¡Domingo! ayer miré el tiempo y hoy parece que es el día que va a llover más. Así que, aunque tenía pensado visitar monumentos de pie de calle, acabo sustituyéndolo por ¡una visita al Museo del Louvre! La verdad es que quería dejarla para el miércoles puesto que entonces el Museo abre sus puertas hasta las 21 h y quiero verlo con toda la calma que se merece.. Pero me he levantado pronto y el tiempo no acompaña para mucho más. Sé que hay que marcarse una hora de salida porque al final el empacho es brutal. Ojalá pudiera saborear en cada visita una sala del Museo, pero la visita a París dura sólo 1 semana y hay que ver muchas más cosas.
Mientras paseo por sus salas, no dejo de pensar que en Barcelona nos falta un buen museo de obra clásica. No es que sea de ir a ver museos de forma habitual. Pero yo cada vez que voy a Madrid me dejo al menos medio día para ir al Prado. Cada vez, la visita es diferente, porque a mi me llaman la atención cosas diferentes dependiendo de mi momento y estado de ánimo. Y con casi 6 meses en Londres creo que llegué a visitar el Museo Británico al menos unas 10 veces: casi cada domingo que llovía, lo visitaba. Y aún con ello, tengo la sensación de que aún me quedan cosas para ver y descubrir!
Bajo en la parada de Metro del Museo que sale a las galerías inferiores. La entrada son unos 11€ y no hay una cola excesiva a las 9.30 de la mañana gracias a la multitud de taquillas que hay en el hall. Vuelvo a dejar el ordenador en consigna y empiezo mi andadura por la Sala Richelieu. Sé que el sentido común me indica ir al principio a ver la famosa Gioconda para evitar la Muchedumbre, pero me apetece ver con tanta calma cada una de las salas, que es la obra que menos me importa. Sé que está detrás de un cristal y con un perímetro de seguridad, con lo que al final es la obra que menos voy a poder observar en su detalle.
Me pierdo por todas y cada una de las salas y salgo casi a las 15 habiendo parado solo para hacer un café al finalizar la primera sala. No puedo con mi alma, pero el día está muy gris y el cielo reclama a gritos una Tormenta monumental!. Tiento a la suerte y enfilo atravesando el Carrousel hacia los jardines de las Tullerías, de los que encontrareis pocas fotos, porque era un gran dilema : Cámara en la mano o crêpe de Chocolate, y ganó la batalla lo segundo. Quiero ver si me da tiempo a llegar al Arco de Triunfo antes de que caiga la de Dios, así que subo a paso ligero, atravesando la Concordia, por los Campos Eliseos. Hay bastante actividad y es que hoy es sába...digo domingo! (catxis..! a que pierdo el próximo tren!). A poco de llegar a mi destino empieza a caer una granizada que por poco me agujerea el paraguas. Mola un mazo, pero da un poco de miedo porque los pedazos de hielo no son pequeños.
Ya que estoy allí no quiero irme sin pasar por el paso subterráneo al Arco de Triunfo. Digo yo, que el arco tapará de la lluvia....pues ¡no! ea, es tan alto que la lluvia entra lateralmente. Pero por suerte ha parado la granizada y solo hay el concurso de escupitajos del que hablaba ayer.
Se me han hecho las 18h y estoy rendida, baldada, como si me hubiera pasado un trailer o mejor aún, como si me hubiera pasado Kit, el coche fantástico por encima, y luego elcapitán Kirk con la Enterprise, (hay no! que estamos en Francia y toca pilotar a Picard) y el Halcón Milenario....bueno paro, creo que me he hecho entender ¿no?
Así que me voy hacia el hostal en busca de un té calentito y algo de descanso para mis piececitos. Paso por el super pero está cerrado...y ¡qué carajo Raquel! que hoy es domingo!!!! hago como los jubilados...tanto ocio no sé en qué día vivo.
Aprovecho para redactar lo que aquí leéis y leer un poquito más. Saldré a cenar cerca del hostal una vez suba las entradas y fotos