II. Pensaba levantarme a las 6 de la mañana para tomarme el colectivo de las 7 hacia el Balneario El Cóndor pero decidí quedarme durmiendo un rato más, cuando viajás a los horarios no hay que hacerles mucho caso, salvo si tenés que tomar un vuelo...
II
Pensaba levantarme a las 6 de la mañana para tomarme el colectivo de las 7 hacia el Balneario El Cóndor pero decidí quedarme durmiendo un rato más, cuando viajás a los horarios no hay que hacerles mucho caso, salvo si tenés que tomar un vuelo, ir de excursión, entrar a un hotel.
El cambio de planes me permitió visitar la librería Don Quijote Libros de la ciudad de Viedma en la calle Buenos Aires 483. Es una librería muy amplia, cómoda, con una iluminación que te permite leer las obras sin necesidad de ponerte los anteojos de leer, la luz entra vibrante por la vidriera de una casona del siglo pasado. Tienen novedades, poesía, autores regionales, de todo. Me llevo “Abel” de Alessandro Baricco, me quedé en “Seda” y ahora muchos años después me encuentro con una historia nueva, recién salida en español. También, me llevo otra novela, “La distancia que nos separa” de Maggie O Farrell, la autora de “Hamnet”. Acá sí que tendré para pasar el tiempo, descanso de mi vida leyendo la vida de otros. Recomiendo la librería, los precios en este inicio de 2025 de los libros en Argentina son altos, Don Quijote Libros no es la excepción, tienen un valor de entre 20.000 y 30.000 pesos argentinos. No importa, viajar tiene eso, en el presupuesto
van las compras del viaje: libros. En ellos después cuando los abrís te encontrás con un ticket, una servilleta de papel, un boleto de tren, un señalador, cositas del viaje en el libro, recuerdos rompecabezas en un libro.
De una escapada me tomo la lancha para llegar de Viedma a Carmen de Patagones para visitar el Museo histórico regional Emma Nozzi. En la Oficina de Informes me cuentan que la ciudad está declarada Poblado Histórico Nacional. Visito el lugar, tengo poco tiempo, quiero ir al mar aunque me tienta saber qué del genocidio del General Roca dice el museo. Es triste el lugar, hay objetos y fotos y textos de curas, militares, maestras, caciques, niños expropiados, en definitiva, los rastros de la conformación del Estado Nacional. Me voy, el mar me espera, volveré y recorreré Carmen de Patagones antes de terminar el viaje, esto solo fue una escapada.
El Balneario El Cóndor está a 30 km de la ciudad de Viedma, es un pueblito a orillas del mar con extensas playas y elevados acantilados. Es centro del Camino de la Costa viedmense que abarca 130 km de asfalto y ripio, se puede visitar además de El Cóndor, La Lobería y Bahia Creek, pueblos de mar en cruce con la estepa norpatagónica y un gran campo dunar.
Para llegar a El Cóndor me tomé el colectivo de la empresa Ceferino, salimos puntual a las 14 hs. repletos de bolsos y sombrillas. Apenas llegamos varios nos acercamos a la Oficina de Informes Turísticos, nos atendieron muy bien, cuentan con folletería impresa y QR para consulta en formato digital. Los trípticos nos informan sobre el circuito de pesca, otro sobre los deportes de playa y viento como parapente, carrovelismo, kitsurf y surf. Además nos ofrecen planos del balneario y de los demás del Camino de la Costa. A diferencia de la ciudades de Viedma y Carmen de Patagones, es evidente que hay un interés mayor por el turismo en el mar: hay más infraestructura, más señalética, más guardavidas, intuyo que está virando la oferta turística para esta zona dejando el río para los viedmenses.
Llego al mar del balneario, es increíble, tibio, con olas grandes e impetuosas, es un día espléndido de 35 grados sin una gota de viento patagónico, qué afortunados hoy, porque se esperaba viento norte y tormentas eléctricas. Hay varias bajadas, por sectores, el mar está lejos, a muchos metros del poblado, los autos van hasta la mitad de la playa y luego se camina. El Cóndor es rústica como las playas que me gustan, bien patagónica, sin paradores casi, con veraneantes de las cercanías, sin los grandes despliegues de la costa atlántica bonaerense. Nadie vende choclos, ni helados, menos churros, acá toman mate, algunas cervezas, el protagonista es el mar y sus bañistas.
Regreso en el colectivo de las 19 hs.Ojalá mañana pueda ver el mar bien temprano, deberé hacerle caso al despertador.
Continuará.
Muy interesante. Le he añadido "Patagonia argentina" al título, para que se sepa de qué va el diario. ¿El viaje ya lo hiciste o lo harás? Hablas de 2025 en pasado. Ánimo con la continuación
Muchas gracias por leerme y por tus sugerencias. Prefiero pensar a Patagonia como una, en cruce y diálogo entre Argentina y Chile pero coincido que como es un diario de viaje, una hoja de ruta para posibles viajeroa es mejor la aclaración.
Por otro lado, uso el pasado en la narración ya que al final del día escribo lo vivido. El viaje está en marcha, estoy en él.
Un abrazo.
Gracias!
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Desde una perspectiva temporal, el nivel de nieve que cae sobre los Andes centrales se ve como un electrocardiograma que sube y baja de forma vertiginosa. Hasta hace 16 años, la diferencia entre nevadas era abrupta de un invierno a otro, con impacto en las actividades de la región. Sin embargo, algo pasó en 2010, cuando empezaron a disminuir las nevadas extremas y abundantes. Hoy predomina la escasez. Los expertos la llaman la sequía del milenio.
De acuerdo con estudios empíricos, en 100 años no se había registrado un período tan largo en el que cayera tan poca nieve. Es más: según estudios dendrológicos –la rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales pasadas–, una falta así no había sucedido en 1000 años.
La evolución de este fenómeno es una incógnita, aunque de acuerdo a proyecciones elaboradas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la situación tenderá a agravarse. No es que una provincia como Mendoza se esté convirtiendo en Marte, pero la falta de nieve es un tema al que hay que prestarle atención y sobre el que vienen advirtiendo expertos desde hace décadas.
Las nevadas son fundamentales para el motor turístico que representa el esquí, una actividad crucial en la economía de la región. Pero quizás lo más importante es que de ellas depende buena parte del agua que después se usa para generar energía, riego, industria y, por supuesto, para la subsistencia humana.
Las causas detrás del fenómeno
Son tres las principales variables que se engarzan para desencadenar esta emergencia. El cambio climático antropogénico explica en parte la disminución de la nieve: de acuerdo con un informe publicado por la revista Nature en noviembre pasado, alrededor del 30% de la sequía del milenio se explica por actividades humanas. Vale recordar que en el mundo científico hay un consenso casi absoluto de que la temperatura global está aumentando y que ese incremento está vinculado al crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De acuerdo al monitoreo de la NASA, la concentración de CO2 llega al doble de la que había en la etapa preindustrial y la temperatura media global ya subió 1,44 °C. La referencia temporal es central porque los científicos asocian este cambio, sobre todo, con la actividad humana desarrollada durante los últimos 150 años.
Eso es algo que ya se viene dando en mucho lugares del mundo, pero parece que las acciones para mitigar el cambio climáticos no son suficientes.
Saludos.
Mientras la cotización internacional del crudo se mantiene en alza, un argentino paga actualmente, en promedio, USD 1,44 por cada litro de nafta, según el relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a Global Petrol Prices.
Este valor supera al de EEUU, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, donde el consumidor abona USD 1,19 por litro.
El instituto atribuye esta diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional, decidiendo así trasladar las variaciones externas al surtidor.
El caso de Brasil presenta una dinámica diferente.
Durante años, el precio de la nafta en ese país se mantuvo por encima del promedio regional.
Sin embargo, tras el shock de la guerra, la reacción fue limitada y el precio quedó en USD 1,35 por litro, por debajo del argentino.
Desde el inicio del conflicto en Irán, la mayoría de los países relevados en el estudio registró incrementos en los precios de la nafta.
La Argentina se ubicó entre los 42 países que más aumentaron los precios, dentro de los 129 analizados.
Más allá de los destinos emblemáticos, estos parajes fuera del radar turístico convocan a viajeros de todo el mundo por ser auténticos y por su proximidad a asombrosos paisajes
En tiempos de redes sociales e internet, hace rato que los paisajes se comparten, generan “likes” y comentarios.
Conocer un destino consagrado –como puede ser El Chaltén, Iguazú o Purmamarca− es solo el primer paso de una escala que los amantes de los viajes suelen recorrer paso a paso.
De más conocido a menos, en busca de un sitio secreto.
No es un programa de millaje, sino una tácita lista de “figuritas” que hay que tildar como vistas.
La foto es el trofeo de una aventura que se complejiza a medida que se avanza: de una autopista, a una ruta nacional, una provincial hasta un olvidado camino vecinal de ripio.
En este sentido, la Argentina tiene varios pueblos pequeños y poco accesibles, que ocultan escenarios únicos y muy poco visitados.
Los extranjeros −que llegan con disponibilidad de tiempo y holgado presupuesto− son candidatos ideales para lanzarse a la empresa de recorrer durante semanas o meses recónditos parajes.
Muchas veces se animan a llegar donde buena cantidad de argentinos no transitan: los asustan menos la falta de servicios, pueden afrontar el costo de un guía y ven con otros ojos lo que uno no ve, por aquello de que nadie es profeta en su tierra.
La siguiente es una selección de pueblos no evidentes que merecen un desvío, mucho más allá de Instagram y TikTok.
Todos esos pueblos son preciosos y tienen su encanto. El más complicado para llegar es Lago Posadas, una belleza única tras 75 km de duro ripio.
Saludos.