Teníamos una última mañana en Phong Nha, ya que nuestro vuelo de Dong Hoi a Hanoi salía, en principio, a las 16:40. Para ir al aeropuerto barajamos la opción de coger el bus público que nos habían comentado en el Easy Tiger, pero teníamos el problema de llegar hasta allí con las mochilas, y además el bus tarda en llegar al aeropuerto más de hora y media, mientras que un coche lo hace en 50 minutos y nos podía recoger en nuestro homestay. Optamos por la comodidad del coche y lo reservamos a través del homestay (500,000D) para que nos recogiera a las 14:00.
El plan inicial para esa mañana era hacer Phong Nha Cave, pero dado que ya la habíamos visitado el primer día decidimos recorrer Bong Lai Valley. Es un valle muy cerquita de Phong Nha que se suele recorrer en bici, pero con el calor que hacía nosotros pedimos que nos dejaran la moto esa mañana (otros 70,000D por medio día). Cuando les dijimos que era para ir a Bong Lai nos dijeron que mejor fuéramos en bici, que el camino estaba muy mal para la moto, pero en el Easy Tiger nos dijeron que se podía hacer en moto perfectamente así que allí nos fuimos.

Mapa de Phong Nha y Bong Lai Valley
Bong Lai Valley es un valle lleno de granjas que se está desarrollando como una alternativa turística a las cuevas en Phong Nha. Hay varios puntos de interés, todos relacionados con la comida y bebida! Dicen que hace unos años el fundador de Phong Nha Farmstay (el primer alojamiento que realmente puso Phong Nha en el mapa para turistas) empezó a introducir el concepto de turismo a los granjeros locales. La primera parada es el Duck Stop, una granja de pimienta que cuenta con cientos de patos donde puedes parar a visitar las plantaciones, comprar pimienta y hacerte fotos dando de comer a los patos. La segunda parada es el Pub With Cold Beer, unos auténticos visionarios que ya hace años tenían una nevera para enfriar la bebida cuando nadie más la tenía, y de ahí el nombre. Este pub también es famoso porque tienen pollos que puedes matar, desplumar, destripar y cocinar tú mismo, algo demasiado interactivo para mi gusto pero que por lo visto hay turistas que sí que lo hacen. Hay otro par de restaurantes y granjas, pero el mejor sitio es sin duda la Wild Boar Eco Farm, que está al final del camino. El camino, por cierto, está sin asfaltar y hay que ir con cuidado porque hay zonas de mucho bache, pero más que peligroso es molesto. Lo malo es que al llegar al final, al acceso de la Wild Boar Eco Farm, el camino empeora muchísimo, y ese último tramo es criminal. Eso sí, merece la pena llegar al final y disfrutar de una cerveza en una de las hamacas o columpios que tienen con vistas al río y al valle:

Bong Lai Valley
Eso es precisamente lo que hicimos nosotros: disfrutar de un par de tés helados (era un poco pronto para la cerveza!) mientras admirábamos el paisaje. Los columpios están casi suspendidos en el aire y cuando te subes la sensación es de estar flotando sobre el río. El día estaba un poco nublado pero aún así hacía mucho calor y vimos a unos niños que se bañaban en el río, así que bajamos para asomarnos y vimos que había unos donuts/flotadores de esos negros para meterse en el agua y dejarse llevar por la corriente. Es una pena que no lleváramos bañadores porque invitaba a meterse! Merece mucho la pena acercarse a este sitio, y si se va con tiempo, disfrutar de un buen baño. También es homestay y se puede dormir allí, de hecho coincidimos con una pareja francesa que llegaban con sus mochilas y sus motos de alquiler para dormir allí. Después de un agradable rato allí, nos pusimos de nuevo en marcha y volvimos hacia Phong Nha, disfrutando de los paisajes y los primero búfalos de agua que vimos de cerca. Toda esta zona nos gustó mucho, la gente nos veía y nos saludaba sonriendo. Se nota que no ha llegado el turismo de masas que ha estropeado un poco otras partes del país. Me pareció muy auténtico.


Bong Lai Valley
Camino de Phong Nha paramos en el Bomb Crater Bar, una humilde cabaña junto al río en la antigua carretera (la Old French Highway) que tiene (sorpresa) un cráter enorme de una bomba. Dicen que los atardeceres desde aquí son espectaculares y además tiene hamacas y se puede uno bañar en el río, pero nosotros nos conformamos con un par de cervezas (40,000D). Aproveché la parada para revisar el correo y vi que tenía un email de Vietnam Airlines diciendo que el vuelo se había retrasado un par de horas. Nos la habíamos jugado un poco con este vuelo porque teníamos que empalmarlo con el tren nocturno a Sapa cuando llegáramos a Hanoi, y si nos retrasaban mucho el vuelo perderíamos el tren. Como no podíamos hacer nada, volvimos al homestay para avisarles de que nos recogiera el taxi un poco más tarde y nos fuimos a comer al pueblo. Acabamos comiendo en el Nguyen Shack, uno de los alojamientos más recomendados de Phong Nha, que también tiene restaurante, y nos metimos un hot pot de verduras y pollo y un pollo con jengibre y coco que casi salimos rodando (171,000D). Luego vimos el hot pot en más sitios pero en ninguno tan barato como aquí.

Phong Nha cuisine
Mientras comíamos empezó a llover, pero llover de verdad, como sólo llueve en el sudeste asiático. Volví a mirar el correo y vi que tenía otro email de Vietnam Airlines, y lo abrí acojonada pensando que nos retrasaban más el vuelo y que íbamos a perder el tren, pero no, resulta que el vuelo ahora salía a la hora original, sin retraso. Horror! Teníamos que irnos corriendo al homestay y pedir el taxi porque eran casi las dos, y no podíamos permitirnos esperar a que dejara de llover. Fue la primera vez que realmente nos mojamos en el viaje, y aunque el trayecto eran escasos minutos, llegamos empapados. La chica del homestay estaba durmiendo y tuvimos que despertarla para que adelantara el taxi mientras nosotros nos cambiábamos de ropa y recogíamos las mochilas deprisa y corriendo. Acabamos saliendo de allí a las 14:30 y en una hora estábamos en el aeropuerto, sin problemas. El vuelo salió puntual y llegamos a Hanoi sin contratiempos.
Para ir desde el aeropuerto de Hanoi hasta la estación desde donde salía nuestro tren nocturno a Sapa (Ga Ha Noi, en 120 Le Duan) se puede coger un taxi o el bus número 86, que como empieza en el aeropuerto y termina en la estación no tiene pérdida. Como íbamos con tiempo porque el vuelo llegó poco después de las 6 y nuestro tren salía a las 10 de la noche, decidimos coger el bus. La parada está nada más salir de la terminal, esquivando a todos los que te ofrecerán shuttle/bus/taxi. Ni caso, buscad la parada del 86 (aquí tenéis indicaciones y horarios). Son sólo 30,000D por persona (efectivo) pero con lo terrible que es el tráfico tarda muchísimo, en nuestro caso fueron 80 minutos así que si vais justos de tiempo quizás no sea la mejor opción. Es un bus nuevo y cómodo.
Teníamos que cenar algo antes de subir al tren así que miré qué restaurantes de los que llevaba apuntados para Hanoi estaban cerca de la estación, y fuimos a Quan An Ngon, muy recomendado en el foro y en TA. Es enorme, y había muchísima gente, y quizás eso hizo que me decepcionara un poco. Son mesas grandes como en un patio central rodeado de “estaciones” donde cocinan los distintos platos. Tardaron un rato en servirnos y tuvimos mala suerte eligiendo, porque las dos primeras cosas que elegimos no las tenían y al final lo que pedimos no estaba muy allá. Seguro que fue mala suerte porque la carta es súper amplia… Pudimos pagar con tarjeta sin recargo (204,000D).
Queríamos estar en la estación a las 9, una hora antes de la salida del tren, así que allá nos fuimos con los mochilones a cuestas. Queríamos haber sacado dinero pero no encontramos ningún cajero, así que lo dejamos para Sapa. La estación de Le Duan es la estación principal de Hanoi, pero tiene dos entradas. La entrada principal está en Le Duan, y la parte trasera es la llamada “Station B”, y se entra por la calle de atrás (Trần Quý Cáp). Los trenes a Sapa salen todos la estación B, ojo. A las 9 estábamos allí y enseguida abrieron el acceso al tren y pudimos entrar a nuestro compartimento. Tengo que decir que me sorprendió gratamente: habíamos comprado billetes “baratos” para uno de los compartimentos estatales, no privados, y aunque sabía que eran básicamente iguales me esperaba algo más cutre. Creo que tuvimos suerte porque el tren que nos tocó a la vuelta era bastante peor. Nuestro compartimento tenía 4 camas preparadas porque habíamos comprado 4 billetes para tenerlo para nosotros solos, ya que son muy muy pequeños y no nos veíamos compartiendo con otra pareja. Bajo mi punto de vista, es mucho más práctico gastarse el dinero en comprar 4 camas “normales” que 2 privadas, pero es cierto que muchos hoteles y agencias no ofrecen esta opción a los turistas y sólo les ofrecen los vagones vip.
Nos metimos en el compartimento y cerramos la puerta, no fuera que intentaran colarnos a dos más viendo que había dos camas libres. Las sábanas parecían limpias pero nosotros usamos las fundas de saco que llevábamos de decathlon. Tened en cuenta que el aire acondicionado está a tope y no se puede regular así que llega a hacer frío. Nos quedamos dormidos muy rápido y descansamos más de lo que habíamos pensado. Es verdad que el tren se mueve mucho y es ruidoso, pero unos buenos tapones y el cansancio acumulado hicieron maravillas.