Último día de pajareo y último día del viaje en solitario. Mañana llega mi pareja y, después de más de cinco meses viajando solo, continúo el viaje acompañado. Me gusta viajar solo pero siempre es preferible bien acompañado.
Hoy he amanecido yo solo con Carlos para pajarear. Mientras que ayer salieron todos los pájaros que están cebados, hoy prácticamente solo han salido Pancho, Raúl y Pollo. Los demás nada, ni el canto. Las fotos de ayer me saben el doble de bien viendo que tuve suerte. Al cambio he echado una mañana buenísima conociendo aun mas al crack de Carlos Mario. Hay gente que es para hacerles un documental. Qué lujo conocerlo.
Después de cebar las ampitas, hemos desayunado frente a un comedero mientras estábamos de charleta. A medía mañana hemos ido por el bosque y alguna cosa se ha visto: un agarrapinos bonito, tángaras, una pava y algunas orquídeas que me ha ido enseñando.
He comido tan a gusto y he echado parte de la tarde con los colibrís hasta que han venido a recogerme. Mañana llega mi pareja de Bogotá a las 9:30 de la mañana y quiero dormir cerca del aeropuerto de Pereira para evitar el tráfico de la mañana y estar puntual para recogerla.
He echado cinco días muy buenos y muy diferentes. Desde el pajareo puro con ornitólogos por el monte, hasta la fotografía profesional en donde se preparan hasta los escenarios con animales cebados. Pasando por un punto intermedio que es el comedero de la Demostrativa, muy relajado y sin toda esa parafernalia ni caminata por el monte. Además, tampoco es que haya sido algo prohibitivo; el precio está muy bien, esto en Costa Rica o incluso en España sería el triple de precio con seguridad. Dale un años y estoy convencido que así será.
A las 16 han venido a recogerme y para las 18:30 he llegado al alojamiento en Pereira. Bastante cutre pero bueno, a partir de mañana empiezo el viaje de otro rollo. Se acabó el puro mochilero, para tres semanas que viene no vamos a estar racaneando y la suerte es que después de 5 meses de viaje el presupuesto aún me da para poder permitírmelo.
Tengo la sensación de empezar un viaje nuevo. Por un lado mi listón para que algo me asombre lo tengo muy alto después de tanto tiempo. Tengo además la sensación de que el viaje se me acaba ya pero mi pareja, en cambio, viene con tres semanas por delante de un viaje que son sus vacaciones y con el listón de asombro muy bajo. Lo bueno es que viajando con ella cambia totalmente el tipo de viaje por lo que, a buen seguro, me queda mucho por asombrarme y disfrutar.
Quién me diría que las tres semanas de viaje que restan me sabrían a poco. Lo que antes era el estandar de viaje para mi ahora es como la recta final. Viajar largo hace que te cambie la percepción del tiempo completamente.