Uno de los días que hicimos base en Lisboa lo dedicamos a ir y volver en el día a la cercana localidad de Sintra, con el objetivo principal de conocer el Palacio da Pena construido en la alto de la Sierra de Sintra que le da un entorno natural inigualable.
Desde Lisboa hay que tomar un tren, urbano o interurbano, en la Estación Santa Apolonia que los dejará en Sintra en 1 hora. Tonto con uno u otro tren hay que cambiar de tren en la estación Barco de Prata (una antes de Lisboa). El mismo recorrido en dirección contraria para volver a Lisboa.
En Sintra hay varias atracciones aparte del Palacio da Pena, el Castelo dos Mouros, el Palacio de Monserrate, el Convento dos Capuchos y la misma ciudad de Sintra. Nosotras sólo compramos la entrada para el Palacio da Pena y recorrimos caminando un poquito de la Ciudad.
Llevábamos anotado que para subir al Palacio en transporte público, había que tomar el autobús nº 434 dirección Palacio da Pena junto a la Oficina de Turismo de Sintra y supongo que eso habremos hecho, aunque en realidad no lo recuerdo. De lo que estoy segura es que desde donde nos dejó el autobús tuvimos que hacer una pequeña caminata que te da la posibilidad de ver acercarse la construcción de palacio.
El Palacio da Pena tiene un aspecto exterior increíble, no solo por la exuberancia de la vegetación que lo rodea, sino también por su propia construcción que parece una mezcla rara de formas, texturas, estilos y colores, pero que en conjunto resulta una imagen muy bonita.
El interior no se queda atrás para nada y las vistas desde el palacio mucho menos. En el conjunto palatino, en uno de sus balcones hay una cafetería con mesas donde es posible comprar y sentarse a comer y/o tomar algo para recuperar fuerzas.


Una vez arriba se espera para entrar en lo que parece un balcón con unas vistas increíbles para arriba y para abajo. La siguiente foto es la puerta de entrada al palacio desde ese balcón.

Desde el mismo lugar que saque la foto anterior, mirando para arriba veía esto.

Adentro el palacio no es menos increíble, todos los ambientes completamente amueblados y decorados, las camas tendidas, la mesa del comedor puesta como para una cena de gala, todo hermoso. Respecto del comedor leí en algún lado que en la antigüedad cambiaban el mantel de acuerdo al color del vestido que usara la reina ese día.

Hay muchas ventanas y “balcones” de distintas formas y tamaños que se pueden traspasar y brindan a su vez vistas espectaculares.
