El primer día vamos a hacer una caminata hasta la morrena del glaciar que se encuentra directamente sobre Longyearbyen.
En esta morrena puedes encontrar algo que en principio, nunca esperarías encontrar aquí. Fósiles de plantas tropicales.

En efecto, estas islas, hace millones de años se encontraban en el ecuador, con la deriva continental se han ido desplazando hacia el norte hasta donde están hoy y como los glaciares, actúan como una excavadora, van arrastrando material hasta su frente. Y ahí, en la morrena, es donde puedes encontrar estos fósiles.
Como además, con el calentamiento global, estos glaciares se encuentran en retroceso, aun tienes más área de morrena descubierta donde ir buscando. Encontramos varios ejemplares excepcionales, los cuales tenemos hoy en casa.
Otra salida fue, en una zodiac, cruzar el fiordo para acercarnos a las playas donde acostumbran a haber morsas descansando.

Por estas fechas, en la segunda mitad de agosto, la mayoría de las morsas se han ido ya de esta zona, pero al llegar, vemos a un macho descansando en la playa.
Estamos un buen rato observándolo y cuando ya estamos a punto de regresar, de pronto un grupo de 4 morsas más, aparecen y empiezan a nadar alrededor de nuestra barca y una de ellas sale también a la playa.

A parte de poder ver las morsas, nos acercamos un poco al glaciar que llega al mar cerca de esta playa, por suerte pudimos ver este, ya que como he dicho antes, el día que teníamos previsto ir a ver los glaciares, una tormenta impidió que pudiéramos salir.

De regreso, vimos también ballenas, desde lejos, no se acercaron mucho, según el guía eran ballenas azules, el mayor mamífero viviente, yo solo pude ver una parte del lomo y la aleta además de la columna de vapor que levantan al respirar.
En Longyearbyen, además de estas actividades, puedes también tomar un crucero que rodea la isla de Spitzbergen, la mayor de las Svalbard y en la que estamos o salir a pescar bacalao, o hacer trekkings con acampadas en glaciares. Es decir, hay un montón de actividades que hacer, para todos los gustos, aunque no para todos los bolsillos. Cada una de las excursiones que hicimos, salían a más de 120€ por persona, alguna hasta 180€. Mas la estancia en el hotel, más las comidas… en fin, hay que llevar la tarjeta de crédito bien cargada.

Longyearbyen
Esta es otra de las curiosidades del viaje, tanto en Islandia, como en Noruega, si pretendes pagar en efectivo te miran raro. Aquí se paga con tarjeta hasta un sello.
Otra de las salidas que hicimos, fue conocer un poco los alrededores y la historia de Longyearbyen. Como se fundó para explotar las minas de carbón, alguna de las cuales aún están en activo. Y acercarse hasta The Vault, el complejo subterráneo donde se almacenan millones de semillas provenientes de todo el mundo, cuya función es ser una especie de Arca de Noé de las plantas que nos alimentan, para poder tener una reserva en caso de un desastre global que amenazara con la extinción de estas plantas.
Evidentemente, no se puede entrar, solo puedes verlo por fuera.

Una cosa que si hay que tener previsto cuando vas a ir a las Svalbard es esta: El sábado es Cruise Day, es decir, es el día en que uno o varios cruceros llegan hasta aquí, por lo tanto, ese día va a estar todo abarrotado cuando los pasajeros de esos cruceros bajan a tierra y quieren aprovechar las horas de estancia allí para poder ver el máximo de cosas posibles, así que si vais a estar ahí un sábado, procurad tener una actividad reservada con tiempo, sino, os vais a encontrar con todo lleno.
No pudimos ir hasta Barentsburg, una ciudad minera rusa aun en activo. Pero si fuimos a Pyramiden, otra ciudad minera rusa, la cual allá por la mitad de los 90 se abandonó y ahí sigue hoy, como una especie de museo de lo que era una ciudad soviética, fundada a principios del siglo XX, en el año 1.927 fue vendida al gobierno ruso y a partir de ahí fue creciendo hasta convertirse en lo que es ahora.
¿Y que hace una ciudad rusa (dos, mejor dicho) en Noruega?
Las islas Svalbard son territorio noruego, sí, pero debido a los diversos avatares que ha soportado a lo largo de la historia, se llegó a un pacto entre varios países (entre ellos España) de manera que esas islas son una región autónoma, bajo jurisdicción noruega, pero en las que cualquier nacional de los países firmantes puede instalarse y montar un negocio o empresa allí.
Sirva como ejemplo de esa situación especial de las islas, el hecho de que a pesar de que puedes ir a Noruega solamente con tu DNI, ya que aunque no esté en la UE, si está en el acuerdo de Shengen, para ir a las Svalbard necesitas el pasaporte. Y en el aeropuerto de Oslo, vas a salir y llegar a la terminal de vuelos internacionales, no la de vuelos domésticos.

Longyearbyen. Main street
A señalar también, en la ciudad de Longyearbyen la existencia de dos museos, el primero, situado en el mismo edificio en el que se encuentra la universidad, dedicado a explicar la historia del descubrimiento y colonización de las islas Svalbard. Muy didáctico y recomendable, puedes pasar un buen rato ahí dentro empapándote de la historia de los mineros, los cazadores que se pasaban meses en las montañas cazando renos y osos para vender sus pieles o los distintos navegantes que surcaron sus costas.
El otro, es el museo de las expediciones polares. Aquí puedes ver los objetos que Admunsen, Nansen, Nobile... los exploradores polares usaron, aprender sus historias, sus éxitos y sus fracasos.
En cuanto a la comida, hay bastantes restaurantes, en realidad, más de los que me esperaba, teniendo en cuenta que ahí viven 2.000 personas. La mayoría están en hoteles, aunque puedes encontrar también en la calle principal de Longyearbyen, algunos pubs donde comer algo o tomar una cerveza. Recomendar el Restaurante Nansen, en el hotel Radisson (la costilla de cerdo es increíble) y el Vinterhagen Restaurant, en el Mary-Anns Polarrig Hotel (aquí puedes comer las tres carnes ahumadas árticas por excelencia, Reno, Foca y Ballena)

Longyearbyen
Por cierto, en Longyearbyen hay la Svalbard Brewery que hacen unas cervezas espectaculares, especialmente a mí me encanto la IPA.