacular, nada masificada, y muy distinta al resto de Nepal.
Empezamos el día dejando atrás Muktinath sin nada de pena y cruzando el río hacia Jhong (que en algunos mapas aparece como Dzong). Es un pueblo muy tradicional y con mucha historia, con los restos de una antigua fortaleza. En su día, hubo incluso un rey de Jhong. Hoy en día quedan las ruinas, unas cuevas y un monasterio estratégicamente situado en lo alto de un ridge con unas vistas estupendas de las montañas y el valle.

La antigua fortaleza de Jhong


Monasterio en Jhong, con el imponente Dhaulagiri de fondo
Nos acercamos hasta el monasterio con idea de visitarlo, porque es uno de los más recomendables para visitar, pero con la mala suerte de que el lama estaba de viaje, y no encontramos a nadie que nos abriera la puerta y nos enseñara el interior, así que tuvimos que conformarnos con verlo desde fuera. Aún así, muy recomendable porque las vistas del valle, Thorong La y las montañas de alrededor son espectaculares. Y el ridge tiene una ristra de banderitas de lo más fotogénico!

Desde el monasterio de Jhong

El guardián del monasterio
A partir de aquí, Dhaulagiri y sus más de 8000m dominarían el paisaje. Es la séptima cima más alta del mundo con sus 8167 m, más alta que Annapurna I (8091 m), y domina completamente el valle del Kali Gandaki.

Familiarizándome con Dhaulagiri, el protagonista de los dos próximos días

Esa “u” en la montaña es Thorong La, y por ahí habíamos bajado el día anterior…

Dhaulagiri dominando el paisaje
Desde Jhong seguimos por la “carretera” hacia Kagbeni, que no es más que un camino sin asfaltar y sin tráfico. Al otro lado del valle podíamos ver los autobuses que iban hacia Jomson y nos alegramos muchísimo de no tener que ir andando junto a ellos.

La carretera al otro lado del río
El siguiente pueblo era Putak, una aldea muy tradicional rodeada de cultivos. Es curioso ver el contraste entre el verde de las zonas cultivadas y el paisaje árido y seco típico de Mustang. Nos desviamos ligeramente de la carretera para adentrarnos en Putak, y luego seguimos un camino paralelo al principal atravesando varias huertas y finalmente un puente sobre un barranco que nos devolvió a la carretera.

Putak
Tengo que admitir que el tramo entre Putak y Kagbeni me resultó muy pesado. Me dolía un dedo del pie después de la bajada del día anterior, y empezamos a notar el viento que caracteriza el valle del Kali Gandaki. Esta combinación, y el hecho de que hacía bastante calor, hizo que los 8 km entre Putak y Kagbeni se hicieran eternos. Por el camino tampoco había mucho que ver, porque el paisaje cambia poco.

Tráfico local
Lo más interesante de este tramo es quizás el hecho de que me encontré un fósil de amonite en medio de la nada. Yo no lo sabía en ese momento, pero el Kali Gandaki, y Kagbeni en particular, es conocido en el mundo hindú por sus fósiles de amonite, llamados Shaligrams. Son considerados sagrados y una representación de Vishnu, una de las deidades principales del hinduísmo. En un punto del camino vimos un jeep aparcado con un par de turistas rebuscando por el suelo, como si estuvieran buscando setas, y un pelín más adelante me encontré con el fósil. El guía me dijo que los turistas estaban buscando fósiles pero no me explicó más. A mí me hizo gracia encontrarme un fósil tan bien preservado a 3400 m de altitud y me lo metí en el bolsillo, sin ser consciente del contexto. La verdad es que ni me planteé que igual tendría problemas para sacarlo del país, pero no fue así, y ahora tengo una representación de Vishnu en forma de fósil adornando el salón.

Camino de Kagbeni
Poco antes de llegar a Kagbeni se empieza a ver el Kali Gandaki, anchísimo y trenzado, el pueblo de Tiri, un pequeño oasis verde en medio del árido paisaje. Tiri es una excursión de medio día desde Kagbeni, y me quedé con ganas de visitarlo.

Tiri y el río Kali Gandaki
El camino termina en una estupa encaramada en lo alto de un promontorio, con vistas maravillosas del valle tanto hacia el norte (Tiri y Upper Mustang) como hacia el sur (Jomson y el resto del valle hacia Pokhara). El viento era tal que me dio miedo asomarme porque pensé que me volaba así que no pude hacer ni una miserable foto. Desde la estupa, el camino baja muy precariamente hacia el propio Kagbeni, que es un pueblo relativamente grande pero todavía muy tradicional, con callejuelas estrechas, un monasterio y muchos rincones donde parece que el tiempo se ha detenido.
Habíamos reservado una habitación en el Shangri La para esa noche, pero antes de ir a descargar las mochilas paramos a comer en uno de los establecimientos más famosos de todo el AC: Yak Donalds, un teahouse/restaurante con una hamburguesa de yak altamente valorada por todos los trekkers hambrientos que pasan por allí. Su “happy meal” con hamburguesa, patatas, ensalada y zumo debe ser uno de los platos más vendidos de Kagbeni, y no nos decepcionó.
Con el estómago lleno nos fuimos directos a la teahouse, donde nos dieron una habitación bastante pequeña y con paredes de papel, pero con baño (y ducha caliente) propia. La comida esa noche estuvo bastante bien así que no tengo quejas.




Kagbeni
Después de descargar las mochilas nos fuimos a pasear por Kagbeni, que sufrió unas inundaciones tremendas en el monzón de 2023 y todavía estaba reconstruyéndose (de hecho, varios hoteles que aparecen en google maps ya no existen, solo quedan ruinas). Nos acercamos al monasterio y nos perdimos por sus calles. Es un pueblo de lo más auténtico. El guía nos consiguió un taxi que nos llevaría a Jomson al día siguiente, donde Dani cogería un vuelo a Pokhara y yo seguiría camino unos días más.