De Cádiz fuimos a Sevilla en tren, tarda menos de 2 horas y nos dejó en la estación Santa Justa de Sevilla. Llegamos el 18-5-17 y nos fuimos el 21-5-17, dos días y medio completos para recorrer una ciudad que nos hacía mucha ilusión y que no nos defraudó en absoluto. Nos alojamos en San Marcos Apartamentos. Para ir de Santa Justa al apartamento tomamos el bus A8 que nos dejó a 700 metros.
En la esquina del apartamento hay una plaza muy chiquita donde está la Iglesia de San Marcos que se veía muy antigua y lamentablemente cuando pasamos por ahí nunca la encontramos abierta.
Todas las visitas que hicimos en Sevilla las hicimos a pie, no hemos tomado transporte público dentro de la ciudad.
El primero de los muchos paseos que hicimos en Sevilla porque nos quedaba muy cerca de donde parábamos, fue la visita al Palacio de Dueñas, propiedad de la Casa de Alba muy arreglado por dentro pero, al menos según mí criterio, lo destacable son sus jardines, realmente encantadores.

Como dije en alguna etapa anterior, no recuerdo exactamente el recorrido que hicimos cada día, voy a ir poniendo los lugares de acuerdo a como me van apareciendo las fotos, que no las tengo ordenadas por recorrido realizado. En realidad tampoco importa porque Sevilla es toda preciosa la mires por donde la mires.
Fuimos a otro lugar igualmente encantador, la Plaza de Doña Elvira, una plaza pequeña, con maceteros y cerámica, bancos donde descansar a la sombra de un árbol, rodeada de comercios y lugares para tomar algo, me encantó este rincón de Sevilla aún con lo concurrido que estaba.

Otra plaza a la que fuimos, y en Sevilla hay muchas, todas bonitas, es la Plaza del Salvador en pleno centro de la ciudad, esta vez se trata de una plaza enorme y muy concurrida que debe su nombre a la iglesia que está en ella, la Iglesia del Salvador con un frente muy llamativo y un interior muy decorado.


Aprovecho acá para decir que en general la arquitectura de la ciudad me pareció muy bonita, a cada paso encontrábamos edificios o balcones o patios que nos hacían detener para admirarlos, por ejemplo la casa de la siguiente foto, absolutamente desconocida creo, sólo una casa particular singularmente bonita a mis ojos, o el patio de la segunda foto que saque a través de la reja de la casa (lo sé, soy una atrevida).

