Hemos vuelto a desayunar junto con Amy. Ayer trajeron a la casa un pollo de un ave que llaman paujil, una especie de pava salvaje. Ahora Amy en vez de decir "yo amo gato", dice "yo amo pollo". La niña no para de hablar, aunque solo se le entiende un 30% de lo que habla.
Hemos ido en barco hasta el lago Tarapoto. El lago es un humedal enorme que sale a partir de un brazo del Amazonas. Hemos ido con Macguiver. Al principio ha empezado con sus historias, pero luego, ya viendo mi interés por los pájaros, se ha centrado en ir señalando pájaros, dejando a un lado el Bufeo, la Patasola y demás. Se va avanzando por un río de aguas remansadas. Se ven varios delfines grises, vemos algún tucán volando, una familia de monos ardilla, pajarillos pequeños y varias canoas con locales que vienen o van hacia Puerto Nariño porque hoy hay mercado.
Vamos avanzando poco a poco hasta llegar al lago. En la entrada hay una especie de centro interpretativo donde nos registramos y Macguiver nos da unas cañas para pescar pirañas. El mecanismo es idéntico al de Ecuador. Se tira el cebo y, en cuanto notas que muerden, hay que sacar la caña rápidamente. Hay un montón de pirañas y, al poco, consigo sacar una pequeñita que devolvemos al lago tras la foto.
Del centro interpretativo nos vamos con la barca hasta una parte del bosque inundado que conforma la orilla del lago. Nos metemos entre los árboles y, con la barca bien amarrada, estamos un rato probando suerte con las pirañas. Yo consigo sacar dos más, pero Belén ni una, le falta tirar fuerte cuando muerden porque si no no las sacas.
Tras una hora mareando con las pirañas, hemos ido hasta una comunidad indígena que hay a orillas del lago, Santa Clara. Es una comunidad pequeñísima. No llega a 100 personas. Al bajar, nos encontramos una familia que está cocinando lo que llaman fariña en una olla enorme. La fariña es un alimento típico de esta zona y que también vi que se comía mucho en Brasil. Se hace con yuca y se va dando vueltas en una sartén gigante mientras se tuesta. El resultado son unos granos durísimos que te los echas a la boca y los vas masticando mientras se reblandecen con la saliva. Está lejos de ser una exquisitez. Además de la fariña, hacen también la tapioca típica de Brasil, también derivada de la yuca. En la cabaña de al lado, un hombre está tejiendo hojas de palma con las que hacen los techos. Una hoja enorme que va entrelazando para luego dejarla tres días secándose al sol. Cambian los techos una vez al año. Esta es la vida típica de la comunidad, no está exclusivamente enfocado al turismo porque a la vista está que somos los únicos turistas del día. Macguiver nos lleva a la casa del final, donde hay una madre con su bebé. El bebé lleva todo el cuerpo pintado de negro. Es como si lo llevara todo tatuado, esto lo i tambien en las comunidades indígenas emberá en el Darien, es lo mismo. "Huito". Una especie de tinta que sale de un fruto, parecida a la henna pero totalmente negra. Al bebé se le pinta todo el cuerpo porque se ve que aleja a los malos espíritus. Nos sacan un bote de huito y nos ponen un chupito de una bebida medicinal que resulta ser aguardiente. "Chuchuwana". Tres chupitos de eso y te cura todo. El huito es un líquido negro, sobre la piel queda idéntico a un tatuaje pero dura solo tres días. Mientras nos bebemos la medicina, me hago dos brazaletes en el brazo y un anillo a Belén. Han quedado cutrísimos pero duran solo tres días. La mujer de la casa nos cuenta la vida del pueblo mientras hace pulseritas para venderlas a los turistas que llegan. Este año es el primero que la comunidad no se ha inundado desde que tienen memoria, por culpa, según ellos, del cambio climático. Aunque más que por el cambio climático, es por el fenómeno del Niño que tiene al Amazonas 3 metros por debajo de lo esperable para estas fechas. Nos cuentan el funcionamiento de los amorios entre las distintas comunidades y demás cosas de la vida y, tras despedirnos, nos vamos a ver el resto del pueblo. El resto del pueblo son 4 casas más y una cancha de fútbol.
De la comunidad cogemos la barca y vamos al mismo centro del lago. Ahí, Macguiver nos ha animado a tirarnos al agua. A ver, da cosa bañarse en el lago después de pescar pirañas y ver en la comunidad los arpones con los que cazan caimanes, pero si Macguiver, un hombre que se ha enfrentado a la Patasola y a Mapiguarín, dice que se puede, allá que voy. El agua es limpia pero rojiza, está calentita y da gusto bañarse. El lago tiene una profundidad de más de 40 metros y el agua está totalmente planchada. Mientras estamos bañándonos, flotando con los salvavidas, han pasado cerca nuestro una pareja de delfines grises junto a uno rosado. El rosado es ultratímido, mientras que los grises se dejan ver bastante más. Muy bonito el baño.
Del baño hemos vuelto hacia Puerto Nariño. Antes del pueblo, hemos parado en una microrreserva que llaman "Altos del Águila". Al bajar, en un árbol del embarcadero, nos hemos encontrado un titi pigmeo, el mono más pequeño de Sudamérica, chulísimo. Ha estado en el árbol lo justo para la foto. Arriba del embarcadero está el Alto del Águila; aquí, una mujer se encarga de "supuestamente" recuperar animales. Seguramente lo haga, pero el atractivo turístico del lugar es que tiene alimentada a una familia de monos ardilla que acuden al grito de "Monkey!". Te dan un plátano y se te suben por la cabeza, da cosilla, pero estos monos son buenos y se supone que no muerden. Además, tiene una guacamaya roja y dos azules que se te suben encima si llevas cacahuetes. En la parte de atrás tiene una balsa pequeña en la que hay dos caimanes pequeñitos y dos ejemplares de tortuga matamatá, una tortuga rarísima con aspecto prehistórico; tiene una escultura en el paseo del pueblo. Curioso el sitio pero más enfocado al turismo que a la rehabilitación de fauna, que no dudo que lo haga viendo los animales que hay.
Del Alto del Águila hemos seguido con las barca para las cabañas. Hemos llegado a las 15:00 y la mujer de Charly nos esperaba con un plato de pescado con arroz, lentejas y patacones. Hemos descansado un rato en la cabaña y, con el sol más bajo, hemos vuelto al Alto del Águila dando un paseo.
Desde las cabañas al Alto del Águila son 40 minutos por un paseo muy bien mantenido que va atravesando el pueblo entero. Se llega finalmente a un colegio internado, que se atraviesa para llegar al Alto del Águila. Despues del paseo hemos vuelto para el pueblo.
En la plaza del pueblo estaban celebrando el Día de la Mujer; se ve que cuando correspondía el Día de la Mujer no había presupuesto y lo retrasaron a hoy, tras hacer una colecta esta semana. Han estado haciendo competiciones deportivas y han terminado con danzas folclóricas de las comunidades ticunas indígenas de alrededor. Bien bonitas de ver, en el video lo podeis ver en la parte final. Mientras, nos hemos echado unas cervezas Poker hasta que han terminado los bailes y hemos ido a cenar plátano asado con queso y a descansar.