Hoy día muy tranquilo en Delhi. Me he despertado sin ninguna prisa y a las 9 he desayunado en la habitación mi tortilla con tostadas. Con lo mal que estaba comiendo en la parte de Himalayas un desayuno así sabe el doble de bien.
He mirado en internet que me quedaba por ver y me he ido para el metro. Lo primero que he visitado ha sido la tumba de Safdarjungh. Eran las 10:30 y no había prácticamente nadie. Me reafirmo con que los indios no les gusta madrugar. La tumba, a pesar de ser pequeña es bastante bonita, junto el ambiente que la rodea, sus fuentes, sus pavos reales y demás. Nuevamente, como en Jaipur, lo que falta es conservación. Tienen aquello como un palomar. Cero cuidado. Es que hasta del propio monumento crecen aboles y se ve como las raíces lo están reventando. Es la típica escena distópica en donde la humanidad desapareció hace 50 años y la vegetación se lo come todo. La decadencia es fotogénica pero una cosa que esté bien.


De la tumba me pillaba al lado los jardines de Lodi. Son casi las 12:00 y está cascando más de 35 grados seguros. Los jardines hay que reconocer que están preciosos. Se ven muchas aves y dentro hay nuevamente varias tumbas con la arquitectura típica persa. Otra vez la conservación es nula y te ves monumentos del siglo XV lleno de pintadas.




He estado en los jardines hasta las 14:00 y viendo el caloruzo que hacía he picado algo de un puesto decente en la sombra y me he metido a un Starbucks a pasar el calor. Fácil hacía 40 grados. Y hace dos días casi muriendo de hipotermia en Chandrashila.
A las 16:00 ya aburrido de marear me he pillado el metro hasta Old Delhi y he estado vagando sin rumbo viendo el caos de las calles hasta que ha atardecido. ´
Me despido de Delhi. Tiene cosas muy bonitas, la vida es puro caos, la mezcla de religiones hinduistas, jainistas, sijs y musulmanes es increíble. Lo malo que no lo suficiente como para hacer sombra a la miseria que campa a sus anchas. A mí por lo menos una escena de miseria tan dantesca como un niño ciego pidiendo, o gente en la calle que no sabes si están vivas o muertas me impacta más que cualquier monumento o ritual religioso.
Mañana vuelo a Varanasi. Recta final del viaje.